Tareas diarias para tener una relación de pareja sana

Tareas diarias para tener una relación de pareja sana

Fuente: Entremujeres, diario Clarin

Salir adelante con empatía y solidaridad, construir una identidad conjunta y compartir una manera de mirar el mundo son algunos de los consejos que brindó el licenciado Sebastián Girona a Entremujeres.

Así como las personas tenemos enfermedades y problemas de salud, las parejas y los vínculos también pueden tenerlos. Esto nos lleva a pensar en el estado de salud que puede tener una relación de pareja y en qué cosas podemos hacer para cuidarla.

Para tener una pareja sana lo primero que tenemos que hacer es tratar de estar medianamente sanos nosotros. ¿Qué es estar sanos? No estoy hablando de que para estar en pareja no tenés que tener ningún problema. Hay un dicho que dice que “de cerca nadie es normal” y esto quiere decir que en la medida que nos acercamos a la gente y la conocemos un poco más, nos damos cuenta que nadie es completamente normal y que todos tenemos nuestros problemas y dificultades. Hoy en día se habla del concepto de “bienestar psicológico” que tiene que ver con el hecho de poder transitar la vida con cierto bienestar que se manifieste en distintas áreas como trabajo, hogar o relaciones interpersonales, pero que además conviva junto a la capacidad para enfrentar dificultades.

 

Que una persona tenga bienestar psicológico no quiere decir que nunca se ponga triste o que nunca se angustie, quiere decir que esa persona a la cual le pasan esas cosas (como a todos) tiene la capacidad para enfrentarlas y la posibilidad de superarlas.

Entonces, para formar una pareja sana, no hace falta que los dos sean perfectos y que no tengan ningún problema en la vida sino que de alguna manera se acerquen a esta definición de “bienestar psicológico”.

 

Pareja con sello propio

Me parece interesante también poder pensar qué es estar en pareja, ya que en general no nos detenemos a pensar en esto. Para mí estar en pareja y formar una familia no se trata solamente de convivir, ir al supermercado, salir de vacaciones, criar a los chicos, etc. En todo caso, se trata de todo eso y mucho más, o mejor dicho, todo eso y algo más profundo. La pareja y la familia -posteriormente- tienen que crear una identidad, una forma de vivir y mirar el mundo y crear también cierta mística para enfrentar los problemas y las felicidades. Así como para mí la pareja tiene su propia vida y, a su vez, su propia salud, también tiene su propia autoestima, que se verá reflejada en los momentos en los que la pareja deba enfrentar problemas, tanto externos como internos.

En la medida en que la relación vaya sorteando dificultades, esa autoestima irá incrementándose, desarrollando cada vez mayor confianza para enfrentar las adversidades que toda pareja se encontrará en su camino. En este punto, será importante que con el paso de los años pueda generar algo de todo esto para fortalecer su autoestima y crear su propia identidad y marca personal.

 

Pareja, tips para establecer relaciones sanas.

No existe una receta para formar una pareja sana pero sí existen algunas pistas que nos pueden ayudar en la tarea:

 

Empatía

Todos los psicólogos especializados en pareja decimos que el diálogo es fundamental en un vínculo y esto realmente es así. Lo importante es poder darnos cuenta que dialogar es mucho más que hablar. Dialogar es poder ser empático y poder mirar las cosas como las está viendo mi pareja. El diálogo y la empatía se tratan de sensibilidad hacia el otro.

 

Respeto

Es extremadamente necesario que en una pareja exista el respeto mutuo. Hablamos de considerar al otro en sus necesidades y sentimientos. También de no invalidar al compañero cuando se siente angustiado.

 

Solidaridad

Hoy se sabe que una dosis de solidaridad es necesaria para que una pareja sea sana. Ser solidario con el otro le va a permitir a los integrantes de la pareja apoyarse mutuamente y poder potenciarse para lo que emprendan juntos o separados.

