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Cuando los rompen el corazón. 

Es una de las experiencias más dolorosas e iluminadoras que vivirás.
Terminar una relación, sin importar si fuiste tú quien tomó la decisión o no, nunca será sencillo. Entre los sentimientos que van y vienen, las dudas y el dolor que sientes cuando llega la hora de partir, comprenderás a la perfección porqué realmente le llaman “tener el corazón roto”. Si bien las primeras semanas pueden hacerte sentir como si fueras un espectro que camina por las calles sin mucho propósito, creo que hay cosas que simplemente no podrías aprender de otra forma.

Díganme optimista, pero siempre creeré que en todo hay algo bueno, incluso en eso que parece ser lo peor que te podría haber pasado.
1. Intentar buscar una razón o una respuesta no nos hará sentir mejor

Incluso si la encuentras, la verdad es que no podrás volver al pasado. La mejor forma de buscar un cierre es dejar ir todo lo que fue e intentar, por difícil que parezca, seguir mirando adelante.
2. Lo que más nos cuesta aceptar no es la ruptura en sí, sino que los planes y expectativas que teníamos

El futuro que habíamos construido dentro de nuestra cabeza ya no será y más que olvidarnos de alguien lo que más duele es todo ese futuro que queríamos vivir con ellos.
3. Pasará un tiempo antes de que logres olvidarlo

Sin embargo, no será eterno. No te sentirás así para siempre.
4. Sólo porque él no supo amarte no significa que todos serán iguales

Date permiso para volver a creer, sólo asegúrate de estar realmente preparada y de haber sanado tus heridas.
5. Es cierto eso de que el tiempo lo cura todo

Irónicamente, sólo podrás comprobarlo con el paso de los meses.
6. “Ser amigos” no siempre es una buena idea

Especialmente si aún tienes sentimientos por él y si no fuiste tú quien decidió terminar la relación.
7. Te darás cuenta que eres más valiente de lo que pensabas

Porque seguir caminando con al cabeza en alto luego de una experiencia como esta es todo lo que necesitas para darte cuenta de lo que eres capaz.
8. Hay muchas otras personas que te aman

Amigos, familia, personas en las que nunca pensaste. Sé que suena cliché pero es en estos momentos cuando más necesitas todo este amor.
9. Estar sola no significa que te sientas sola

Y aunque puede que pase un tiempo antes que lo comprendas, créeme, llegarás a ese punto y volverás a sonreír tal y como lo hacías antes.

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Cuando el #alma necesita expresarse

Hoy me he enterado de algo que vendrá bien para aquellos que se niegan a externalizar sus emociones, los que siempre piensan en la compostura.

Siempre he dicho que si tenemos la facultad de reír y llorar ¿por qué privarnos de ello? Yo suelo reír con total desenfado, si he de reír una broma o un evento feliz lo disfruto al máximo, y si he de llorar, lloro con total libertad, no quiero guardarme en el corazón lágrimas que me hagan sentir frustrada o herida por mucho tiempo. Mejor las dejo correr y que las lleve el viento, suena poético, lo sé.

De todas maneras estudios recientes afirman que llorar le hace bien al alma. Esto no es nada nuevo, ya que seguro que tú lo has sentido por ti mismo, cuando agobiados por los problemas un día nos dejamos llevar por las lágrimas, cuando hemos perdido alguien que nos era importante, las lejanías, las cercanías que duelen, las frustraciones, las pequeñas victorias y las grandes derrotas, que hemos llorado, claro que sí…

Pero no es lo que debemos hacer según los que piensan insisto, que debemos ser siempre controlados, que las lágrimas son una debilidad… No pensemos tampoco en aficionarnos al llanto, la vida requiere también de entereza, pero cuando queremos llorar porque nos sentimos derrotados, por qué no dejar que esas lágrimas nos liberen del sentimiento, por qué negarle a la felicidad, unas lágrimas que siempre emanan fácilmente y que luego parecen extinguirse sin más… Dicen que después de la tormenta viene la calma, llorar es saludable por cuanto nos libera de la frustración y el estrés, que lo dicen los expertos, y después de llorar seguro nos sentiremos mejor…

Aunque las cosas no cambien por una lágrima, siempre podemos y en eso estarán de acuerdo conmigo, retomar con más calma, el empeño de la vida…

Llora que es sano, y llora porque eso alivia el alma. “Emociones expresadas, emociones superadas” – 

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El #Duelo consta de unas serie de FASES

1. Desconcierto e incredulidad. Es la primera reacción ante la noticia: “Esto no me está pasando a mi”. Es la negación de la realidad, un alejamiento del hecho para intentar paliar los efectos del acontecimiento.

