Categorías
El Amor TEXTOS

Repensar el amor

Fuente http://plumnight.com/2020/02/16/repensar-el-amor/

 

Para amar mejor debemos reflexionar más sobre nuestras prácticas afectivas, cuestionarlas y desaprender las mal llevadas. La experiencia amorosa puede ser un factor de transformación social si lo vivimos desde una idea radical: cuidarnos mutuamente.

Por Gabriela Wiener

La autora es periodista y escritora.

Publicado en https://www.nytimes.com/es/

MADRID — Buena parte de nuestra experiencia amorosa es duelo y farmacéutica. En siglos de evolución humana nada nos ha hecho más resistentes o inmunes al mal de amor, pero desde hace un tiempo buscamos nuevas formas de que duela menos.

Para amar mejor (y sobre todo sin dolor) debemos reflexionar sobre nuestras prácticas afectivas, cuestionarlas y desaprender las mal llevadas, empezando por abandonar la idea romántica de que nuestra felicidad existencial como personas solo depende de alguien que nos colme. Eso pasa no solo por desmontar la unión tradicional —con su mandato de exclusividad, que solo abona la desigualdad de género en las relaciones—, también puede suponer construir otras redes afectivas incluso fuera de la pareja. Amar puede ser un factor de transformación social si lo vivimos desde una idea radical: cuidarnos mutuamente.

Yo al menos tenía esa lección muy bien aprendida. Llevaba un largo tiempo pensando en ello, en cómo abstraerme a la cultura amorosa de la mentira y de la culpa, de los celos de bolero y la violencia de comisaría. Y por eso me sentía en el buen camino experimentando en el extrarradio de la monogamia y también de la heterosexualidad.

En 2014, luego de varias experiencias de apertura al lado de mi pareja, con la que llevaba 15 años, comenzamos una relación poliamorosa con una mujer de la que nos enamoramos. Un tiempo después, con un bebé recién nacido, todo voló por los aires, amor y discurso a la vez.

Habíamos forjado nuestra relación de tres al calor de las teorías del amor libre, los vínculos abiertos y la ética poliamorosa, convencidos de que matando a la pareja bíblica de hombre y mujer íbamos a acabar también con lo que tiene de tóxica. Qué ingenuos. Pocos meses después de parir a nuestro bebé, estalló una crisis de celos y de confianza y decidimos separarnos. Cada mañana me tomaba una pastilla contra la ansiedad y buscaba las maneras de reconstruir nuestro hogar roto. Puedo dar fe de que dentro y fuera del sistema tradicional se llora a cántaros.

Como tantas personas de mi generación desciendo directamente del dramatismo lacrimógeno de las telenovelas venezolanas, mexicanas y brasileñas; después de la leche materna, bebí de las canciones románticas de la radio de mis abuelitas. Defiendo mi derecho a dolerme y a abrazar mis contradicciones. Pero aunque soy apasionada y verborreica, excesiva en el amor y entregada en el deseo, también hago esfuerzos por deconstruir lo que haga falta para sufrir menos y hacer sufrir menos a los que me rodean.

Así que escribí una obra de teatro para salvarme. Qué locura enamorarme yo de ti cuenta, en clave de tragicomedia, la historia de esta crisis de parejas (así, en plural) que vivimos en pleno postparto, cuando la primavera del amor libre se convirtió en un duro invierno por mi poco trabajada no monogamia. En ese texto, que yo misma represento en un escenario junto con mis parejas, intento reflexionar sobre los modelos familiares y el estatuto romántico, aterrizando discursos que van desde el poliamor a la anarquía relacional, abriendo la complejidad de nuestras pulsiones emocionales y políticas.

Fue mi modo de repensar el amor. Cuando represento esta obra en un teatro siento que vivo una ceremonia de purga y renacimiento.

Cada vez más personas trabajan hoy en desaprender todo lo que les enseñaron del amor las películas, las canciones y las familias destrozadas en las que crecieron, todo eso que luego reprodujeron en relaciones destructivas. Compran libros sobre poliamor, asisten a talleres sobre nuevas relaciones y esperan construir acuerdos más realistas y saludables, incluso diluyendo lo más posible la idea de pareja; pero aún así los resultados no son demasiado alentadores. Hay todavía una dramática falta de referentes en los que apoyarnos. Es imprescindible que haya una vanguardia teórica pero no es suficiente. También tiene que haber una puesta en acción que a su vez cuestione esas mismas teorías: son las prácticas las que te dan las claves y los posibles pasos a seguir.

Ningún formato de relación, por muy alejado de lo socialmente aceptado que esté, equivale a establecer relaciones más justas, esto es, más igualitarias y no violentas: el tema no es el tipo de relación, sino la reflexión que te permite salir del bucle, de las experiencias repetidas que han estado causando desencuentro y dolor en quienes amamos. Hay gente, por ejemplo, que usa las relaciones abiertas para justificar su propia ineptitud emocional y su incapacidad de hacerse cargo. Una cosa es romper con la exclusividad amorosa y otra es finalmente haber logrado generar vínculos basados en bienquerernos.

¿De dónde viene ese peligroso sentido de propiedad sobre el otro, que en su fase más cruel deviene en maltrato y en las terribles cifras de feminicidios? Una mujer me dijo una vez que ella necesitaba exclusividad de parte de su pareja porque había sufrido múltiples violencias y desamor, y que ahora que tenía algo lo quería solo para ella. De esos vínculos heredados algunos intentamos escapar. Son ese tipo de heridas las que estamos tratando de curar.

Gracias al feminismo entendimos que muchos escenarios y experiencias “tradicionales” del amor nos dañaban, nos aislaban en matrimonios para toda la vida. La desigualdad de género y la violencia machista, asociadas a la masculinidad hegemónica y a la relación de subordinación —incluso económica— de los hombres sobre las mujeres, están en la base de nuestra educación sentimental y se reproduce en pareja.

