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Meditación Caminando

Se dice que alguien le pregunto al Buda

¿Qué es lo que tú y tus discípulos practican?

El les respondió:

“Nosotros nos sentamos, caminamos y comemos”.

Entonces volvió a cuestionar: “Pero cualquiera puede sentarse, caminar y comer”.

Lo cual el Buda contestó: “Nosotros, al sentarnos, somos conscientes de estar sentados, al caminar, somos conscientes de estar caminando y al comer, somos conscientes de estar comiendo.”

Como realizar la meditación caminando:

1. No propósito.
Al caminar no te enfoques en ningún propósito en particular.
Disfruta simplemente el hecho de caminar.
Date el permiso de disfrutar y observar intensamente si ningún juicio … a cada paso que des.

2. Desapego.
Despréndete de tus preocupaciones y ansiedades mientras caminas.
Al entrar en esta dinámica de caminar conscientemente, no hay cabida para ningún otro pensamiento que no sea el de estar atento al presente.
Date permiso de simplemente caminar unos cuantos minutos … simplemente por el hecho de caminar.

3. Sonríe como el Buda.
Si dibujas una leve sonrisa en tu rostro tal como lo hacia el Buda mientras caminas, comenzarás a experimentar una profunda sensación de paz, serenidad y bienestar total.
“Al sonreír todo tu ser se renueva y tu práctica se fortalece.
No tengas miedo de sonreír.”

4. Respira conscientemente.
Este es uno de los ingredientes más importantes de esta práctica.
Respirar conscientemente significa estar presente en cada inhalación y en cada exhalación.
Presta atención a tu respiración … mientras caminas.

5. Cuenta tus pasos.
Una buena ayuda al principio es, contar los pasos, cuando inhales y exhales.
Si en el momento de tomar aire ya llevas 4 pasos, cuenta mentalmente del 1 al 4.
Si al exhalar solo llevas 3 pasos cuenta del 1 al 3 sin intentar controlar o acompasar.
Simplemente conviértete, en un observador, de tu respiración.

6. Gathas.
También, en lugar de números, puedes pronunciar palabras con el ritmo de tu respiración.
Puedes seguir el ritmo por ejemplo con la palabra Aquí/Ahora.
Si das cuatro pasos, con la inhalación, puedes decir con cada paso “aquí”, “aquí” , “aquí”, “aquí”
y en la exhalación: “ahora”, “ahora”, “ahora”, “ahora”.
Puedes utilizar cualquier palabra o frase que tenga sentido para ti.
También las palabras… Llegando/Casa.
Siéntete libre de usar tu creatividad y usar palabras que resuenen, dentro de ti.

7. Camina como un emperador.
Date el permiso de caminar con seguridad como si fueras el soberano de este planeta.
Que cada paso que des, sea una afirmación o un mandato real, hacia la Paz y la felicidad de la tierra.

8. Pasos de flor de loto.
Visualiza que con cada paso que das en la tierra brota de ella una hermosa y radiante flor de loto o la flor de tu preferencia.
Esta técnica en particular te parecerá extraña, pero créeme que vale la pena intentarlo.
El sentimiento de arraigo y plenitud de esta práctica, esta más allá, de las descripciones que pueda realizar.

9. Camina cuando estés enojado.
En ocasiones cuando más necesitamos de estas herramientas es cuando más pretextos ponemos.

“No estoy de humor para eso”, “cuando se me pase el enfado lo haré”.

Sin embargo es en esos momentos en que más lo necesitamos.

Es por esto que entre más practiques estas técnicas, más fácil si te hará hacer uso de ellas en el momento en que de más las necesites.

10. Aprovecha el momento.
No existe el momento perfecto para caminar conscientemente.
No te limites a programar “un espacio” para meditar caminando.
Aunque lo ideal sería caminar por un sendero inspirador tomándonos el tiempo cada día para realizarlo, tu realidad puede ser muy diferente.
Aprovecha cada momento del día para caminar conscientemente.
Cuando estaciones tu coche camina hacia tu destino conscientemente.
Cuando estés en la calle, de camino a la parada, en el centro comercial, simplemente recuerda sonreír y aprovecha el momento.

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Manejando las #emociones de manera eficaz

Una emoción es la interacción de los pensamientos con las sensaciones físicas; para muchas personas significan miedo, ya que no saben como manejarlas, y optan por estrategias, como distraerse con otras actividades, para no hacer frente al problema.

Las emociones son valiosas, ya que ofrecen una recompensa, siempre y cuando seamos capaces de hacerles frente de manera efectiva, ya que podemos aprender mucho sobre nosotros mismos y sobre nuestras necesidades, porque ayudan a conectar con los demás y conseguir grandes logros, como por ejemplo saber manejar el estrés, ya que esas personas tendrán sistemas inmunes sanos, que no se enferman con tanta frecuencia, y tendrán relaciones mucho más saludables.