 2. Tristeza profunda y agresividad. Se producen reacciones de ira y descontento, incluso ante quienes les rodean, angustiados por ser el protagonista de una desgracia.
 
3. Desesperación y depresión. Con apatía, tristeza y fragilidad, nos vamos haciendo a la idea de una pérdida irreversible. Es la silenciosa resignación.
 
4. Aceptación y paz. Va reapareciendo la necesidad de centrarse en las actividades cotidianas, de abrirse a las relaciones sociales. No obstante, nunca se vuelve al estado anterior a la pérdida.
 
Todas las pérdidas precisan de este proceso, que tiene una duración que oscila entre los 6 meses y los 3 años, aproximadamente, dependiendo de varios factores:
 
• Del grado o importancia de la relación.
 
• Del apoyo social. Una persona que cuenta con amigos o familiares que le quieren y le entienden, con los que se siente apoyado y comprendido, tendrá más facilidad para amortiguar el dolor.
 
• De la personalidad. Hay personas que sienten las cosas, tanto las alegrías como las tristezas de forma muy intensa, mientras que otras tienen mayor contención. De la misma forma, hay quienes tienen una mayor facilidad para profundizar en continuos pensamientos catastróficos, profundizando en la espiral de dolor.
 
• De la confianza y autoestima. Un nivel alto de autoestima o confianza nos ayudará a no tener pensamientos autodestructivos ni de acontecimientos catastróficos.
 
• De la forma de afrontar los problemas. Muchas personas son capaces de evaluar la situación y buscar apoyo emocional.
 
Si te encuentras sumergido en este proceso y necesitas ayuda profesional, no dudes en ponerte en contacto conmigo.
 
Ciara Molina
 Psicóloga Cognitivo Conductual especialista en Gestión Emocional.

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Aprenderás

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas…

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado…

Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas…

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma….

Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía…

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos…

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar…

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve…

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias…

Aprenderás que el amor se hace de a dos.

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Aprenderás que sin confianza nada se construye. Y que cuando la rompemos, se destruye todo muy fácil.

Aprenderás que cuando te des cuenta que tu trabajo es parte de tu vida y que pasas más tiempo allí que con tu familia, entenderás porque debes sentirte cómodo y a gusto en él.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo…

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que la distancia es el olvido.

Aprenderás que la vida se rehace con amor, confianza y tranquilidad.

Aprenderás que quien no te ama te dejara plantada/o, no te contestara o simplemente no te iniciara una conversación.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

Aprenderás que la persona correcta para ti es quién de haga reír de tus defectos, quién te acompañe en tus errores, quién te sostenga en tus tristeza.

Aprenderás que la mujer de tu vida, es aquella que veas como madre de tus hijos. Y que será aquella mujer que jamás pierda su dulzura, su buen humor, su compañerismo hacia tí y su preocupación por verse bella. Sera aquella que te de su plato si te quedaste con hambre o te preparara mas comida.

Aprenderás que se gana o se aprende, pero nunca se pierde!

Aprenderás que el hombre de tu vida es aquel que te hace brillar los ojos, cuidarlo cuando con un resfrío cree morirse, quien tenga un idioma en común/propio contigo, que día a día te enseña algo, que se eleve como persona,  quien te haga reír al irse a dormir, entre tantas cosas.

Aprenderás que quién no te ama… quizás te recordará, pero no te buscará para tenerte a su lado.

Aprenderás que todos cometemos errores pero que el tiempo nos demuestra si quienes cometieron esos errores nos hirieron de manera intencional o no.

Aprenderás que siempre hay que escuchar las dos campanas para poder juzgar y aún así no deberías juzgar a nadie ni a nada.

Aprenderás que los hijos crecen y no dejan, como así también nosotros dejamos la casa de nuestros padres.

Aprenderás a aceptar que a veces la persona que amas, simplemente ya no te elige mas y que ya no están en el mismo camino, lugar y tiempo.

Aprenderás que cuando queremos algo, llega.

Aprenderás que se puede volver a creer en el amor.

Aprenderás que a quien amas, puedes perderla/o.

Aprenderás que cuando una persona te “ladre” puede significar que tengas cuidado.

Aprenderás que hay personas que mejor deben desaparecer.

Aprenderás que la vida es una sola y que no podemos pasarla intentando autoconversernos, acostumbrandonos o simulando cosas que no sentimos.

 

Sol

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Haciendo Limpieza

Vi que en mi corazón había algunas grietas causadas por las desilusiones, entonces también decidí darle una resanadita con una mezcla de ilusiones y esperanzas……

Luego me puse a barrer minuciosamente, cuidando de no dejar ni la más mínima mancha de polvo; era necesario para que quedará mi alma limpia de toda mezquindad….