 

Amistad

Un cierto porcentaje de amistad es necesario en la relación. Por supuesto que no estoy diciendo que solamente tienen que existir sentimientos filiales en el vínculo, si bien los que tienen que prevalecer son los sentimientos de pareja, es necesario que puedas ser amigo de tu pareja, reírte, comunicarte bien, compartir.

 

Poder

En todos los vínculos circula poder y la pareja no es la excepción. De acuerdo a qué tan equitativamente circule el poder dentro del vínculo la pareja se acerca más a la sanidad -o se aleja-.

Mantener una pareja saludable es una tarea diaria. Los vínculos no son perfectos, se desequilibran con movimientos externos, eventualidades, pero se pueden volver a encaminar con confianza mutua, una autoestima trabajada y una base fuerte de amor.

 

* Sebastián Girona, psicólogo, especialista en vínculos y divulgador de temas de psicología.

Te sugiero

Te sugiero

Te sugiero un café conmigo a cambio de un beso, un vino tinto para llenarnos de excesos, un asado en el campo para el abrazo y una sopita para el invierno en algún sillón destartalado.

No quiero tu abrigo, no quiero que me abras la puerta, ni que me cuides el culo o las tetas. Te quiero a mi lado, no por detrás de guarda-espaldas ni por delante de macho mío. Puedo cuidarme muy bien, todo lo que pido es darte un café y que me devuelvas un beso.

No te necesito para sentirme protegida, no te necesito para ser una dama, no quiero que pagues mis cuentas ni que me guardes en una linda casa.

Te quiero de compañero, para vivir más bonito, para coleccionar recuerdos, para reír y llorar juntitos.

Me siento fuerte como para empujar al mundo… tengo músculos en el pecho de tanto querer, tengo piernas de acero para no doblarme nunca sobre mis rodillas, tengo manos de fuego para dar calor y derretir la malaria o unir las astillas de un corazón que estalla, tengo los pies descalzos para sentir la tierra, tengo ojos para poder cerrarlos y mente para poder abrirla, tengo un cielo sin fronteras, tengo en la espalda el mar que me hizo flotar de cara al sol, tengo magia entre las piernas y estoy llena de palabras para cortar el odio, tengo mil maneras para querer, tengo respuestas sin sentido y preguntas interesantes, tengo miedo de tener miedo, tengo miedo de vivir de sueños, tengo coraje para no fallarte y mucho valor para no necesitarte.

Te sugiero mi amor.

Autora: Maru Leone.

En la pareja, gana más quien da, no quien recibe

En la pareja, gana más quien da, no quien recibe

“Es mejor dar que recibir” dice un aforismo popular que existe prácticamente en todas las culturas. Y lo cierto es que no anda muy desacertado ya que numerosos estudios han comprobado que, en efecto, solemos ser más felices cuando entregamos, mientras que la alegría de recibir es más efímera. En este sentido, Erich Fromm afirmó: “No se da con el fin de recibir, dar es de por sí una dicha exquisita”.

Es el acto de dar, no el reconocimiento, lo que nos hace felices

Psicólogos de la Universidad de Rochester se preguntaron qué papel desempeña el reconocimiento en el proceso de dar y recibir en una relación de pareja. ¿Necesitamos realmente el reconocimiento y agradecimiento de la otra persona o para sentirnos felices y satisfechos nos basta dar?

Para encontrar una respuesta reclutaron a 175 parejas que llevaban una media de 7 meses de matrimonio y les explicaron que en el experimento querían saber si era cierta la idea de Dalai Lama según la cual “la preocupación compasiva por los demás estimula el estado afectivo propio”.

Durante dos semanas los participantes llevaron un diario de sus actividades cotidianas, en el que escribían sobre aquellas situaciones en las que dejaron a un lado sus deseos para satisfacer las necesidades de su pareja. Además, a lo largo del día también debían describir su estado emocional.

Mientras duró el experimento, tanto las mujeres como los hombres recibieron una media de 0,59 actos de compasión o amor al día y brindaron una media de 0,65 actos similares. Estos actos incluían expresarle ternura a la pareja, demostrar que le valoraba y cambiar los planes personales para ajustarse al otro.

