Repensar el amor

Repensar el amor

Fuente http://plumnight.com/2020/02/16/repensar-el-amor/

 

Para amar mejor debemos reflexionar más sobre nuestras prácticas afectivas, cuestionarlas y desaprender las mal llevadas. La experiencia amorosa puede ser un factor de transformación social si lo vivimos desde una idea radical: cuidarnos mutuamente.

Por Gabriela Wiener

La autora es periodista y escritora.

Publicado en https://www.nytimes.com/es/

MADRID — Buena parte de nuestra experiencia amorosa es duelo y farmacéutica. En siglos de evolución humana nada nos ha hecho más resistentes o inmunes al mal de amor, pero desde hace un tiempo buscamos nuevas formas de que duela menos.

Para amar mejor (y sobre todo sin dolor) debemos reflexionar sobre nuestras prácticas afectivas, cuestionarlas y desaprender las mal llevadas, empezando por abandonar la idea romántica de que nuestra felicidad existencial como personas solo depende de alguien que nos colme. Eso pasa no solo por desmontar la unión tradicional —con su mandato de exclusividad, que solo abona la desigualdad de género en las relaciones—, también puede suponer construir otras redes afectivas incluso fuera de la pareja. Amar puede ser un factor de transformación social si lo vivimos desde una idea radical: cuidarnos mutuamente.

Yo al menos tenía esa lección muy bien aprendida. Llevaba un largo tiempo pensando en ello, en cómo abstraerme a la cultura amorosa de la mentira y de la culpa, de los celos de bolero y la violencia de comisaría. Y por eso me sentía en el buen camino experimentando en el extrarradio de la monogamia y también de la heterosexualidad.

En 2014, luego de varias experiencias de apertura al lado de mi pareja, con la que llevaba 15 años, comenzamos una relación poliamorosa con una mujer de la que nos enamoramos. Un tiempo después, con un bebé recién nacido, todo voló por los aires, amor y discurso a la vez.

Habíamos forjado nuestra relación de tres al calor de las teorías del amor libre, los vínculos abiertos y la ética poliamorosa, convencidos de que matando a la pareja bíblica de hombre y mujer íbamos a acabar también con lo que tiene de tóxica. Qué ingenuos. Pocos meses después de parir a nuestro bebé, estalló una crisis de celos y de confianza y decidimos separarnos. Cada mañana me tomaba una pastilla contra la ansiedad y buscaba las maneras de reconstruir nuestro hogar roto. Puedo dar fe de que dentro y fuera del sistema tradicional se llora a cántaros.

Como tantas personas de mi generación desciendo directamente del dramatismo lacrimógeno de las telenovelas venezolanas, mexicanas y brasileñas; después de la leche materna, bebí de las canciones románticas de la radio de mis abuelitas. Defiendo mi derecho a dolerme y a abrazar mis contradicciones. Pero aunque soy apasionada y verborreica, excesiva en el amor y entregada en el deseo, también hago esfuerzos por deconstruir lo que haga falta para sufrir menos y hacer sufrir menos a los que me rodean.

Así que escribí una obra de teatro para salvarme. Qué locura enamorarme yo de ti cuenta, en clave de tragicomedia, la historia de esta crisis de parejas (así, en plural) que vivimos en pleno postparto, cuando la primavera del amor libre se convirtió en un duro invierno por mi poco trabajada no monogamia. En ese texto, que yo misma represento en un escenario junto con mis parejas, intento reflexionar sobre los modelos familiares y el estatuto romántico, aterrizando discursos que van desde el poliamor a la anarquía relacional, abriendo la complejidad de nuestras pulsiones emocionales y políticas.

Fue mi modo de repensar el amor. Cuando represento esta obra en un teatro siento que vivo una ceremonia de purga y renacimiento.