Planché con sumo cuidado mi alma, por si había quedado alguna arruguita provocada por la duda o desconfianza, la deje impecable….

Me quede asombrada al final de mi tarea:

-Cuánta basura tenía dentro de mi!……viejos resentimientos, amarguras, frustraciones, cosas que según yo había olvidado y seguían ahí ocupando espacio, impidiendome llenarme de amor……..

Hoy me siento mas liviana, mas libre, en mi mente y corazón hay mas espacio para el amor….

Y como no quiero mi alma ensuciar tomaré algunas precauciones:

Me vacunaré contra todo sentimiento mezquino; con una buena dosis de esperanza, ilusión, confianza, humildad y sobretodo de amor…

Sembraré en mi corazón un jardín de flores de amistad, solidaridad, ternura, impidiendo así que crezca la mala yerba…

La tarea mas ardua que tendré es aprender a dominar mi carácter, que ha sido el causante de que tuviera tanta basura en mi interior….. Se que lo podré amansar.

Desconozco el autor

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Cuando ya no te Aman…

Ya no te amo” puede ser una de las declaraciones más dolorosas que recibamos. Por supuesto que es algo que nos afecta, pero tampoco se trata del fín del mundo. Es así como hay maneras de superarlo.

¡CUANDO TE DEJAN DE AMAR…

Es uno de los temores más grandes que tenemos las mujeres, y seguramente los hombres también, cuando comenzamos una relación sentimental y todo parece ir viento en popa… Queremos que la magia “no se acabe” y, por supuesto, que el “amor perdure para siempre”. Pero, y sin querer preocupar a las que están plenas en el aspecto sentimental, hay ocasiones en que ellos nos dejan de querer…

En este proceso de enamoramiento, el cerebro tiene bastante que ver, al producir sustancias que ponen en alerta al cuerpo y estimulan los neurotransmiso res responsables de ese estado de éxtasis que sentimos.

¡Cuando nos enamoramos, nos sentimos eufórico/as y experimenta mos cambios químicos, fisiológicos y conductuales!. Estas hormonas tienen su tiempo de vida y el organismo se va haciendo resistente a su acción. Lo que significa que la atracción se acaba.

Pero ojo, expertos señalan que sí el amor se acaba por los motivos antes expuestos, es que “nunca fue amor”. La columnista y terapeuta familiar Lourdes Berrocal de González lo expone en uno de sus escritos. “Amar tiene que ver con dar placer, comodidad, paz y seguridad de tener al otro y que el otro la tenga. Estar enamorado y el romance tienen que ver con ansiedad, dolor y excitación por recibir. El romance es un período corto del matrimonio: Es la pasión que quema, el dar la vida por el otro a lo Romeo y Julieta. Ese período hace de la relación algo especial, el problema es que cuando desapare ce esta flama, se cree que hay que crear una nueva situación para revivirla. No hay que revivirla hay que traerla de vuelta dice el autor Frank Pittman”.


Y agrega que
“entre más intenso el romance inicial, más duele el final del mismo y de allí que se inicie la letanía de tú ya no eres la misma (o el mismo) de antes y viceversa. Este grupo de personas está enamorada del amor y no de la otra persona”, explica.

Los datos antes citados, en ningún caso significan que si él nos deja de querer no nos duela. Por lo mismo, consultamos con cuatro mujeres que han vivido un episodio de éstos en su vida y a partir de sus experiencias les contamos cómo superar la declaración Ya no siento lo de antes.

¿CÓMO DESCUBRIRLO?

No siempre tiene que decirnos con palabras que ya no nos quiere. Hay ciertas actitudes que comienzan a delatar que lo que el otro sentía se acabó.

  • “Lo primero que notas es la lejanía física, los cariños, los abrazos y hasta tomarse las manos se va haciendo más esporádico, aunque las relaciones sexuales se mantengan de manera normal”
  • “Los apelativos cariñosos también se comienzan a dejar de usar, ya no te llama tanto, no se interesa mucho por tu día, su presencia se hace muy lejana. Cuando detectas todas esas señales y le añades el hecho de sentirte sola, es el momento de comenzar a pensar en uno y plantearse hasta dónde se puede soportar, qué es lo que deseamos de una pareja”.

¿Y QUÉ HACER ENTONCES?

  • El proceso es a veces bien largo, pero sirve para reflexionar sobre lo que se espera del otro. Yo creo que en esa situación está sumamen te justificado el ser individualista, hablar con nuestra pareja, darle (sí se desea) ciertos plazos y sí nada cambia, terminar la relación, así de simple”.