Antes de comenzar el experimento, los psicólogos creían que era fundamental que el receptor reconociera el acto del donante, para que este se sintiera realmente apreciado. Es decir, pensaban que si damos pero no obtenemos agradecimiento o reconocimiento a cambio, no nos sentimos satisfechos. También pensaban que el receptor, la persona que recibía la entrega del otro, se beneficiaría más cuando ambas partes reconocieran el acto. Sin embargo, los datos mostraron que se equivocaban.

Los investigadores descubrieron que para que la persona que entregaba, no era imprescindible que el otro lo reconociera. Esas personas se sentían satisfechas y felices cuando hacían algo por su pareja, independientemente de que esta demostrara su gratitud o no.

Sin embargo, quienes recibían necesitaban ser conscientes de la entrega que representaba ese acto para el otro ya que solo así podían extraer los máximos beneficios. De hecho, cuando no había un reconocimiento verbal del acto, quienes entregaban mostraban una mejoría del 45% en su estado de ánimo, pero en quienes recibían no se producían cambios.

Este experimento demuestra que el simple hecho de dar, ayudar y/o renunciar a favor de la persona que amas, ya es suficiente recompensa y tiene un efecto positivo en nuestro estado de ánimo. Al contrario, para sentirnos mejor cuando recibimos, debemos ser plenamente conscientes del sacrificio que hace el otro. “Dar con los ojos cerrados. Recibir con los ojos abiertos”, resumió el escritor José Narosky.

Dar demasiado puede agotar, también tenemos derecho a recibir

Por supuesto, en una relación de pareja también es necesario equilibrar las fuerzas. Dar brinda felicidad pero también tenemos derecho a recibir. Si solo ofrece una persona, si esa persona es quien siempre cancela sus planes para satisfacer las necesidades del otro y posterga continuamente sus propios sueños, llegará un momento en que comience a sentir que esa relación no le llena ya que solo representa una renuncia cotidiana.

Por eso, aunque dar nos reporta enormes beneficios para nuestro estado emocional, es importante que, llegado el momento, la otra persona también esté dispuesta a hacer lo mismo por nosotros. No se trata de un ajuste de cuentas, el acto de dar en sí debe ser desinteresado, pero debemos sentir que somos correspondidos, amados y valorados. Si no es así, corremos el riesgo de convertirnos en “donantes perennes” mientras los otros asumen el rol de “receptores narcisistas”.

Fuente:

Reis, H. T. et. Al. (2017) Compassionate Acts and Everyday Emotional Well-Being
Extraño las viejas épocas 

Extraño las viejas épocas 

No quiero este amor moderno donde todos se conforman; quiero enamorarme de verdad.
Hace poco me dijeron que los “para siempre” ya no existen, me trataron de ingenua por imaginar un futuro con el hombre que amo, también me dijeron que si algo “no va desde el principio, entonces no vale la pena”, porque “para qué complicarse la vida, no?”.

A veces quisiera haber nacido en otra época, donde los valores aún existían y el amor en verdad era fuerte; donde las cosas no se desechaban por estar defectuosas, sino que se cuidaban mejor y abandonar era de cobardes. Se valoraban!!!!!!!!!!

Hoy, está de moda el no intentar, no amar, no luchar; uno que te vende el amor como si vendiera caramelos de goma.

Los sentimientos se devaluaron y ya no ocupan el lugar que se merecen; las personas se “enamoran” para “ver qué onda”, total, sino funciona con esa será con otra. Y así son las cosas hoy.

Nos convertimos en personas desechables, olvidamos que el tiempo es sabio y nos enseña qué es lo mejor para nosotros; ya perdimos la paciencia para esperar lo que merecemos y nos conformamos con lo que hay; nos mandamos de cabeza a relaciones pasajeras que nos quiebran el corazón.

Hoy que estamos presos de un teléfono, de internet, de si tenemos señal o no; hoy que día de por medio te contacta cualquiera mediante un click, estamos dispuestos a entregar lo más valioso a lo desconocido.