Cada vez más personas trabajan hoy en desaprender todo lo que les enseñaron del amor las películas, las canciones y las familias destrozadas en las que crecieron, todo eso que luego reprodujeron en relaciones destructivas. Compran libros sobre poliamor, asisten a talleres sobre nuevas relaciones y esperan construir acuerdos más realistas y saludables, incluso diluyendo lo más posible la idea de pareja; pero aún así los resultados no son demasiado alentadores. Hay todavía una dramática falta de referentes en los que apoyarnos. Es imprescindible que haya una vanguardia teórica pero no es suficiente. También tiene que haber una puesta en acción que a su vez cuestione esas mismas teorías: son las prácticas las que te dan las claves y los posibles pasos a seguir.

Ningún formato de relación, por muy alejado de lo socialmente aceptado que esté, equivale a establecer relaciones más justas, esto es, más igualitarias y no violentas: el tema no es el tipo de relación, sino la reflexión que te permite salir del bucle, de las experiencias repetidas que han estado causando desencuentro y dolor en quienes amamos. Hay gente, por ejemplo, que usa las relaciones abiertas para justificar su propia ineptitud emocional y su incapacidad de hacerse cargo. Una cosa es romper con la exclusividad amorosa y otra es finalmente haber logrado generar vínculos basados en bienquerernos.

¿De dónde viene ese peligroso sentido de propiedad sobre el otro, que en su fase más cruel deviene en maltrato y en las terribles cifras de feminicidios? Una mujer me dijo una vez que ella necesitaba exclusividad de parte de su pareja porque había sufrido múltiples violencias y desamor, y que ahora que tenía algo lo quería solo para ella. De esos vínculos heredados algunos intentamos escapar. Son ese tipo de heridas las que estamos tratando de curar.

Gracias al feminismo entendimos que muchos escenarios y experiencias “tradicionales” del amor nos dañaban, nos aislaban en matrimonios para toda la vida. La desigualdad de género y la violencia machista, asociadas a la masculinidad hegemónica y a la relación de subordinación —incluso económica— de los hombres sobre las mujeres, están en la base de nuestra educación sentimental y se reproduce en pareja.

De esas revelaciones surge un esfuerzo por pensar y desmontar las ideas preconcebidas del amor y ponerlas patas arriba. Dejar atrás la pareja cerrada no es subversivo en sí mismo pero ayuda a ver el perjuicio de haberla convertido en la institución central del amor. Y frente a esa idea comienzan a reivindicarse otros afectos tan o más importantes: las relaciones no monógamas, el amor en la amistad, el apoyo mutuo, la anarquía relacional, el compañerismo, el barrio, la crianza colectiva, la fraternidad en las luchas colectivas y políticas, los núcleos afectivos no biológicos, las familias ampliadas y elegidas.

Cuando decimos que queremos hacer la revolución desde la cama lo que decimos es que estamos intentando amar de otra manera y deconstruir el amor —pensándolo, escribiendo sobre nuestras experiencias— pero no para plantear una guía moral para el resto, sino para señalar un camino posible que intenta transformar a las personas para cambiar el mundo y transitar hacia vivencias amorosas comunitarias.

Creo que si no atravesamos nuestras experiencias de afecto y cuidado reales, si no los atravesamos de crítica feminista y anticapitalista, si no somos empáticos con las circunstancias y las experiencias que hacen vulnerable a la persona que decimos amar, ¿de qué amor hablamos?

 

Not everything

Not everything

“Not everything is supposed to become something beautiful and long-lasting. Sometimes people come into your life to show you what is right and what is wrong, to show you who you can be, to teach you to love yourself, to make you feel better for a little while, or to just be someone to walk with at night and spill your life to. Not everyone is going to stay forever, and we still have to keep on going and thank them for what they’ve given us.”

Emery Allen

“Yo todavía tengo hambre, vamos a cenar?”

“Yo todavía tengo hambre, vamos a cenar?”