De esas revelaciones surge un esfuerzo por pensar y desmontar las ideas preconcebidas del amor y ponerlas patas arriba. Dejar atrás la pareja cerrada no es subversivo en sí mismo pero ayuda a ver el perjuicio de haberla convertido en la institución central del amor. Y frente a esa idea comienzan a reivindicarse otros afectos tan o más importantes: las relaciones no monógamas, el amor en la amistad, el apoyo mutuo, la anarquía relacional, el compañerismo, el barrio, la crianza colectiva, la fraternidad en las luchas colectivas y políticas, los núcleos afectivos no biológicos, las familias ampliadas y elegidas.

Cuando decimos que queremos hacer la revolución desde la cama lo que decimos es que estamos intentando amar de otra manera y deconstruir el amor —pensándolo, escribiendo sobre nuestras experiencias— pero no para plantear una guía moral para el resto, sino para señalar un camino posible que intenta transformar a las personas para cambiar el mundo y transitar hacia vivencias amorosas comunitarias.

Creo que si no atravesamos nuestras experiencias de afecto y cuidado reales, si no los atravesamos de crítica feminista y anticapitalista, si no somos empáticos con las circunstancias y las experiencias que hacen vulnerable a la persona que decimos amar, ¿de qué amor hablamos?

 

Categorías
CUENTOS El Amor La Felicidad Las Mujeres TEXTOS

“Yo todavía tengo hambre, vamos a cenar?”

“Mi padre me decía que para hacer feliz a una mujer no hace falta mucho… es decir, – se explicaba mejor-, no se necesita mucho esfuerzo, pero se necesita mucha pasión.
No hace falta mucho dinero, pero necesitan de la creatividad.
Llévala a pasear, me decía.
Llévala a los callejones de la ciudad.
Llévala a mirar las cosas pequeñas, a ver cómo las viejitas riegan los balcones. Que las caminatas ayudan, también a enamorarse de más, me decía. Porque cuando se camina, los pensamientos estúpidos fluyen y sólo queda el presente, la belleza del día, ustedes dos.
Luego, llévala a tomar un aperitivo, me decía. Esa será la prueba del nueve. Tomar un buen aperitivo juntos, descansen de la caminata, beber y comer, ríanse, demonios…. hazla reír.
Y si después el aperitivo te dice:
“yo todavía tengo hambre, vamos a cenar?”
Entonces significa que esa persona está realmente bien contigo.
Es feliz, me decía. Porque una mujer, cuando está bien, siempre tiene hambre….”

Texto: Anónimo.

Categorías
El Amor John Lennon La Vida TEXTOS

Nos hicieron creer #Amor

Nos hicieron creer que el “Gran Amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. No saben nada del “Gran amor” los que hablan, yo creo que “Amor” es ver a esa mujer y querer que sea la madre de mis hijos.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Yo a la naranja la quiero al medio para exprimirla tomarla y luego tirarla.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: ANULACION

Solo siendo individuos con personalidad propia , podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos/as y flacos/as son más amados/as y es mentira.

Nos hicieron creer que solo hay una formula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Ahhh…tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.

Cada uno lo va a tener que averiguar solito, y ahí, cuando estés muy “enamorado de vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a poder enamorar de alguien”.

AUTOR : JOHN LENNON

Categorías
El Amor La Pareja Los Hombres TEXTOS

Te sugiero

Te sugiero un café conmigo a cambio de un beso, un vino tinto para llenarnos de excesos, un asado en el campo para el abrazo y una sopita para el invierno en algún sillón destartalado.

No quiero tu abrigo, no quiero que me abras la puerta, ni que me cuides el culo o las tetas. Te quiero a mi lado, no por detrás de guarda-espaldas ni por delante de macho mío. Puedo cuidarme muy bien, todo lo que pido es darte un café y que me devuelvas un beso.

No te necesito para sentirme protegida, no te necesito para ser una dama, no quiero que pagues mis cuentas ni que me guardes en una linda casa.

Te quiero de compañero, para vivir más bonito, para coleccionar recuerdos, para reír y llorar juntitos.

Me siento fuerte como para empujar al mundo… tengo músculos en el pecho de tanto querer, tengo piernas de acero para no doblarme nunca sobre mis rodillas, tengo manos de fuego para dar calor y derretir la malaria o unir las astillas de un corazón que estalla, tengo los pies descalzos para sentir la tierra, tengo ojos para poder cerrarlos y mente para poder abrirla, tengo un cielo sin fronteras, tengo en la espalda el mar que me hizo flotar de cara al sol, tengo magia entre las piernas y estoy llena de palabras para cortar el odio, tengo mil maneras para querer, tengo respuestas sin sentido y preguntas interesantes, tengo miedo de tener miedo, tengo miedo de vivir de sueños, tengo coraje para no fallarte y mucho valor para no necesitarte.

Te sugiero mi amor.

Autora: Maru Leone.

Categorías
El Amor TEXTOS

#Amar Mejor

Amar mejor

 

Ya no soy la misma. Ya no amo como antes. Ahora sólo la verdad me mueve. Ya no puedo ser mentira. Ya no puedo dudar de mí. El Amor es verdad absoluta o no existe en absoluto. Cada día, la tarea es más y más impecable. Más definitiva. Porque el amor es conciencia, es sabiduría, es calma, es sentido. Ya no se pueden tocar más carnes si no se exploran, se sacuden, se fusionan y se enredan, primero, las almas. Ya no se puede amar como se amaba antes. Ya no se puede hablar de evolución sin la capacidad de mirarse en el espejo. Ya no podemos rendirnos ante la luz sin la certeza de que estamos acá para reflejarnos y dejarnos en evidencia ante nuestras sombras.