TIEMPO, VALENTÍA…

Cinco aspectos resultaron fundamentales para nuestras entrevista das, quienes a partir de sus experiencias nos revelaron cuáles son las claves para superar una ruptura que no queríamos.

1.-¡VALENTÍA!

Es uno de los puntos más relevantes. No hay que pensar que porque una persona te dejó de querer nadie te va a volver a querer.

“Creo que todo pasa por algo. Es muy probable que, más adelante, nuestro camino se cruce con la persona que verdaderamente sea la indicada para compartir nuestra vida, pero si nunca nos atrevemos a terminar una relación insana esta persona nunca tendrá la oportuni dad de aparecer”.

2.-¡AUTOESTIMA!

Al saber que ya no se nos quiere, recibimos un profundo golpe al amor propio y nuestra confianza. Por eso, levantar nuestra autoestima se hace imprescindible.

“Tienes que preocuparte de verte bien, salir con otras personas y valorarte”.

Querernos nosotras pasa a ser fundamental, por lo que atrévete a regalonearte.

3.-¡RECUERDA QUE HAY ALGUIÉN MEJOR!

Convencerse que no era el hombre para nosotras es sin duda básico. Positivamente, pensar que tu pareja no ha llegado aún.

4.-¡TÓMATE TÚ TIEMPO!

No por querer que el sentimiento que nos dañó pase rápido, va a ser así. El tiempo finalmente todo lo cura, incluso el ego.

“Se vive un verdadero duelo, que puede durar mucho o poco dependiendo de la persona, de su autoestima, de lo enamorada que está y de su experiencia de vida anterior en cuanto a relaciones de pareja… No hay una receta. El dolor sólo hay que vivirlo, tratando de comprender que el hecho de que tu pareja te haya dejado de amar, no significa que eres una persona no querible… Ahora, para comprender eso, se necesita tiempo y un trabajo interno bastante duro”.

5.-¡UN CLAVO SE ¿SACA CON OTRO?!

No siempre, pero sí nos ayuda a mejorar nuestra autoestima el saber que si bien alguien nos dejó, hay otro que podría llegar a querernos y recordarnos cuánto valemos. Claro que debes tomar las cosas con calma y no pretendas arrojarte en una nueva relación si todavía no has sanado de la anterior.

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La invitación

Escrito por ORIAH, ANCIANO INDIO

No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber cual es tu dolor, y si te atreves a soñar que te permites encontrar lo que tu corazón añora.

No me interesa cuantos años tienes. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños o por la aventura de estar vivo.

No me interesan qué planetas hacen la cuadratura de tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has encogido y cerrado por el temor a sentir más dolor! Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, mío o tuyo, sin moverte para esconderlo o para resolverlo. Quiero saber si puedes estar con el gozo, tuyo o mío; si puedes danzar, salvajemente y dejar que el Éxtasis te llene hasta las yemas de los dedos de las manos y de los pies, sin advertirnos que debemos tener cuidado y ser realistas, ni recordarnos las limitaciones de ser humanos.

No me interesa si es verdadera la historia que me cuentas. Quiero saber si puedes desilusionar a otra persona para ser auténtico contigo mismo; si puedes soportar la acusación de ser un traidor y no traicionar tu alma. Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable. Quiero saber si puedes sentir la belleza aún cuando no todos los días son bellos, y si puedes encontrar la fuente de tu vida en SU presencia. Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, tuyo o mío, y a pesar de ello pararte a la orilla de un lago y gritar “SI!” al plateado de la luna llena.

No me interesa saber donde vives ni cuanto dinero tienes. Quiero saber si puedes ponerte de pie, después de una noche de dolor y desesperanza, agotado y golpeado hasta los huesos, y hacer lo que hay que hacer por los niños.

No me interesa quién eres, ni cómo llegaste aquí. Quiero saber si permanecerías conmigo en el centro del fuego sin echarte para atrás.

No me interesa donde has estudiado, ni que has estudiado, ni con quién lo has hecho. Quiero saber que es lo que te sostiene desde adentro cuando todo lo demás falla. Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si te agrada verdaderamente la compañía que buscas en los momentos vacíos.

Oriah soñador de la montaña
Anciano Indio

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El dolor y el placer…

El hombre debería mantener bajo su control la fuente de placer y del dolor.

Más que el placer, es el dolor lo que despierta la sabiduría en el  hombre. Si estudias las vidas de los grandes hombres, encontrarás que es de la dificultad externa y del dolor, de donde ellos obtuvieron la sabiduría.