“Mi padre me decía que para hacer feliz a una mujer no hace falta mucho… es decir, – se explicaba mejor-, no se necesita mucho esfuerzo, pero se necesita mucha pasión.
No hace falta mucho dinero, pero necesitan de la creatividad.
Llévala a pasear, me decía.
Llévala a los callejones de la ciudad.
Llévala a mirar las cosas pequeñas, a ver cómo las viejitas riegan los balcones. Que las caminatas ayudan, también a enamorarse de más, me decía. Porque cuando se camina, los pensamientos estúpidos fluyen y sólo queda el presente, la belleza del día, ustedes dos.
Luego, llévala a tomar un aperitivo, me decía. Esa será la prueba del nueve. Tomar un buen aperitivo juntos, descansen de la caminata, beber y comer, ríanse, demonios…. hazla reír.
Y si después el aperitivo te dice:
“yo todavía tengo hambre, vamos a cenar?”
Entonces significa que esa persona está realmente bien contigo.
Es feliz, me decía. Porque una mujer, cuando está bien, siempre tiene hambre….”

Texto: Anónimo.

Tareas diarias para tener una relación de pareja sana

Tareas diarias para tener una relación de pareja sana

Fuente: Entremujeres, diario Clarin

Salir adelante con empatía y solidaridad, construir una identidad conjunta y compartir una manera de mirar el mundo son algunos de los consejos que brindó el licenciado Sebastián Girona a Entremujeres.

Así como las personas tenemos enfermedades y problemas de salud, las parejas y los vínculos también pueden tenerlos. Esto nos lleva a pensar en el estado de salud que puede tener una relación de pareja y en qué cosas podemos hacer para cuidarla.

Para tener una pareja sana lo primero que tenemos que hacer es tratar de estar medianamente sanos nosotros. ¿Qué es estar sanos? No estoy hablando de que para estar en pareja no tenés que tener ningún problema. Hay un dicho que dice que “de cerca nadie es normal” y esto quiere decir que en la medida que nos acercamos a la gente y la conocemos un poco más, nos damos cuenta que nadie es completamente normal y que todos tenemos nuestros problemas y dificultades. Hoy en día se habla del concepto de “bienestar psicológico” que tiene que ver con el hecho de poder transitar la vida con cierto bienestar que se manifieste en distintas áreas como trabajo, hogar o relaciones interpersonales, pero que además conviva junto a la capacidad para enfrentar dificultades.

 

Que una persona tenga bienestar psicológico no quiere decir que nunca se ponga triste o que nunca se angustie, quiere decir que esa persona a la cual le pasan esas cosas (como a todos) tiene la capacidad para enfrentarlas y la posibilidad de superarlas.

Entonces, para formar una pareja sana, no hace falta que los dos sean perfectos y que no tengan ningún problema en la vida sino que de alguna manera se acerquen a esta definición de “bienestar psicológico”.

 

Pareja con sello propio

Me parece interesante también poder pensar qué es estar en pareja, ya que en general no nos detenemos a pensar en esto. Para mí estar en pareja y formar una familia no se trata solamente de convivir, ir al supermercado, salir de vacaciones, criar a los chicos, etc. En todo caso, se trata de todo eso y mucho más, o mejor dicho, todo eso y algo más profundo. La pareja y la familia -posteriormente- tienen que crear una identidad, una forma de vivir y mirar el mundo y crear también cierta mística para enfrentar los problemas y las felicidades. Así como para mí la pareja tiene su propia vida y, a su vez, su propia salud, también tiene su propia autoestima, que se verá reflejada en los momentos en los que la pareja deba enfrentar problemas, tanto externos como internos.

En la medida en que la relación vaya sorteando dificultades, esa autoestima irá incrementándose, desarrollando cada vez mayor confianza para enfrentar las adversidades que toda pareja se encontrará en su camino. En este punto, será importante que con el paso de los años pueda generar algo de todo esto para fortalecer su autoestima y crear su propia identidad y marca personal.

 

Pareja, tips para establecer relaciones sanas.