CÓMO IDENTIFICAR LAS EMOCIONES

Para identificar las emociones, lo primero que se ha de hacer, es conocer lo que se está sintiendo, y elegir entre cuatro emociones básicas: ira, tristeza, felicidad y ansiedad.

Si tienes pensamientos sobre el futuro y sobre  lo que puede salir mal, con sensaciones físicas, como latidos acelerados del corazón, músculos apretados y mandíbula apretada, debes de preguntarte a qué le tienes miedo. Es una emoción relacionada con la ansiedad.

Con pensamientos negativos sobre el pasado, y sensación de cansancio y pesadez, con posibilidad de llorar y dificultad para concentrarte, debes de preguntarte qué has perdido. Es una emoción relacionada con la tristeza.

Con pensamientos que se centran en cómo tú o tus valores han sido atacados, y con sensaciones físicas similares a la ansiedad, aceleración del corazón y opresión en el cuerpo,  pregúntate cómo has sido atacado, tú y tus valores. Es una emcoión relacionada con la ira.

Con pensamientos que se centran en lo que has ganado, y posees sensaciones de calma, siendo posible que rías, pergúntate qué has ganado. Es una emoción relacionada con la felicidad.

CÓMO MANEJAR LAS EMOCIONES

Cuando hayas reconocido y comprendido tus propias emociones, así como la de tus oponentes, debes de tener en cuenta los siguientes aspectos, para aprender a manejar tus emociones:

Trata de determinar y de entender el origen de los sentimientos, ya sea en tus respuestas o en la de tu oponente.

Habla  de tus sentimientos  y de los de tu oponente; no trates de negarlos o reprimirlos, habla directamente de lo que estás sintiendo en ese momento.

Expresa tus sentimientos de una manera no conflictiva, mediante el uso de mensajes, como “me siento enojado porque….“, en vez de “Tú me hiciste enojar por….”.; explica tus sentimientos sin acusar a nadie, porque si eliges el segundo mensaje, centrarás la culpa en el oponente, haciendo que de una respuesta defensiva u hostil.

Reconoce  los sentimientos de tu oponente como legítimos, ya que son tan reales y válidos como los tuyos; además es una manera de liberar  esos sentimientos, para ocuparse de las cuestiones de fondo..

No reacciones a los estallidos emocionales, trata de controlar tus sentimientos; debes de escuchar y entender la fuerza de los sentimientos de quien habla,  pero no  reacciones emocionalmente a los tuyos, ya que es probable que haya una escalada de emociones y, por consiguiente un conflicto en su conjunto.

Trata de mantener la calma, y si es necesario abandona temporalmente la habitación, para pensar y calmarte, y así planificar  una respuesta eficaz, en lugar de reaccionar de forma automática, que puede hacer que la situación empeore.

Usa gestos simbólicos, como disculpas, e incluso apretones de manos, ya que  pueden ser muy útiles para expresar respeto y desactivar las emociones negativas.

En conflictos altamente emocionales, elige un mecanismo de resolución de conflictos,  que trate directamente con las emociones, como los procesos de diálogo.

 

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Mente Clara… Para que??

Percibir Claramente… ¿Para qué?

A esta altura en Occidente ya muchas personas saben que el Yoga no se trata de un culto a la forma sino de un estado de nuestra Mente.En todo caso, las formas son tan sólo el medio para lograr ciertos objetivos muy necesarios si queremos ocuparnos de conocer, comprender y refinar nuestra Mente.

Para el yoga hay diferentes tipos y niveles de mente. Los dos tipos de mente que más operan en lo cotidiano se refieren a la mente ligada a los sentidos y al ego.

El estado de yoga alude a una mente más profunda que cualquiera de estas dos pero para poder entender eso, necesitamos revisar uno de los procesos más fuertes desde donde conocemos el mundo: la identificación.Nuestra primera y fundamental identificación es con nuestro nombre.

Desde que nacemos, inclusive en las panzas de nuestras madres, somos objeto de proyecciones e identificaciones que van conformando nuestra “identidad”. Esa “identidad” se va llenando de rótulos, etiquetas, nombres, roles, cargos, valores, títulos, etc. tanto desde la visión que recogemos desde afuera como la que vamos espejando de nosotros mismos.

Podemos ser: “Anastasia”, “médica pediatra”; “de nacionalidad rusa”, “con un nivel socioeconómico holgado”, “la hermana de”, “jugadora amateur de tenis”, “buena persona”, “madre de”… y así seguir llenando casilleros hasta la eternidad. Hacernos cargo de estos rótulos forma parte del juego inevitable para interactuar y vivir en sociedad (al menos, el único que conocemos hasta ahora, mientras el mundo es mundo).