 

 

Porque el Amor es verdad absoluta o no existe en absoluto. Por eso soy espejo. De lo que quieras ver, de lo que puedes ver, de lo que dejas ver, de lo que necesitas ver. Soy espejo de mi verdad y de la tuya también. Ya no se puede retroceder cuando el espíritu te ha manchado la boca con la sal genuina. Ya no se puede volver atrás cuando te quedaste desnudo de apariencias o te reencontraste con tu esencia sagrada, ya no se puede ser el mismo. ¿No lo ves? Ya no sos el mismo. Ya no. Ya no sos el mismo que respiraba confundido en un mundo de mentira. Ya no sos el mismo. Aunque quieras serlo. Aunque lo seas, incluso. Ahora sabés que el Amor es otra cosa. Ahora sabés que el Amor es verdad absoluta o no existe. No existe en absoluto.

Categorías
El Amor El Sexo TEXTOS

No hacemos el amor, hacemos magia

Tu respiración es como la brisa que humedece la tierra, despierta la vida desde las raíces, allá, en lo más profundo de mi ser. Nosotros no hacemos el amor, hacemos magia; podemos elevarnos al cielo de una noche estrellada sin dejar de estar entre estas cuatro paredes, podemos convertirnos en fuego, incendiar nuestra alma sin decir nada más que mirarnos, tú a mí, y yo a ti.

No sólo es tener sexo, es fusionarnos, es un intercambio de energía que le da un nuevo significado a la vida. Y es claro el riesgo, porque aspirar tu alma entre mis labios resulta ser un vicio, una droga, y quiero consumirte una y otra vez. Que las yemas de tus dedos corran por mi piel imperfecta, así como corren por un mapa cuando estás perdido, y que conozcan mis sierras y cordilleras, alturas bajas y altas, que corran en todos los puntos cardinales.

Una vez más voy a dejar mi ropa caer, voy a soltar mi cabello y poco a poco me quiero enredar contigo entre estas sábanas blancas, mientras la realidad rebasa a la mejor imaginación obscura; poco a poco quiero perder la cordura, entregarme de nuevo a ti porque no soy nada más que tuya. Y entonces, la fricción de nuestros cuerpos se convierte en el epicentro de un terremoto que sacude el frío, la cama, las dudas, porque de frente, me tienes, envuelta en mis latidos que van deprisa si te acercas, que se apagan cuando te alejas.

Tengo un sin fin de cosas que decirte, pero mejor te las hago, a caricias, a besos, desaparezco tu ropa y aparezco en tu cama.
Texto por Arte Jiménez

Categorías
El Amor La Pareja TEXTOS

En la pareja, gana más quien da, no quien recibe

“Es mejor dar que recibir” dice un aforismo popular que existe prácticamente en todas las culturas. Y lo cierto es que no anda muy desacertado ya que numerosos estudios han comprobado que, en efecto, solemos ser más felices cuando entregamos, mientras que la alegría de recibir es más efímera. En este sentido, Erich Fromm afirmó: “No se da con el fin de recibir, dar es de por sí una dicha exquisita”.

Es el acto de dar, no el reconocimiento, lo que nos hace felices

Psicólogos de la Universidad de Rochester se preguntaron qué papel desempeña el reconocimiento en el proceso de dar y recibir en una relación de pareja. ¿Necesitamos realmente el reconocimiento y agradecimiento de la otra persona o para sentirnos felices y satisfechos nos basta dar?

Para encontrar una respuesta reclutaron a 175 parejas que llevaban una media de 7 meses de matrimonio y les explicaron que en el experimento querían saber si era cierta la idea de Dalai Lama según la cual “la preocupación compasiva por los demás estimula el estado afectivo propio”.

Durante dos semanas los participantes llevaron un diario de sus actividades cotidianas, en el que escribían sobre aquellas situaciones en las que dejaron a un lado sus deseos para satisfacer las necesidades de su pareja. Además, a lo largo del día también debían describir su estado emocional.

Mientras duró el experimento, tanto las mujeres como los hombres recibieron una media de 0,59 actos de compasión o amor al día y brindaron una media de 0,65 actos similares. Estos actos incluían expresarle ternura a la pareja, demostrar que le valoraba y cambiar los planes personales para ajustarse al otro.

Antes de comenzar el experimento, los psicólogos creían que era fundamental que el receptor reconociera el acto del donante, para que este se sintiera realmente apreciado. Es decir, pensaban que si damos pero no obtenemos agradecimiento o reconocimiento a cambio, no nos sentimos satisfechos. También pensaban que el receptor, la persona que recibía la entrega del otro, se beneficiaría más cuando ambas partes reconocieran el acto. Sin embargo, los datos mostraron que se equivocaban.

Los investigadores descubrieron que para que la persona que entregaba, no era imprescindible que el otro lo reconociera. Esas personas se sentían satisfechas y felices cuando hacían algo por su pareja, independientemente de que esta demostrara su gratitud o no.

Sin embargo, quienes recibían necesitaban ser conscientes de la entrega que representaba ese acto para el otro ya que solo así podían extraer los máximos beneficios. De hecho, cuando no había un reconocimiento verbal del acto, quienes entregaban mostraban una mejoría del 45% en su estado de ánimo, pero en quienes recibían no se producían cambios.

Este experimento demuestra que el simple hecho de dar, ayudar y/o renunciar a favor de la persona que amas, ya es suficiente recompensa y tiene un efecto positivo en nuestro estado de ánimo. Al contrario, para sentirnos mejor cuando recibimos, debemos ser plenamente conscientes del sacrificio que hace el otro. “Dar con los ojos cerrados. Recibir con los ojos abiertos”, resumió el escritor José Narosky.