No existe una receta para formar una pareja sana pero sí existen algunas pistas que nos pueden ayudar en la tarea:

 

Empatía

Todos los psicólogos especializados en pareja decimos que el diálogo es fundamental en un vínculo y esto realmente es así. Lo importante es poder darnos cuenta que dialogar es mucho más que hablar. Dialogar es poder ser empático y poder mirar las cosas como las está viendo mi pareja. El diálogo y la empatía se tratan de sensibilidad hacia el otro.

 

Respeto

Es extremadamente necesario que en una pareja exista el respeto mutuo. Hablamos de considerar al otro en sus necesidades y sentimientos. También de no invalidar al compañero cuando se siente angustiado.

 

Solidaridad

Hoy se sabe que una dosis de solidaridad es necesaria para que una pareja sea sana. Ser solidario con el otro le va a permitir a los integrantes de la pareja apoyarse mutuamente y poder potenciarse para lo que emprendan juntos o separados.

 

Amistad

Un cierto porcentaje de amistad es necesario en la relación. Por supuesto que no estoy diciendo que solamente tienen que existir sentimientos filiales en el vínculo, si bien los que tienen que prevalecer son los sentimientos de pareja, es necesario que puedas ser amigo de tu pareja, reírte, comunicarte bien, compartir.

 

Poder

En todos los vínculos circula poder y la pareja no es la excepción. De acuerdo a qué tan equitativamente circule el poder dentro del vínculo la pareja se acerca más a la sanidad -o se aleja-.

Mantener una pareja saludable es una tarea diaria. Los vínculos no son perfectos, se desequilibran con movimientos externos, eventualidades, pero se pueden volver a encaminar con confianza mutua, una autoestima trabajada y una base fuerte de amor.

 

* Sebastián Girona, psicólogo, especialista en vínculos y divulgador de temas de psicología.

Nos hicieron creer #Amor

Nos hicieron creer #Amor

Nos hicieron creer que el “Gran Amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. No saben nada del “Gran amor” los que hablan, yo creo que “Amor” es ver a esa mujer y querer que sea la madre de mis hijos.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Yo a la naranja la quiero al medio para exprimirla tomarla y luego tirarla.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: ANULACION

Solo siendo individuos con personalidad propia , podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos/as y flacos/as son más amados/as y es mentira.

Nos hicieron creer que solo hay una formula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Ahhh…tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.

Cada uno lo va a tener que averiguar solito, y ahí, cuando estés muy “enamorado de vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a poder enamorar de alguien”.