Sin aflicción, no puede haber sabiduría. Es el dolor lo que  enseña muchas lecciones al hombre.  Al no darse cuenta esta profunda  verdad, el hombre persigue el placer sin cesar. Sin duda, el hombre  necesita ser feliz.

¿Pero cómo se alcanza la felicidad? 

 El hombre realiza  la felicidad únicamente cuando vence la aflicción.  De ahí que cada uno  debería dar la bienvenida a la aflicción con el mismo espíritu  con el que  saluda a la felicidad. 

El dolor y el placer están entremezclados.  Nadie  puede separarlos.  Nunca se haya el placer separado por sí solo.  Cuando se  alivia el dolor, se experimenta el placer

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Sola

Sola. Muy sola. Demasiado sola. Una vez más y sin explicaciones. Nunca hay explicaciones. Después de los besos, el príncipe – una vez más – se convirtió en rana.

Cansada, aburrida, triste y melancólica. Haciendo zapping entre una catarata de imágenes de de programas basura.

Pensando en todo. Pensando en nada.

Fue entonces cuando lo vi. Asomando sus pequeños y oscuros ojos por debajo del mueble bar, tanteando la situación. Me asusté. No. Me sorprendí.

Yo debería estar sola. Muy sola. El ratón atravesó el comedor a velocidad endiablada y fue a parar a la cocina. Me levanté lo más rápido que pude y cerré la puerta de la cocina. Quedaron un par de centímetros desde la puerta al suelo. Mierda. Me acerqué al cuarto de baño, cogí una de las toallas más grandes y la utilicé para tapar la pequeña ranura.

Lo atrapé. Lo había atrapado en MI cocina. Genial. Siempre podía tapiar la puerta e irme a cocinar a casa de mi madre. Traté de recordar si había alguna cosa en la dichosa cocina a la que tuviera un afecto especial…

Volví al comedor. El televisor seguía vomitando imágenes de colores. Tomé un trago. Tomé dos. Tome muchos más y perdí el conocimiento que hacía meses que ya no tenía…

Me desperté. Me dolía mucho la cabeza, como si miles de esquizofrénicos me pincharan en ella al unísono. Como tantos otros días no supe como había llegado a tan patética situación. Donde sí llegué, aunque balanceándome fue hasta la ducha y estuve en ella aproximadamente dos horas, vulnerando todos los tratados internacionales de solidaridad entre pueblos y conservación del medio ambiente.

Entré en la cocina, no sin antes recoger la toalla que había en el suelo (¿qué demonios hacía la toalla allí?). Me dispuse a preparar el café. Con la cafetera en el fuego abrí la nevera para sacar la mantequilla y la mermelada. Una bola de pelo marrón, con patas y cola, salió disparada de debajo de la misma, rozo mi tobillo, atravesó la cocina y fue a esconderse debajo del lavavajillas. Quise gritar, llorar, saltar, rascar y cientos de verbos más.

Pero regresé a la ducha y estuve en ella otro “ratito”, tratando de eliminar la desagradable sensación que había quedado impregnada en mi cuerpo. Tenía un problema. Mejor dicho, tenía un ratón en mi cocina.

Me gustan los animales. Como pollo, ternera, cerdo, cordero y me encanta el besugo al horno. Ahora tenía un ratón cerca del horno. No, en serio. Tengo tres peces de colores, dos caracoles metidos dentro de una caja de zapatos bajo un mar de lechuga (si, lo sé, soy un poco rarita) y un par de hámsters que son la versión burguesa de lo que tenía atrapado en mi cocina. Pensé en buscar una solución que no pasara por la muerte del animalito, pues sus primos hermanos no me lo perdonarían nunca…

Soy imaginativa. Hoy en día, si eres mujer, no te queda más remedio. Entré en la cocina mirando a todos los lados y con una bolsa de la compra, esas de plástico que te dan en el supermercado y que hacen un ruido horrible. La dejé caer en el suelo y puse un trozo de queso azul dentro. El queso podía olerse desde la calle. Esperé cinco minutos subida en el mármol. Espere otros quince. A la media hora se me dormían las piernas. Después de una hora esperando que el ratón saliera a comerse el queso tuve que bajarme del mármol y, tambaleándome, me fui a la cama para dejarme caer en ella. Tenía los ojos enrojecidos de tanto mirar, mis piernas estaban azules y me daba la sensación de haber pasado los últimos seis años de mi vida esperando que el animalucho oliera el queso y quisiera comérselo. Luego pensé que, tal vez, no le gustara el queso fuerte…

Desperté. Era medianoche. Me había dormido otra vez. Fui hacia la cocina y eché un vistazo a la bolsa. Ya no había queso. Abrí la nevera para coger una cerveza… y el ratón salió corriendo hasta llegar debajo del lavavajillas. Esta vez no me tocó pero sentí un escalofrío.