Dar demasiado puede agotar, también tenemos derecho a recibir

Por supuesto, en una relación de pareja también es necesario equilibrar las fuerzas. Dar brinda felicidad pero también tenemos derecho a recibir. Si solo ofrece una persona, si esa persona es quien siempre cancela sus planes para satisfacer las necesidades del otro y posterga continuamente sus propios sueños, llegará un momento en que comience a sentir que esa relación no le llena ya que solo representa una renuncia cotidiana.

Por eso, aunque dar nos reporta enormes beneficios para nuestro estado emocional, es importante que, llegado el momento, la otra persona también esté dispuesta a hacer lo mismo por nosotros. No se trata de un ajuste de cuentas, el acto de dar en sí debe ser desinteresado, pero debemos sentir que somos correspondidos, amados y valorados. Si no es así, corremos el riesgo de convertirnos en “donantes perennes” mientras los otros asumen el rol de “receptores narcisistas”.

Fuente:

Reis, H. T. et. Al. (2017) Compassionate Acts and Everyday Emotional Well-Being
Categorías
El Amor La Pareja TEXTOS

Extraño las viejas épocas 

No quiero este amor moderno donde todos se conforman; quiero enamorarme de verdad.
Hace poco me dijeron que los “para siempre” ya no existen, me trataron de ingenua por imaginar un futuro con el hombre que amo, también me dijeron que si algo “no va desde el principio, entonces no vale la pena”, porque “para qué complicarse la vida, no?”.

A veces quisiera haber nacido en otra época, donde los valores aún existían y el amor en verdad era fuerte; donde las cosas no se desechaban por estar defectuosas, sino que se cuidaban mejor y abandonar era de cobardes. Se valoraban!!!!!!!!!!

Hoy, está de moda el no intentar, no amar, no luchar; uno que te vende el amor como si vendiera caramelos de goma.

Los sentimientos se devaluaron y ya no ocupan el lugar que se merecen; las personas se “enamoran” para “ver qué onda”, total, sino funciona con esa será con otra. Y así son las cosas hoy.

Nos convertimos en personas desechables, olvidamos que el tiempo es sabio y nos enseña qué es lo mejor para nosotros; ya perdimos la paciencia para esperar lo que merecemos y nos conformamos con lo que hay; nos mandamos de cabeza a relaciones pasajeras que nos quiebran el corazón.

Hoy que estamos presos de un teléfono, de internet, de si tenemos señal o no; hoy que día de por medio te contacta cualquiera mediante un click, estamos dispuestos a entregar lo más valioso a lo desconocido.

Quizás les suene cursi, pero a mí me gusta ENAMORARME DE VERDAD, no voy a salir al cine con cualquiera o a comer con alguien que apenas conozco; no me vas a robar el corazón con decirme “que hermosa que eres”, a mí háblame de lo que te gusta hacer, de lo que te hace levantar cada mañana, de tus sueños y proyectos, invítame a compartir una tarde donde crucemos sueños e ideales, muéstrame todo lo que te inspira, llévame a vivir contigo una aventura y enséñame tu lado más real.

El desafío está en amar a una misma persona todos los días, en conocerlo de punta a punta y ayudarla a revertir sus defectos, en despertarte a su lado y ser feliz aunque te esté babeando el pijama o roncando como bestia. El desafío está en ser leal, en formar un equipo y acompañarse en las buenas y malas, si te gusta lo fácil y fugaz, entonces quédate con el amor de tiempos modernos, donde los “me gusta” de una foto le ganan a sostener la misma mano cada día, donde la dignidad ya no juega de titular, donde tus sentimientos no cuentan, donde el amor propio quedó en el baúl de los recuerdos y pesa más ver cuántos comentarios te dejan en tu foto de perfil.

No busques nada original, quédate con lo corriente y de oferta, que mostrando el cuerpo la ropa te la saca cualquiera… pero entregando el corazón, uno gana lo imposible.

Categorías
El Amor TEXTOS

Hacen falta huevos en el amor.

Hacen falta huevos en el amor.

Hacen falta más serenatas y menos subir fotos juntos en Instagram.
Hacen falta más “me muero de ganas de comerte a besos”, no importando si es la primera, la segunda o la ultima cita.
Hacen falta más llamadas en la madrugada y menos mensajes de whatsapp.
Hacen falta más “me encantas” viéndola a los ojos y menos emojis de enamorado.
Hacen falta más besarse enfrente de todo el mundo sin que importe nada ni nadie.
Hacen falta más “muero de ganas de conocerte, de enamorarme de ti”, o de ser sincero y decir “tengo ganas de darme contigo” y menos “ay es que no se que somos” o “ay es que estamos viendo que onda”.
Hacen falta más relaciones que aunque duren poco o mucho, ambos tengan los huevos de enamorarse y de verdaderamente conocerse, entregarse, volverse locos aunque sea un poco, ya que, que hueva verlos de la mano y aunque lleven meses parecen dos extraños.
Hacen falta más cartas escritas a mano y menos regalos comprados.
Hacen falta más desvestirse con la mirada y menos molestarse por dejarse en visto.
Hacen falta más huevos en el amor, hace falta mas amor para vivir la vida.
Categorías
El Amor La Pareja

Zona de Incomfort….

¿A quiénes de vosotros les gustan las sorpresas?
Mentira, solo os gustan las sorpresas que queréis.
A las demás les llamáis problemas.
Tony Robbins.

Si yo fuera jefe de un ejército y esto fuera la Edad Media, si me encontrara con un castillo en lo alto de una montaña alejada, con foso, gruesas murallas y rodeado de guardianes, no huiría pensando “vaya rey tan poderoso”, daría orden de atacar diciendo “vaya un monarca tan acojonado”.