Quizás les suene cursi, pero a mí me gusta ENAMORARME DE VERDAD, no voy a salir al cine con cualquiera o a comer con alguien que apenas conozco; no me vas a robar el corazón con decirme “que hermosa que eres”, a mí háblame de lo que te gusta hacer, de lo que te hace levantar cada mañana, de tus sueños y proyectos, invítame a compartir una tarde donde crucemos sueños e ideales, muéstrame todo lo que te inspira, llévame a vivir contigo una aventura y enséñame tu lado más real.

El desafío está en amar a una misma persona todos los días, en conocerlo de punta a punta y ayudarla a revertir sus defectos, en despertarte a su lado y ser feliz aunque te esté babeando el pijama o roncando como bestia. El desafío está en ser leal, en formar un equipo y acompañarse en las buenas y malas, si te gusta lo fácil y fugaz, entonces quédate con el amor de tiempos modernos, donde los “me gusta” de una foto le ganan a sostener la misma mano cada día, donde la dignidad ya no juega de titular, donde tus sentimientos no cuentan, donde el amor propio quedó en el baúl de los recuerdos y pesa más ver cuántos comentarios te dejan en tu foto de perfil.

No busques nada original, quédate con lo corriente y de oferta, que mostrando el cuerpo la ropa te la saca cualquiera… pero entregando el corazón, uno gana lo imposible.

Zona de Incomfort….

Zona de Incomfort….

¿A quiénes de vosotros les gustan las sorpresas?
Mentira, solo os gustan las sorpresas que queréis.
A las demás les llamáis problemas.
Tony Robbins.

Si yo fuera jefe de un ejército y esto fuera la Edad Media, si me encontrara con un castillo en lo alto de una montaña alejada, con foso, gruesas murallas y rodeado de guardianes, no huiría pensando “vaya rey tan poderoso”, daría orden de atacar diciendo “vaya un monarca tan acojonado”.

Tendemos a pensar que a más candados, más seguridad, y construimos nuestra vida en un espacio cerrado y bajo llave. Sin embargo, el ideal de seguridad es la ausencia de cerrojos. En lugar de trabajar por tener un buen sistema de seguridad, control y alarmas, quizás sería mejor hacerlo para lograr una vida de puertas abiertas que permita entrar las sorpresas. ¿Y si las cosas más bonitas aún no las hemos visto?

Es un error pensar que somos obras concluidas. Hacerlo es el principio del conformismo y de una existencia apagada: “yo es que soy así”, dirán. Cada vez sospecho más de aquellos que parecen muy seguros y cada vez admiro más a aquellos que saben decir sin esconderse “pues oye, no lo sé”. La seguridad es el traje favorito de la ignorancia. Aquel que apenas se sorprende y dice “es que yo he visto mucho”, en realidad lo que ha visto es poco. El mundo es demasiado grande para perder la capacidad de asombro.

Uno de los mayores síntomas de la búsqueda de seguridad es la obstinación por tener razón. Sin embargo, el mayor prodigio de nuestra mente no es tener razón, es ser capaces de cambiar de opinión o soportar la duda. Tener una mentalidad fija en un mundo cambiante es, cuanto menos, poco adaptativo. La grandeza de una persona no está en acertar, sino en aceptar el reto de crecer.Dar más importancia al aprendizaje que a nuestro ego supone un salto cualitativo, y un salto así nunca es al vacío.

Aquel que apenas se sorprende y dice “es que yo he visto mucho”, en realidad lo que ha visto es poco”.

No hay mayor enemigo del crecimiento que el estatismo, la rutina y la cabezonería, del mismo modo que no hay mejores amigos de la creatividad que el movimiento, la experimentación y la humildad. Atreverse a crecer es una elección que evidencia uno de los más grandes actos de valentía. Es dar el paso para verse pequeño, para saberse poca cosa y para renunciar a ese ego de creernos el centro. Madurar es aprender que vale más no saber nada de un mundo enorme que saberlo todo de un mundo pequeñito. A fin de cuentas, ¿qué es más hermoso?, ¿creerse en el cielo y mirar desde arriba la tierra o saberse en la tierra y mirar desde abajo al cielo? (Importante recordar que la palabra humildad deriva del latín humus, tierra).