Estuve dos días más sin entrar en la cocina… en MI cocina. Intentaba encontrar una solución que no pasara por la muerte del animal. Pero al entrar por la noche para ver si lo cogía desprevenido vi un montón de excrementos esparcidos por todo el mármol que revolvieron mis entrañas. Aquello debía terminar, e iba a terminar mal para alguien. Bajé al día siguiente a una droguería y pedí un veneno eficaz, de esos que matan a todo tipo de roedores y los convierte en polvo. Traté de que mis hámster no vieran la caja del veneno, para no herir su sensibilidad.

Lo logré. Aquella noche dejé veneno por toda la cocina y me fui a dormir con una sensación agridulce, sintiendo – en el fondo – pena de terminar de aquella manera tan cobarde con la vida del animal.

Estuve dos días más sin entrar en mi cocina, hasta que llegó el fin de semana. Cuando por fin entré, comprobé que casi no quedaba veneno, lo que significaba que el ratón se lo había comido. Estaba dispuesta a desinfectar la cocina a fondo. Iba equipada con mis botas de agua, guantes de plástico, mascarilla de protección y ropa que seguro tiraría a la basura una vez hubiera terminado. Limpié la cocina durante tres horas con lejía y detergente, sin encontrar rastro del ratón. El veneno había hecho su trabajo. Seguro que el bicho estaba en algún rincón, muerto e hinchado como un globo… Y eso hacía que me sintiera extraña.

Desmonté algunos armarios para intentar recuperar el presunto cadáver, pero sin éxito. Quise creer que tal vez había encontrado la salida, lo que me hizo pensar – por primera vez – por donde demonios habría entrado. Terminé por fregar el suelo.

Fue un placer para mí volver a cocinar y disfruté comiendo lo que me había cocinado. Lavé los platos casi con alegría, y pasé toda la tarde viendo un par de películas que había alquilado en el vídeo club.

Después de disfrutar durante tres horas ante el televisor, me dispuse a prepararme un bocado para cenar. Entré en la cocina, cogí el pan de molde que siempre deposito encima de la nevera y abrí ésta para coger algo de embutido ibérico. Una bola enorme de color marrón con el rabo más asqueroso del mundo pasó por delante de mis narices. El ratón parecía ahora una pelota de tenis, estaba hinchado y se movía lentamente, pero acabó como de costumbre debajo del lavavajillas. Me sentí mal. Y a su vez me sentí bien (que contradictoria que soy). Aunque aquel animal había acabado con todo el veneno que le puse, seguía vivo y más repulsivo que nunca. Y mi problema seguía vigente. Aquella noche cerré la puerta de la cocina otra vez y me fui a dormir un poco traspuesta.

Después de reclamar al tipo de la droguería, explicándole que su veneno no solo no había matado al ratón, sino que lo había hecho más grande, compré una trampa tradicional. Uno de esos artilugios mecánicos que ya usaban nuestras abuelas. Sin embargo, seguía sin encontrarme bien. Me parecía horrible acabar de esa manera con el pobre animal. Pero compartir cocina con él era algo a lo que no estaba dispuesta.

Aquella noche le puse un trocito de queso en la trampa y la dejé en el centro de la cocina. Me fui a dormir deseando que el ratón no comiera el queso, no muriera en la trampa y se fuera – por donde había entrado – a vivir al Senegal con algunos roedores de aquel lejano país. Me desperté a media noche, sobresaltada con un ruido que vino de la cocina. Me puse unas zapatillas y me acerqué con cautela. Pegué mi oreja a la puerta y traté de escuchar algún ruido más. Silencio en la madrugada. Abrí la puerta y busqué – entre sombras – con mis ojos la trampa. Mi corazón se lleno de alegría al verla sin queso… y sin el ratón. Retiré la trampa. Cerré la puerta y me fui a dormir muy contenta, feliz de que el ratoncito me hubiera ganado la partida una vez más. No sabía que haría al día siguiente, pero aquel bicho, que se empeñaba en sobrevivir, empezaba a caerme bien.