AUTOR : JOHN LENNON

En qué te conviertes 

En qué te conviertes 

Cuenta la leyenda que había una mujer que solía creer en las promesas que se hace la gente, solía andar por la vida despreocupada, solía ser confiada y segura. Pensaba que si ella quería a alguien, esa persona la iba a querer y corresponder del mismo modo; ella tenía la fuerte convicción de ser de un sólo hombre y luchar por amor… Y entonces, se destruyó.
Un día cualquiera encontró mensajes, mensajes a otras mujeres, mensajes de sus amigos hablando de otras mujeres. Lo enfrentó, -“ni siquiera me acosté con ella porque fue en la alberca”-, respondió él; ella se rompió, y se rompió para siempre. Las promesas de pronto le parecieron solo palabrerías y el amor se convirtió en una palabra que nunca pudo pronunciar igual. No supo mirar, no supo escuchar, no supo andarse con cuidado, incluso sabiendo que Judas había sido alguna vez apóstol, y al final terminó siendo un traicionero.
Tienen que saberlo, cuando uno promete ser de una persona, y rompe esa promesa, incluso los vestigios más preciosos, se derrumban. Llueve, se inunda el alma entera, se enferma, y donde en algún momento hubo luz, de pronto habita la obscuridad, y nunca nada vuelve a ser igual. El dolor es real, y el corazón deja de latir con la misma fuerza. Aquella mujer se aisló, vivió debajo de cielos grises y tormentas nocturnas; ¿de dónde brotaban tantas lágrimas? Parecían infinitas, parecía no haber fin.
El tiempo pasó, volvió a abrir su corazón, pero nunca totalmente, siempre dentro de su cabeza había un pensamiento: “anda con cuidado, mujer”. No daba más, no esperaba más, las canciones de amor dejaron de tener sentido y las palabras también. Se hizo una promesa, ser fiel a ella misma, y así fue… Su mundo trataba de ella, ella, y solamente ella, ahorrándose así decepciones, corazones rotos, y así no tener que lidiar con algún fracaso emocional.
Por supuesto, conoció a más hombres, la escucharon, los escuchó, pero ¿Dónde había quedado la emoción? No existía más, únicamente había lugar para pensamientos que la cuidaban, que la mantenían a salvo, pero lejos de volver a entregarse completamente.
¿Cómo revives un alma desesperanzada?, ¿cómo haces que vuelva a confiar y a querer entregarse aunque sea solo un poco?, ¿cómo haces que se comprometa y quiera con la misma intensidad que alguna vez hizo? No tengo la respuesta; aquella mujer se perdió, no sé si para siempre, a veces parece que si. Es lejana, fría, aún le queda bondad, y a veces pareciera que siente las ganas de volver a amar, a veces pareciera que esa mujer quiere volver, yo siempre le pido que vuelva, que aún podemos volver a empezar.
La quiero de vuelta, quiero sentir que el amor me consume, quiero que ella se enamore sin miedo, sin esperar lo peor de la gente, quiero a aquella mujer que creía en verdad, que intentaba una y otra vez, no la quiero perder, ella es real, ella no es esto, no es lo que me convertí. Quiero a mi vieja yo de vuelta, quiero creer que la puedo recuperar incluso cuando el mundo es un lugar rígido donde falta gente que sepa del verdadero amor.
Me quiero de vuelta, quiero mis esperanzas de vuelta, quiero dejar de ser presa de la desconfianza. Quiero dejar de jugar, de andar en romances efímeros y vacíos. Me quiero de vuelta, porque aunque alguien me falló, el amor no lo hizo, y debo creer que debajo de las estrellas hay alguien hecho para mi, no para validar mi existencia, sino para complementarla; alguien que sea penicilina y cure este desastre, alguien que sea paciente y sepa que, cómo las flores, con cuidados, puedo convertirme en la más hermosa rosa.
Texto de Arte Jiménez 

Te sugiero

Te sugiero

Te sugiero un café conmigo a cambio de un beso, un vino tinto para llenarnos de excesos, un asado en el campo para el abrazo y una sopita para el invierno en algún sillón destartalado.

No quiero tu abrigo, no quiero que me abras la puerta, ni que me cuides el culo o las tetas. Te quiero a mi lado, no por detrás de guarda-espaldas ni por delante de macho mío. Puedo cuidarme muy bien, todo lo que pido es darte un café y que me devuelvas un beso.

No te necesito para sentirme protegida, no te necesito para ser una dama, no quiero que pagues mis cuentas ni que me guardes en una linda casa.

Te quiero de compañero, para vivir más bonito, para coleccionar recuerdos, para reír y llorar juntitos.

Me siento fuerte como para empujar al mundo… tengo músculos en el pecho de tanto querer, tengo piernas de acero para no doblarme nunca sobre mis rodillas, tengo manos de fuego para dar calor y derretir la malaria o unir las astillas de un corazón que estalla, tengo los pies descalzos para sentir la tierra, tengo ojos para poder cerrarlos y mente para poder abrirla, tengo un cielo sin fronteras, tengo en la espalda el mar que me hizo flotar de cara al sol, tengo magia entre las piernas y estoy llena de palabras para cortar el odio, tengo mil maneras para querer, tengo respuestas sin sentido y preguntas interesantes, tengo miedo de tener miedo, tengo miedo de vivir de sueños, tengo coraje para no fallarte y mucho valor para no necesitarte.

Te sugiero mi amor.

Autora: Maru Leone.