Dice Seth Godin que “la búsqueda de la respuesta correcta es enemiga del arte”. Quizás la mejor forma de pasar por la vida sea como un artista. Ellos saben que el milagro de nuestra humanidad no es tratar de ver las cosas como son, sino rebelarse para transformar el mundo, y que no hay arte sin riesgo. Lo que da belleza y valor a los acróbatas y trapecistas no es lo que hacen cuando están sujetos, sino cuando están en el aire. Son esas décimas de segundo las que convierten un ejercicio en espectáculo. Son esos leves instantes en el aire los que, aunque sean cortos, sirven para justificar que el hombre, si quiere, vuela.

El que no arriesga no… nada. Ni pierde, ni gana; ni sufre, ni ama. ”.

No existe una sola esfera bañada totalmente por la seguridad. Todo cuanto tenemos es susceptible de ser perdido: tu pareja, tu familia, tu trabajo, tu dinero, tu vida. No hay forma de escapar, y la única forma posible de no sufrir es la completa negación a todo. El que no arriesga no… nada. Ni pierde, ni gana; ni sufre, ni ama. “La alternativa a la inseguridad no es el paraíso de la tranquilidad, sino el infierno del aburrimiento”, dice Zigmunt Bauman. El mundo no es un lugar cómodo y seguro, es un lugar incierto con sus picos y valles. Hace falta ser muy valiente para amarlo tal cual se presenta. Cualquier moneda que no tenga dos caras es falsa (y nos hace pobres).

Ante lo incierto, es normal sentir temor. En el mundo no están a un lado los que tienen miedo y al otro los que no –miedo tenemos todos–, están los que temen desde la orilla y los que temen desde la barca, los que aspiran a los tesoros y los que los dejan para otros.

Todo cuanto vale la pena está en la zona de inconfort, porque todo es la zona de inconfort. No se trata de si sales o no de tu zona de confort, sino de si tiras tus muros, miras a la cara a los acontecimientos y aceptas que lo único cierto es que todo es incierto. Crecer es alejar la valla; la plenitud, quitarla.

Mudarse a la zona de inconfort es mudarse a ‘El universo de lo sencillo’: es ser valiente, atreverse a fracasar y pelear por no ser tu plan B; es aprender a soltar, disfrutar del vértigo y vivir de forma que te duela marcharte. Mudarse a la zona de inconfort es descubrir que nada importa tanto como nos creemos y que solo somos unas pequeñas cosas en medio de la inmensidad, que tenemos las horas contadas y que lo mejor que podemos hacer es dejar de preocuparnos por cosas insignificantes, mirar la vida como un juego y empezar a divertirnos.

Por esto, tienes dos opciones: ir o no ir; salir o no salir. Si no vas es posible que no pase nada que valga la pena, pero también lo es que pase algo. Si no vas, si te quedas, puedes esperar a que te cuenten qué pasó y, quizás, alegrarte si no te perdiste nada. Ahora bien, si vas, es posible que no pase nada, pero también lo es que pase. Corre el riesgo, sal, di sí, porque tal vez no ocurra nada, pero tal vez aparezcan los mejores momentos de tu vida.

“Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.

“Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.