Tendemos a pensar que a más candados, más seguridad, y construimos nuestra vida en un espacio cerrado y bajo llave. Sin embargo, el ideal de seguridad es la ausencia de cerrojos. En lugar de trabajar por tener un buen sistema de seguridad, control y alarmas, quizás sería mejor hacerlo para lograr una vida de puertas abiertas que permita entrar las sorpresas. ¿Y si las cosas más bonitas aún no las hemos visto?

Es un error pensar que somos obras concluidas. Hacerlo es el principio del conformismo y de una existencia apagada: “yo es que soy así”, dirán. Cada vez sospecho más de aquellos que parecen muy seguros y cada vez admiro más a aquellos que saben decir sin esconderse “pues oye, no lo sé”. La seguridad es el traje favorito de la ignorancia. Aquel que apenas se sorprende y dice “es que yo he visto mucho”, en realidad lo que ha visto es poco. El mundo es demasiado grande para perder la capacidad de asombro.

Uno de los mayores síntomas de la búsqueda de seguridad es la obstinación por tener razón. Sin embargo, el mayor prodigio de nuestra mente no es tener razón, es ser capaces de cambiar de opinión o soportar la duda. Tener una mentalidad fija en un mundo cambiante es, cuanto menos, poco adaptativo. La grandeza de una persona no está en acertar, sino en aceptar el reto de crecer.Dar más importancia al aprendizaje que a nuestro ego supone un salto cualitativo, y un salto así nunca es al vacío.

Aquel que apenas se sorprende y dice “es que yo he visto mucho”, en realidad lo que ha visto es poco”.

No hay mayor enemigo del crecimiento que el estatismo, la rutina y la cabezonería, del mismo modo que no hay mejores amigos de la creatividad que el movimiento, la experimentación y la humildad. Atreverse a crecer es una elección que evidencia uno de los más grandes actos de valentía. Es dar el paso para verse pequeño, para saberse poca cosa y para renunciar a ese ego de creernos el centro. Madurar es aprender que vale más no saber nada de un mundo enorme que saberlo todo de un mundo pequeñito. A fin de cuentas, ¿qué es más hermoso?, ¿creerse en el cielo y mirar desde arriba la tierra o saberse en la tierra y mirar desde abajo al cielo? (Importante recordar que la palabra humildad deriva del latín humus, tierra).

Dice Seth Godin que “la búsqueda de la respuesta correcta es enemiga del arte”. Quizás la mejor forma de pasar por la vida sea como un artista. Ellos saben que el milagro de nuestra humanidad no es tratar de ver las cosas como son, sino rebelarse para transformar el mundo, y que no hay arte sin riesgo. Lo que da belleza y valor a los acróbatas y trapecistas no es lo que hacen cuando están sujetos, sino cuando están en el aire. Son esas décimas de segundo las que convierten un ejercicio en espectáculo. Son esos leves instantes en el aire los que, aunque sean cortos, sirven para justificar que el hombre, si quiere, vuela.

El que no arriesga no… nada. Ni pierde, ni gana; ni sufre, ni ama. ”.

No existe una sola esfera bañada totalmente por la seguridad. Todo cuanto tenemos es susceptible de ser perdido: tu pareja, tu familia, tu trabajo, tu dinero, tu vida. No hay forma de escapar, y la única forma posible de no sufrir es la completa negación a todo. El que no arriesga no… nada. Ni pierde, ni gana; ni sufre, ni ama. “La alternativa a la inseguridad no es el paraíso de la tranquilidad, sino el infierno del aburrimiento”, dice Zigmunt Bauman. El mundo no es un lugar cómodo y seguro, es un lugar incierto con sus picos y valles. Hace falta ser muy valiente para amarlo tal cual se presenta. Cualquier moneda que no tenga dos caras es falsa (y nos hace pobres).

Ante lo incierto, es normal sentir temor. En el mundo no están a un lado los que tienen miedo y al otro los que no –miedo tenemos todos–, están los que temen desde la orilla y los que temen desde la barca, los que aspiran a los tesoros y los que los dejan para otros.

Todo cuanto vale la pena está en la zona de inconfort, porque todo es la zona de inconfort. No se trata de si sales o no de tu zona de confort, sino de si tiras tus muros, miras a la cara a los acontecimientos y aceptas que lo único cierto es que todo es incierto. Crecer es alejar la valla; la plenitud, quitarla.

Mudarse a la zona de inconfort es mudarse a ‘El universo de lo sencillo’: es ser valiente, atreverse a fracasar y pelear por no ser tu plan B; es aprender a soltar, disfrutar del vértigo y vivir de forma que te duela marcharte. Mudarse a la zona de inconfort es descubrir que nada importa tanto como nos creemos y que solo somos unas pequeñas cosas en medio de la inmensidad, que tenemos las horas contadas y que lo mejor que podemos hacer es dejar de preocuparnos por cosas insignificantes, mirar la vida como un juego y empezar a divertirnos.

Por esto, tienes dos opciones: ir o no ir; salir o no salir. Si no vas es posible que no pase nada que valga la pena, pero también lo es que pase algo. Si no vas, si te quedas, puedes esperar a que te cuenten qué pasó y, quizás, alegrarte si no te perdiste nada. Ahora bien, si vas, es posible que no pase nada, pero también lo es que pase. Corre el riesgo, sal, di sí, porque tal vez no ocurra nada, pero tal vez aparezcan los mejores momentos de tu vida.

Categorías
El Amor El Dolor La Tristeza Las Relaciones Mal de Amores

Cuando los rompen el corazón. 