Me desperté contenta, recordando lo sucedido de madrugada. Me duché pensando que nunca quise matar al ratón, lo que pasaba es que era incapaz de encontrar soluciones originales a situaciones extraordinarias. Me había estado comportando como una maldita histérica. Pero ahora tenía la cabeza clara. También me había dado cuenta que no bebía desde el primer día que vi al ratón. Pensé en entrar en la cocina, abrir la nevera y cuando el ratón repitiera su rutinaria trayectoria, atraparlo con una pequeña red que utilizaba mi padre para pescar pulpos. Después lo llevaría a algún parque cercano de mi ciudad, donde lo dejaría libre. Aquel ratoncito y yo ibamos a dar un bonito paseo…

Abrí por enésima vez la puerta de la cocina, pero esta vez era distinto. Estaba tranquila y sabía lo que tenía que hacer. Llevaba la red atada al palo de la fregona. Sin embargo me quedé estupefacta y paralizada por lo que vi. Había un hombre de unos treinta años, fuerte, atractivo, moreno y desnudo sentado sobre el mármol. Giró suavemente su cabeza hacia un lado y me regaló una sonrisa angelical, mirándome con sus pequeños y oscuros ojos…

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En el fondo del pozo

Hay momentos, en nuestras vidas, en los cuales perdemos todo.  Puede que sea la quiebra de nuestra empresa, el empleo de muchos años, puede ser un divorcio, puede ser un cambio en la economía, puede ser una guerra, puede ser un crimen, puede ser una muerte. 
 
Por más brillante y rica que sea una persona, se encontrará en el fondo del pozo en algún momento de su vida, pero el ideal, es que tales momentos sean puntuales y raros. Y lo serán, si nos preparamos para salir de ellos, antes de que sucedan.  No tengas miedo de esos momentos, pues van a ocurrir de cualquier forma.  Son esa parte de la existencia sobre la cual no tenemos control.  Por eso es mejor desde ya, tener en mente un pensamiento que nos va a ayudar mucho:  “La ventaja, de estar en el fondo del pozo, es que cualquier movimiento nos lleva hacia arriba.”
 
Esos momentos pueden causarnos pánico y recelo sobre el futuro.  Desafortunadamente, la mayoría de las personas hemos sido enseñadas a sufrir por el dolor del fracaso, pero no sobre cómo usar lo aprendido de esos fracasos para construir los nuevos caminos con dirección a la victoria; aprendemos sobre las lágrimas de la amargura, pero no sobre cómo usar esas lágrimas para volvernos mejores personas, día tras día; nos dijeron sobre la soledad de la pérdida, sin jamás acordarse de la importancia de que, cuando estemos solos, nos detengamos para reflexionar sobre lo que debemos cambiar, para que las pérdidas no se repitan.
 
Verdaderamente, escuelas, facultades y gran parte de nuestra sociedad nos enseñan que el fracaso, la pérdida y la falla son cosas horribles, lo que muchas veces es cierto, pero casi nunca nos enseñan lo que tenemos que hacer para salir del fondo del pozo. 
 
Por más dolor que sientas, todo eso por lo cual estás pasando es una dolorosa percepción.  Una evaluación de la realidad con base en el desastre.  Tu dolor es muy real, pero es necesario comprender que el dolor necesita ser contenido, para que podamos pensar y actuar, para colocar nuestra vida en el carril nuevamente.  Por eso, cuando estés caído en el fondo del pozo, descansa un poco y mira a tu alrededor.  Duerme, si es preciso.  Llora, si es preciso.  Pero, después de algún tiempo, sal de allí.   No verás nada; por algunos momentos, estará oscuro y te sentirás perdido. Eso es natural.  Pero, vamos a buscar lo que también es natural: es natural que tú, habiendo tropezado con uno de los puntos bajos de tu vida, solamente necesites hacer un movimiento y ya estarás más próximo de la salida.
 
No te preocupes en olvidar el dolor, pues él es parte de ti.  Son las cicatrices las que te vuelven una persona más completa, más rica internamente, más viva.  Puede ser que tardes y que tengas que “resbalar” mucho, pero echarle la culpa a una persona o situación (aunque sean culpables) no va a sacarte a ti, o a tus sueños, del fondo del pozo. Solamente la acción puede generar resultados.
 
Acuérdate de que la ventaja de estar en el fondo del pozo, es que cualquier movimiento nos lleva hacia arriba.  Busca la salida, levántate y recomienza el camino.  Mientras más pronto, mejor.

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El Dolor TEXTOS

La esencia del ser

Sabrás del dolor y de la pena de estar con muchos, pero vacío.
Sabrás de la soledad de la noche y de la longitud de los días.
Sabrás de la espera sin paz y de aguardar con miedo.
Sabrás de la soberbia de aquellos que detentan el poder y someten sin
compasión.
Sabrás de la deserción de los tuyos y de la impotencia del adiós.
Sabrás que ya es tarde y casi siempre imposible.
Sabrás que eres tú el que siempre da y sientes que pocas veces te toca
recibir.
Sabrás que a menudo piensas distinto y tal vez no te entiendan.