Notarás tu amor por el brillo de mis ojos cuando ya no puedas verlos. Querrás enredar tus dedos en mi cabello cuando ya no puedas recordar lo que se sentía. Querrás abrazarme cuando te des cuenta de que ya no estaré ahí para abrirte mis brazos. Necesitarás mis palabras y mis miradas cuando logres entender cuánto podrían haber significado para ti. Recordarás mi sonrisa y mis gestos cuando ya ni siquiera puedas encontrar mi rostro.
Lograrás darte cuenta del gran amor que teníamos cuando ya sea demasiado tarde, cuando yo ya haya decidido marcharme, pues estabas demasiado enfocado en dejarme de lado. Querrás besarme cuando mis labios ya no quieran tocar los tuyos, y querrás tomar mi mano cuando el calor que te entregaba haya desaparecido. Vas a querer abrazarme por las noches, pero tendrás que poner tus brazos sobre tu almohada, en lugar de mi piel, pues ya no estaré ahí para buscar tus brazos, ni despertarte por las mañanas.
Me valorarás cuando ya no esté, pues te darás cuenta de la falta que te hago, y eso es lo típico. Desearás haber estado conmigo cuando yo ya haya tomado mi propio camino y ya no quiera volver la vista atrás. Me amarás más cuando ya no puedas escucharme decir cuánto te amo, porque ya no estaré dispuesta a hacerlo, pues perdí el coraje y las ganas de decirlo.
Querrás estar conmigo cuando mis fuerzas ya estén flaqueando, cuando esté cansada de haberte esperado, cuando ya no tenga ganas, pues no quisiste hacer el esfuerzo, y eso es lo peor, porque siento que recién podrás valorarme cuando mi amor se haya apagado y yo me haya marchado.

20 cosas que las parejas que tienen una relación sólida hacen de manera diferente

20 cosas que las parejas que tienen una relación sólida hacen de manera diferente

Por Candela Duato

Ser parte de una unidad puede ser diferente: Tomas decisiones pensando en alguien más, Tienes que tener cuidado con los sentimientos de otra persona, Y al mismo tiempo, debes hacerte feliz a ti mismo.

Cuando finalmente encuentras a esa persona que hace que todo parezca sencillo, sabes que tienes la base para crear algo bueno.

Las parejas sólidas son, antes que todo, individuos sólidos. Son personas seguras que pueden permitirse ser vulnerables en una relación. Una vez que tienes ese tipo de aceptación tan especial de la otra persona, tu fortaleza se refuerza. Las relaciones sólidas dependen del entendimiento y la apreciación que dos personas tienen la una de la otra.

1. Evitan darle celos a su pareja

Cuando tienes una relación sólida y recibes suficiente atención y cuidados, no sientes la necesidad de buscar una ración adicional de atención a través de los celos.

Es cierto que mantener a tu pareja atenta no es algo malo, pero hacer que se pregunte qué tan comprometido estás con toda la relación es diferente. Los celos generan inseguridad y eso no es lo que queremos tener en una relación.


 2. No le revisan el teléfono al otro

Tener la urgencia de revisarle el celular a tu pareja es una señal de que no confías en él o ella. Una vez que comienzas a tener este tipo de conductas todo empeorará y cualquier mensaje de texto se convertirá en una posible pelea.

No digas a través de los mensajes de texto algo que no te atreverías a decir en voz alta, de esta manera, no tendrás que disculparte después.


3. No son complacientes con la relación

Incluso las parejas más sólidas comprenden que hay que trabajar duro por una relación.

Las parejas sólidas se esfuerzan todos los días. Están agradecidos de tener a la otra persona, le dan espacio al crecimiento y se dicen ‘te amo’ sintiéndolo de verdad.


4. No comparan su relación con las relaciones anteriores

Cuando comparamos dos cosas, siempre habrá un ganador y un perdedor. Todas las relaciones son diferentes, y lo que hace que una sea especial puede que no sea importante en otra.

Es posible tener más de una relación exitosa en la vida. Las parejas sólidas se centran en la relación en la que están, no en las que tuvieron antes.


 5. No ponen el estado de su relación en Facebook

Si de verdad le pones tanta importancia a las redes sociales como una forma de validar el estado de tu relación, entonces probablemente no seas lo suficientemente maduro para tener una relación real.


6. No insisten en estar todo el día con la otra persona

Las parejas sólidas no necesitan estar las 24 horas del día y los 7 días de la semana juntos. De hecho, no quieren pasar todo el tiempo juntos. Saben que es importante mantener su independencia y otros intereses que tengan.

Eso significa ver esa película que quieres con tus amigos o ir al gimnasio sola. Tu pareja quiere disfrutar su propia vida. Y quiere que hagas lo mismo también.