Es una de las experiencias más dolorosas e iluminadoras que vivirás.
Terminar una relación, sin importar si fuiste tú quien tomó la decisión o no, nunca será sencillo. Entre los sentimientos que van y vienen, las dudas y el dolor que sientes cuando llega la hora de partir, comprenderás a la perfección porqué realmente le llaman “tener el corazón roto”. Si bien las primeras semanas pueden hacerte sentir como si fueras un espectro que camina por las calles sin mucho propósito, creo que hay cosas que simplemente no podrías aprender de otra forma.

Díganme optimista, pero siempre creeré que en todo hay algo bueno, incluso en eso que parece ser lo peor que te podría haber pasado.
1. Intentar buscar una razón o una respuesta no nos hará sentir mejor

Incluso si la encuentras, la verdad es que no podrás volver al pasado. La mejor forma de buscar un cierre es dejar ir todo lo que fue e intentar, por difícil que parezca, seguir mirando adelante.
2. Lo que más nos cuesta aceptar no es la ruptura en sí, sino que los planes y expectativas que teníamos

El futuro que habíamos construido dentro de nuestra cabeza ya no será y más que olvidarnos de alguien lo que más duele es todo ese futuro que queríamos vivir con ellos.
3. Pasará un tiempo antes de que logres olvidarlo

Sin embargo, no será eterno. No te sentirás así para siempre.
4. Sólo porque él no supo amarte no significa que todos serán iguales

Date permiso para volver a creer, sólo asegúrate de estar realmente preparada y de haber sanado tus heridas.
5. Es cierto eso de que el tiempo lo cura todo

Irónicamente, sólo podrás comprobarlo con el paso de los meses.
6. “Ser amigos” no siempre es una buena idea

Especialmente si aún tienes sentimientos por él y si no fuiste tú quien decidió terminar la relación.
7. Te darás cuenta que eres más valiente de lo que pensabas

Porque seguir caminando con al cabeza en alto luego de una experiencia como esta es todo lo que necesitas para darte cuenta de lo que eres capaz.
8. Hay muchas otras personas que te aman

Amigos, familia, personas en las que nunca pensaste. Sé que suena cliché pero es en estos momentos cuando más necesitas todo este amor.
9. Estar sola no significa que te sientas sola

Y aunque puede que pase un tiempo antes que lo comprendas, créeme, llegarás a ese punto y volverás a sonreír tal y como lo hacías antes.

Categorías
El Amor La Pareja RECOMENDADOS!

“Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.

Notarás tu amor por el brillo de mis ojos cuando ya no puedas verlos. Querrás enredar tus dedos en mi cabello cuando ya no puedas recordar lo que se sentía. Querrás abrazarme cuando te des cuenta de que ya no estaré ahí para abrirte mis brazos. Necesitarás mis palabras y mis miradas cuando logres entender cuánto podrían haber significado para ti. Recordarás mi sonrisa y mis gestos cuando ya ni siquiera puedas encontrar mi rostro.
Lograrás darte cuenta del gran amor que teníamos cuando ya sea demasiado tarde, cuando yo ya haya decidido marcharme, pues estabas demasiado enfocado en dejarme de lado. Querrás besarme cuando mis labios ya no quieran tocar los tuyos, y querrás tomar mi mano cuando el calor que te entregaba haya desaparecido. Vas a querer abrazarme por las noches, pero tendrás que poner tus brazos sobre tu almohada, en lugar de mi piel, pues ya no estaré ahí para buscar tus brazos, ni despertarte por las mañanas.
Me valorarás cuando ya no esté, pues te darás cuenta de la falta que te hago, y eso es lo típico. Desearás haber estado conmigo cuando yo ya haya tomado mi propio camino y ya no quiera volver la vista atrás. Me amarás más cuando ya no puedas escucharme decir cuánto te amo, porque ya no estaré dispuesta a hacerlo, pues perdí el coraje y las ganas de decirlo.
Querrás estar conmigo cuando mis fuerzas ya estén flaqueando, cuando esté cansada de haberte esperado, cuando ya no tenga ganas, pues no quisiste hacer el esfuerzo, y eso es lo peor, porque siento que recién podrás valorarme cuando mi amor se haya apagado y yo me haya marchado.

Categorías
El Amor La Pareja

20 cosas que las parejas que tienen una relación sólida hacen de manera diferente

Por Candela Duato

Ser parte de una unidad puede ser diferente: Tomas decisiones pensando en alguien más, Tienes que tener cuidado con los sentimientos de otra persona, Y al mismo tiempo, debes hacerte feliz a ti mismo.

Cuando finalmente encuentras a esa persona que hace que todo parezca sencillo, sabes que tienes la base para crear algo bueno.

Las parejas sólidas son, antes que todo, individuos sólidos. Son personas seguras que pueden permitirse ser vulnerables en una relación. Una vez que tienes ese tipo de aceptación tan especial de la otra persona, tu fortaleza se refuerza. Las relaciones sólidas dependen del entendimiento y la apreciación que dos personas tienen la una de la otra.

1. Evitan darle celos a su pareja

Cuando tienes una relación sólida y recibes suficiente atención y cuidados, no sientes la necesidad de buscar una ración adicional de atención a través de los celos.

Es cierto que mantener a tu pareja atenta no es algo malo, pero hacer que se pregunte qué tan comprometido estás con toda la relación es diferente. Los celos generan inseguridad y eso no es lo que queremos tener en una relación.


 2. No le revisan el teléfono al otro

Tener la urgencia de revisarle el celular a tu pareja es una señal de que no confías en él o ella. Una vez que comienzas a tener este tipo de conductas todo empeorará y cualquier mensaje de texto se convertirá en una posible pelea.

No digas a través de los mensajes de texto algo que no te atreverías a decir en voz alta, de esta manera, no tendrás que disculparte después.