Pero sabrás también:
Que el dolor redime.
Que la soledad cura.
Que la fé agranda.
Que la esperanza sostiene.
Que la humildad ennoblece.
Que la perseverancia templa .
Que el olvido mitiga.
Que el perdón fortalece.
Que el recuerdo acompaña.
Que la razón guía, Que el Amor dignifica…

Porque lo único que verdaderamente vale es aquello que está dentro de tí!!!

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El Dolor La Tristeza La Vida RECOMENDADOS! TEXTOS

Vuelo del alma

Cuando el camino se hace cuesta arriba, NO LO DEJES.

Cuando las cosas andan mal – como a veces sucede – NO ABANDONES.

Cuando no consigas resultados, y se sumen los problemas, NO TE RINDAS.

Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar NO TE CAIGAS.

Cuando la suerte, te sea adversa, y no encuentres fuerzas para seguir NO RENUNCIES.

Cuando no encuentres compañeros de lucha, NO TE APURES.

Hay manos que sostienen las tuyas ! Cree y Siente en cada minuto de tu vida, deja que tu alma ” vuele libre ” por los jardines hermosos de la confianza en algo superior que llega donde nuestra visión no puede alcanzar , pero sí nuestro corazón puede sentir.

Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo! INTENTA !

Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor.

No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra , ni tener ya resueltos todos
nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos del amor a cada cosa.

Si pensamos que todo es pasajero, miraremos con cariño lo negativo que te encamina a la elevación y perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien , de tristezas en alegrías.

Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.

Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.

Las personas se van , los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente… no te quedes en el medio del camino porque allá… algo te espera !.

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El Amor El Dolor RECOMENDADOS! TEXTOS

¿Por qué duele tanto el amor?

Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos sentido ese gran sentimiento que llamamos AMOR.
Todos nos hemos preguntado alguna vez…. ¿ porque duele tanto el amor ?

Quizás….
Cuando lo ves imposible.
Cuando no te sientes correspondido.
Cuando te deja un gran vacio.
Cuando sientes que tu alma se aleja.
Cuando tu corazón deja de latir.
Cuando nada a tu alrededor te llena.
Cuando todo parece nada.
Cuando la distancia es inevitable.
Cuando el amor se va….

¿ Porque duele tanto el amor ?
¿ Como saberlo !….pero….como duele.

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El Amor El Dolor El Perdón RECOMENDADOS! TEXTOS

No solo es…

No sólo es el amor propio herido, al ver el poco valor que tiene lo que siento, ante los ojos que para mi valen tanto.
Es también ver como se fugan los ideales de un amor entre los árboles y se esparcen con el viento.
Es querer perdonar y no poder hacerlo, cuando no pensamos en el perdón, es querer llorar al oir una canción sin que tu al oir esa canción te acuerdes de mí.
No sólo es preguntar el por qué, es no hallar la respuesta o no aceptarla porque duele mucho, es odiarte y quererte sin razón para los dos, es querer retroceder el tiempo, es querer olvidar.
No sólo es la decepción de que no eras lo que yo creía, es haberte tenido tan alto y no saber donde estabas en realidad.
Es no saber si llorar o reir, si es mejor o peor.
Es la duda que se queda en el aire sin que nadie la aclare, sin saber que no vales nada o que para ti no valgo nada yo.
Es querer borrarte de todo lo que oigo, veo y siento.
Es sentirte, soñarte y decirme que no.
Es luchar contra mi y por mi porque lo que me destruye queda y no lo puedo olvidar, es engañar a mi alma diciendo que te olvido y esperar a que ese engaño se convierta en realidad.

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El Amor El Dolor La Vida Las Experiencias RECOMENDADOS! TEXTOS

Si me dieran a elegir

Si me dieran a elegir,
volvería a elegir mi vida
con mis traumas y obsesiones.
Volvería a elegir mi cuerpo
con sus virtudes e imperfecciones,
volvería a elegir mi conciencia
que hace que me sienta bien.

Si me dieran a elegir otra vida
volvería a querer esta misma
en la cuál siento que mi espíritu evoluciona,
he sufrido, he gozado,
he llegado a tocar fondo
y he vuelto a emerger de lo profundo.

Si me dieran a elegir otra vida,
me negaría, porque no tendría
tus ojos claros, donde veo el infinito,
no tendría tu sonrisa, ni tu cercanía.

Si me dieran a elegir,
volvería a elegir mi vida,
siempre y cuando
volviera a encontrarte en ella,
siempre y cuando pudiera
gozar nuevamente
de tu agradable compañía.