Ese juego tiene sus propias reglas basadas en la comunicación y el lenguaje. El problema  surge cuando nos olvidamos que ese juego es tan sólo un aspecto (un juego) de la realidad (Verdad). Aquí es cuando los Yoga Sutras nos asisten para recordarnos que, más allá de nuestras proyecciones e identificaciones, existe la posibilidad de percibir las cosas tal cual son. Esto es, percibir de manera pura y sin aditamentos, sin la mezcla de nuestra imaginación y nuestra memoria; ambas soportadas por los patrones desde donde aprendemos, conocemos y accionamos en lo cotidiano.

Pero entonces, si nos resulta vital asumir una “identidad” para vivir en sociedad, ¿por qué nos sería útil “percibir las cosas tal cual son”? Porque sufrimos.

¿Y por qué sufrimos? Porque la ignorancia (en gran parte sostenida por el proceso de identificación) nubla nuestro potencial de percepción y nos inhabilita para conectarnos con nosotros y con el mundo desde otro lugar.

¿Cuándo y de dónde surge esa ignorancia? Existe desde que nacemos y su esencia está ligada a la inexorable transitoriedad de la materia y al principio del Cambio permanente (aclaración necesaria: responden los Yoga Sutras desde mi comprensión, siempre en vías de ser refinada).

Pienso en el siguiente ejemplo: Anastasia, como cualquier ser humano, sabe desde siempre que va a morir. Es inevitable. Por lo tanto, mientras vive, siente la urgente necesidad de aferrarse a las cosas, a las relaciones, al conocimiento. Por muchos momentos juega el juego de la eternidad desde su condición humana.

Sin embargo, por más que evite recordarlo, sabe que acumular objetos materiales, títulos y valores, no compra al Tiempo (que se manifiesta en la inevitable caducidad de su cuerpo físico, las pérdidas de seres queridos o simplemente en algo tan nimio como los trastornos cíclicos de su estado de ánimo). Y entonces, se frustra, sufre.

¿Qué propone el Yoga? Limpiar nuestra mente (incluye muchas capas que van desde nuestros sentidos hasta nuestras emociones y recuerdos más primitivos). En la medida que esto sucede, también sucede: la conexión profunda y sin distracciones con un foco; el conocernos en profundidad; la unión con nosotros mismos; la percepción correcta y completa de las cosas y del mundo; la Entrega (para algunos puede ser a Dios y para otros a una Ley Universal o a lo que fuera).

La consecuencia de este proceso que ES YOGA está siempre asociado a expresiones donde surge la Luz. Luz que disipa oscuridad (ignorancia) y luz que expresa una alegría más allá del Tiempo y el Cambio. Es bien interesante porque, según los Yoga Sutras, esa luz siempre surge desde nuestro propio interior; se revela desde adentro hacia fuera…

¿Cómo se limpia esa mente para percibir claramente? Con Meditación. Ese es el fin último del Yoga. Sólo que también queda claro que, mientras jugamos nuestro propio juego, resulta casi imposible situarnos afuera de los propios patrones desde donde “jugamos”.

Y si no identificamos esos patrones, no podemos cambiarlos. Y si no podemos cambiar eso, no podemos refinar nuestra percepción (porque siempre estaremos proyectando/jugando). Ergo: seguiremos sufriendo. Quizás, cada vez más.Entonces,

¿Por dónde arrancamos? Cómo cualquier situación en la que estamos totalmente involucrados y alguien, desde afuera, nos da una nueva visión de las cosas; de la misma forma necesitamos a alguien “externo” que nos guíe para identificar esos patrones que obstaculizan nuestra percepción. Estamos hablando de un maestro.

¿Cómo se da ese proceso? Cómo cualquier aprendizaje, también aquí se aplica la ley “de lo Grosero a lo Sutil”. Quizás en un comienzo, nuestra percepción se aclare para registrar qué alimentos nos resultan saludables y tal vez mañana, eso se traslade a un cambio de trabajo o a fortalecer nuestras relaciones humanas.

Quizás, más adelante se exprese en una conexión con nuestra existencia que se traduce en Alegría, más allá de todo cambio. En cualquier caso, lo que es seguro de este proceso es que llevará práctica// esfuerzo y entrega.

Todos los niveles de meditación profunda, aún cuando pueden ser niveles muy sutiles para nuestra comprensión hoy, siguen mencionando la necesidad de refinamiento y limpieza de nuestra mente; cada vez en capas y niveles más profundos y sutiles.

¿Cuándo es el momento de empezar? Esta pregunta se responde con otra pregunta… ¿Cuándo queremos aliviar nuestro sufrimiento?

Escrito por Gabriela Binello – Profesora Certificada del KHYF INDIA.