3. No son complacientes con la relación

Incluso las parejas más sólidas comprenden que hay que trabajar duro por una relación.

Las parejas sólidas se esfuerzan todos los días. Están agradecidos de tener a la otra persona, le dan espacio al crecimiento y se dicen ‘te amo’ sintiéndolo de verdad.


4. No comparan su relación con las relaciones anteriores

Cuando comparamos dos cosas, siempre habrá un ganador y un perdedor. Todas las relaciones son diferentes, y lo que hace que una sea especial puede que no sea importante en otra.

Es posible tener más de una relación exitosa en la vida. Las parejas sólidas se centran en la relación en la que están, no en las que tuvieron antes.


 5. No ponen el estado de su relación en Facebook

Si de verdad le pones tanta importancia a las redes sociales como una forma de validar el estado de tu relación, entonces probablemente no seas lo suficientemente maduro para tener una relación real.


6. No insisten en estar todo el día con la otra persona

Las parejas sólidas no necesitan estar las 24 horas del día y los 7 días de la semana juntos. De hecho, no quieren pasar todo el tiempo juntos. Saben que es importante mantener su independencia y otros intereses que tengan.

Eso significa ver esa película que quieres con tus amigos o ir al gimnasio sola. Tu pareja quiere disfrutar su propia vida. Y quiere que hagas lo mismo también.


 7. Evitan quejarse constantemente de los defectos del otro

Las parejas sólidas conocen las debilidades de la otra persona, y en vez de hacerlos sentir mal por eso, los apoyan.

Puede que sea malo con las sorpresas y quizás tú no sirves para ser organizada, pero entre los dos lo hacen funcionar porque se tienen el uno al otro para apoyarse.


 8. No intentan convertir al otro en algo que no es

Te enamoraste de tu pareja por una razón, no porque los vieras como un proyecto. Las parejas estables no intentan cambiar la apariencia de la otra persona. O hacer que sean más expresivos. O menos habladores.

Las parejas felices se enamoran de la persona que tienen en frente tal y como es.


 9. Nunca competirían con el otro

Es diferente desafiar a tu pareja que competir con ella. Cuando propones un desafío, ambos crecen como personas. Cuando compiten, alguien pierde.

No se trata de quién compró la cena un día o quien propuso el último plan, se trata de hacerse felices y caminar juntos.


 10. No se prohíben cosas

Las restricciones limitan el crecimiento en las relaciones. Las supuestas ‘reglas’ que les prohíben hacer ciertas cosas sólo generarán resentimiento.

Sabemos que preferirías no vernos salir con shorts muy cortos de la misma manera que no queremos saber que te juntarás a tomar café con tu ex, pero ambos somos lo suficientemente seguros como para no restringirnos.


 11. No endulzarán la verdad

Son una pareja sólida porque construyeron juntos la fortaleza que tienen. Eso significa siempre ser honestos con el otro incluso si es algo que no quieres escuchar.

A veces, de verdad no quiero admitir que siempre seré la más desordenada dentro de la relación, pero de la nada aparece toda mi ropa sucia apilada sobre la cama y ya sé lo que tengo que hacer.

No mienten.


 12. Nunca insultan a la familia de su pareja

Sentirse lo suficientemente cómodo como para insultar a la familia de tu pareja es como pensar que es aceptable comentar en el peso de tu pareja. Sólo está bien si tu pareja lo hace.


 13. No están constantemente preguntándose dónde está la otra persona

Las parejas sólidas no necesitan un contacto constante. No los consume la idea de qué es lo que la otra persona está haciendo ni desconfía de los lugares a los que va.


 14. No se emborrachan para que el otro les parezca más atractivo

Puedes disfrutar de alguien estando totalmente sobrio. Qué revolucionario, ¿cierto?


15. No necesitan estar todo el tiempo juntos

Sólo porque pasen todos sus segundos juntos no significa que tengan una relación sólida. De hecho, la habilidad de separarse hace que su unión sea más fuerte.

A nadie le gusta esa pareja que no puede estar separada, es demasiado. No se siente verdadero. Tan importante como mantener tu relación es mantener tu relación con tus amigos y familia.


 16. Nunca niegan el afecto físico

El componente sexual de la relación tiene un valor igual de importante que el emocional.

Debería de parecerte imposible resistirse a tu pareja.


 17. Nunca humillarían a su pareja públicamente

Humillar a tu pareja, especialmente frente a otras personas, es una razón para terminar con la relación. Hay maneras para expresarte y también hay maneras para, bueno, no hacerlo.

El único momento en el que está bien avergonzar a tu pareja es tirarte un pedo muy fuerte en un lugar en silencio.


18. No comparan su relación con la de otros

No sólo existe una manera de amar a alguien. Cuando comparas lo que tienes siempre habrá momentos en los que parece que ‘tienes menos.’

Las parejas sólidas son fuertes porque no se valoran tomando en cuenta el mundo exterior, se centran en ellos mismos y saben que lo que tienen es bueno.


 19. No se enojarán sin explicar por qué

Las parejas exitosas pueden hablar sin tener miedo de cómo reaccionará el otro.

Enojarse sin darle la oportunidad a tu pareja de explicarse no es justo para nadie.


 20. Nunca se acuestan solos

Incluso si no están físicamente juntos, están juntos en el corazón.

Categorías
CUENTOS El Amor Gene Bedley RECOMENDADOS! TEXTOS

Entonces DILO!

Una noche, tras haber terminado uno de los cientos de libros para padres y madres que he leído, me sentía un poco culpable porque el libro describía algunas estrategias de conducta que yo no usaba desde hacía tiempo. La principal era hablar con tu hijo y, al hacerlo, usar ese par de palabras mágicas que son «Te quiero». En el libro se insistía, una y otra vez, en que los niños necesitan saber que sus padres los aman, inequívoca e incondicionalmente.