 7. Evitan quejarse constantemente de los defectos del otro

Las parejas sólidas conocen las debilidades de la otra persona, y en vez de hacerlos sentir mal por eso, los apoyan.

Puede que sea malo con las sorpresas y quizás tú no sirves para ser organizada, pero entre los dos lo hacen funcionar porque se tienen el uno al otro para apoyarse.


 8. No intentan convertir al otro en algo que no es

Te enamoraste de tu pareja por una razón, no porque los vieras como un proyecto. Las parejas estables no intentan cambiar la apariencia de la otra persona. O hacer que sean más expresivos. O menos habladores.

Las parejas felices se enamoran de la persona que tienen en frente tal y como es.


 9. Nunca competirían con el otro

Es diferente desafiar a tu pareja que competir con ella. Cuando propones un desafío, ambos crecen como personas. Cuando compiten, alguien pierde.

No se trata de quién compró la cena un día o quien propuso el último plan, se trata de hacerse felices y caminar juntos.


 10. No se prohíben cosas

Las restricciones limitan el crecimiento en las relaciones. Las supuestas ‘reglas’ que les prohíben hacer ciertas cosas sólo generarán resentimiento.

Sabemos que preferirías no vernos salir con shorts muy cortos de la misma manera que no queremos saber que te juntarás a tomar café con tu ex, pero ambos somos lo suficientemente seguros como para no restringirnos.


 11. No endulzarán la verdad

Son una pareja sólida porque construyeron juntos la fortaleza que tienen. Eso significa siempre ser honestos con el otro incluso si es algo que no quieres escuchar.

A veces, de verdad no quiero admitir que siempre seré la más desordenada dentro de la relación, pero de la nada aparece toda mi ropa sucia apilada sobre la cama y ya sé lo que tengo que hacer.

No mienten.


 12. Nunca insultan a la familia de su pareja

Sentirse lo suficientemente cómodo como para insultar a la familia de tu pareja es como pensar que es aceptable comentar en el peso de tu pareja. Sólo está bien si tu pareja lo hace.


 13. No están constantemente preguntándose dónde está la otra persona

Las parejas sólidas no necesitan un contacto constante. No los consume la idea de qué es lo que la otra persona está haciendo ni desconfía de los lugares a los que va.


 14. No se emborrachan para que el otro les parezca más atractivo

Puedes disfrutar de alguien estando totalmente sobrio. Qué revolucionario, ¿cierto?


15. No necesitan estar todo el tiempo juntos

Sólo porque pasen todos sus segundos juntos no significa que tengan una relación sólida. De hecho, la habilidad de separarse hace que su unión sea más fuerte.

A nadie le gusta esa pareja que no puede estar separada, es demasiado. No se siente verdadero. Tan importante como mantener tu relación es mantener tu relación con tus amigos y familia.


 16. Nunca niegan el afecto físico

El componente sexual de la relación tiene un valor igual de importante que el emocional.

Debería de parecerte imposible resistirse a tu pareja.


 17. Nunca humillarían a su pareja públicamente

Humillar a tu pareja, especialmente frente a otras personas, es una razón para terminar con la relación. Hay maneras para expresarte y también hay maneras para, bueno, no hacerlo.

El único momento en el que está bien avergonzar a tu pareja es tirarte un pedo muy fuerte en un lugar en silencio.


18. No comparan su relación con la de otros

No sólo existe una manera de amar a alguien. Cuando comparas lo que tienes siempre habrá momentos en los que parece que ‘tienes menos.’

Las parejas sólidas son fuertes porque no se valoran tomando en cuenta el mundo exterior, se centran en ellos mismos y saben que lo que tienen es bueno.


 19. No se enojarán sin explicar por qué

Las parejas exitosas pueden hablar sin tener miedo de cómo reaccionará el otro.

Enojarse sin darle la oportunidad a tu pareja de explicarse no es justo para nadie.


 20. Nunca se acuestan solos

Incluso si no están físicamente juntos, están juntos en el corazón.