Subí entonces al dormitorio de mi hijo y llamé a la puerta. Mientras golpeaba, lo único que se podía oír era su batería. Seguro que estaba, pero no me respondía. Entonces abrí la puerta y ahí estaba, lo encontré, con los auriculares puestos, escuchando una cinta y tocando la batería. Tras haber conseguido que advirtiera mi presencia, le pregunté si disponía de un momento.

—Claro que sí, papá —me dijo—. Para ti, siempre.

Nos sentamos y, pasados unos quince minutos de charla insustancial y vacilante, lo miré y le dije:

—Tim, realmente me encanta tu forma de tocar la batería.
—Oh, gracias, papá —respondió—. De veras te lo agradezco.

Me fui, diciéndole que ya nos veríamos y, mientras bajaba la escalera, me di cuenta de que había subido para darle un mensaje que finalmente no le había transmitido. Sentía que era realmente importante volver arriba y tener otra oportunidad de decirle ese par de palabras mágicas. Volví a subir las escaleras, llamé a Ja puerta y la abrí.

—¿Tienes un segundo, Tim?
—Claro, papá. Siempre tengo un segundo para ti. ¿Qué necesitas?
—Hijo, la primera vez que subí para compartir un mensaje contigo, me salió algo muy diferente, que en realidad no era lo que te quería decir. Tim, ¿recuerdas que tuve muchos problemas para enseñarte a conducir? Te escribía tres palabras y te deslizaba el papel debajo de la almohada, con la esperanza de que aquello fuera una solución. He cumplido mi papel de padre y expresado el amor que siento por mi hijo. —Finalmente, tras algunos rodeos y tonterías más, lo miré y le dije:

—Lo que quería que supieras es que te queremos.

Me miró y me dijo:

—Oh, gracias, papá. ¿Te refieres a mamá y a ti?
—Sí, a los dos, pero es que no lo expresamos bastante.
—Gracias, esto significa mucho para mí. Sé que me queréis.

Me di la vuelta y salí, pero mientras bajaba la escalera empecé a pensar:

«Resulta increíble… Ya he subido dos veces… sé cuál es el mensaje y, sin embargo, lo que le digo es otra cosa».

Decidí volver a subir inmediatamente para explicarle exactamente cómo me sentía. Quería que lo oyera directamente de mí, ¡y no me importa que mida un metro ochenta! Volví a subir y llamé a la puerta:

—¡Espera un momento! ¡No me digas quién eres! ¿Es posible que seas tú, papá?
—¿Cómo lo sabes? —pregunté, y él me respondió:
—Porque te conozco desde que eres padre, papá.
—Hijo, ¿tienes un segundo? —le pregunté entonces.
—Tú sabes que sí, de modo que entra. Me imagino que no me dijiste lo que querías decirme.
—¿Cómo lo sabes? —me asombré.
—Te conozco desde que me ponías los pañales.
—Bueno, pues es eso, Tim, lo que me he estado guardando. Sólo quería expresarte lo especial que eres para nuestra familia. No se trata de lo que hagas, ni de lo que hayas hecho, como todas las cosas que haces con el grupo de niños con los que trabajas en el centro. Es por lo que eres tú como persona. Te quiero y quería que supieras que te quiero, y no sé por qué me privo de decirte algo tan importante.

Me miró y me dijo:

—Vamos, papá, ya sé que es así, y realmente es muy importante oírtelo decir. Te agradezco mucho tus palabras y la intención con que las dices —y mientras yo me iba ya hacia la puerta, me preguntó si todavía tenía un segundo.

Yo empecé a pensar «Oh, no. ¿Qué será lo que quiere decirme ahora?», pero le dije:

—Claro que sí. Tú sabes que siempre estoy dispuesto a oírte. No sé de dónde sacan los chicos estas cosas… seguro que no puede ser de sus padres, pero me dijo:
—Papá, sólo quería hacerte una pregunta.
—¿De qué se trata? —pregunté, y él me miró y dijo:
—¿Has estado yendo a algún grupo de reflexión o algo parecido?

Aunque lo que yo estaba pensando era: «Oh, Dios, como cualquier chico de dieciocho ya me ha alcanzado», admití:

—No, pero he estado leyendo un libro que decía lo importante que es que uno les diga a sus hijos lo que realmente siente por ellos.
—Te agradezco que lo hayas hecho. Ya tendremos tiempo de seguir con el tema.

Creo que lo que me enseñó Tim esa noche es, fundamentalmente, que la única manera que tienes de entender el verdadero significado y propósito del amor es estar dispuesto a pagar el precio. Tienes que animarte a salir ahí fuera y a correr el riesgo de compartirlo.

Gene Bedley

Categorías
El Amor Los Hombres TEXTOS

VEN, ENSÉÑAME …

Ven, enséñame y se mi maestra ….

Enséñame como olvidarme de ser hombre, para ser hombre.
Enséñame a desnudarte por completo, sin que cada prenda signifique un trofeo.

Enséñame a ser paciente para arrebatarte con amor ese velo de pudor impuesto por un mundo que profana lo sublime.

Quiero saber que se siente, quiero saber cómo se vibra, al llegar a tu templo sin tomarlo por asalto. A beber de tu cuenco con veneración y respeto, y permanecer en ti, sin luego pretender marcar mi territorio como macho de la especie.

Ven, enséñame a romper con todos los conceptos, a olvidar la superficialidad del cuerpo, y así llegar a lo más profundo y sagrado que hay en ti.

Enséñame a que mi nota vibre con tu música en perfecta armonía.

Enséñame a olvidarme de mí, para poder unirme a tu ser.

Jeevan Mukti