Continúa tocando

Continúa tocando

 

Deseando encaminar, el progreso de su jóven hijo, en el piano, una madre, lo llevó a un concierto de Paderewski. Después de sentarse, la madre, vió a una amiga en la platea y fue hasta ella, para saludarla.

Teniendo la oportunidad, de explorar las maravillas del teatro, el pequeño niño, se levantó y eventualmente, sus exploraciones, lo llevaron a una puerta, donde estaba escrito: “PROHIBIDA LA ENTRADA”.

Cuando las luces se fueron apagando, y el concierto estaba listo para comenzar, la madre retornó a su lugar y descubrió que su hijo no estaba allí.

De repente las cortinas se abrieron y las luces cayeron, sobre un impresionante piano Steinway, en el centro del escenario. Horrorizada, la madre, vió a su hijo, sentado al teclado, inocentemente, cantando las notas de “Din, don, dan, Din, don, dan”.

En aquel momento, el gran maestro de piano, hizo su entrada, rápidamente, fue al piano, y susurró en el oído del pequeño:

“No pares, continúa tocando”.

Entonces, detrás del niño, Paderewski extendió su mano izquierda y comenzó a acercarla, hacia la parte de abajo del teclado. Luego, colocó su mano derecha alrededor del pequeño y acrecentó un bello acompañamiento de melodía. Juntos, el viejo maestro y el jóven novicio, transformaron una situación embarazosa, en una experiencia, maravillosamente creativa. El público, estaba perplejo.

Es así, como las cosas son con Dios. Lo que podemos conseguir por cuenta propia, mal vale mencionar. Hacemos lo mejor posible, más los resultados, no son exactamente como una música, graciosamente fluida. Más, con las manos del Maestro, las obras de nuestras vidas, verdaderamente, pueden ser lindas.

La próxima vez, que usted decida, realizar grandes actos, escuche atentamente. Usted, puede oír la voz del Maestro, susurrando en su oído:

“No pares, continúa tocando”.

Sienta sus brazos amorosos a su alrededor. Sepa que sus fuertes manos, están tocando, el concierto de su vida. Recuerde, Dios no llama a aquellos, que están equipados. Él, equipa a aquellos, que son llamados. Y Él, siempre estará allí, para amarlo y guiarlo, hacia grandes cosas.

Autor Desconocido

Yoga antiestres: ejercicios para hacer en casa o en el trabajo

Yoga antiestres: ejercicios para hacer en casa o en el trabajo

Tomate cinco minutos y combatí los dolores más frecuentes con esta técnica súper sencilla

Hay muchas formas de combatir el estrés provocado por el cansancio y la acumulación de preocupaciones. Pero hay algunos trucos sencillos que permiten relajarse y bajar las tensiones de la actividad diaria y que son muy beneficiosos para el cuerpo y la mente. ¡No llevan más de cinco minutos cada uno y pueden hacerse en cualquier lugar!

1. RESPIRACIÓN CONTROLADA

 

Los ejercicios respiratorios son una valiosa ayuda cuando deseamos relajarnos en momentos de tensión provocados por situaciones de estrés, presión o angustia. Y pueden realizarse en cualquier lado, incluso cuando se está manejando. En ese caso, para hacerlo correctamente, colocar las manos en la posición del 10 y el 2 en el reloj y llevar los hombros para atrás y para abajo.

Primero inspirar despacio y profundamente, cada vez un poquito más, hasta poder contar hasta tres. Luego, exhalar lentamente y tranquila. Después realizar una inspiración abdominal profunda, tratando de sentir cómo desciende el diafragma. Exhalar completamente. Relajar los hombros y la mandíbula (la boca se abre un poco). Repetir el ejercicio tres veces.

Tip: Postura correcta. De ser posible, realizarlo sentada, apoyando bien la espalda. La idea es que la caja torácica ascienda y descienda de una forma clara y perceptible.

2. ROTACIÓN RELAJANTE

 

Sentarse en el borde de la silla con los pies paralelos. Inhalar profundamente. Exhalar al mismo tiempo que se va rotando el torso y la cabeza hacia el lado izquierdo. Poner la mano izquierda sobre el respaldo y la mano derecha sobre la parte externa de la pierna. Sostener durante tres respiraciones largas. Repetir dos veces. Luego, realizar toda la secuencia para el otro lado.

Tip: Liberar la tensión emocional. No conviene quedarse con un enojo. Si no podés hablarlo, anotar lo que nos tiene mal es una forma sencilla de descargarse en un momento de angustia.

3. RELAX TOTAL

 

Mientras se inhala, extender los brazos hacia arriba hasta llegar a tocarse las manos. Luego, entrelazar los dedos y seguir estirando por encima de la cabeza hasta lo máximo posible, mientras se realizan respiraciones profundas. Volver a la postura inicial y repetir tres veces.

Tip: Sin dolor. La idea de estos ejercicios es estirar los músculos. No se deben realizar si se percibe dolor y ante cualquier duda es importante consultar a un médico o una profesora de yoga.

4. ESPALDA EN FORMA

 

Cualquier muro que se tenga a mano sirve para realizar este ejercicio. Primero, pararse frente a una pared, dejando como distancia el largo de los brazos. Luego, apoyar las manos en la pared a la altura de los hombros. Caminar hacia atrás hasta que el torso quede paralelo al piso, bajando las manos lo que sea necesario. La cabeza debe quedar en la misma línea que la espalda, entre los brazos, para no lastimar las cervicales. Sostener 30 segundos. Desarmar la postura lentamente, vértebra por vértebra, lo último que sube siempre es la cabeza. Repetir tres veces.

Tip: Moderar la velocidad. Tratar de no correr de un lado a otro y concederse momentos de tranquilidad para pensar y descansar.

5. ESTIRAR LA COLUMNA

 

Se puede hacer en cualquier lugar, incluso en el baño, por eso, cada vez que sientas tensión en la columna, en la zona de los hombros o las cervicales, tomate cinco minutos. Parada, llevar los brazos detrás de la espalda, entrelazar las manos y juntar las palmas. Deslizar los hombros hacia abajo e ir inclinándose hacia delante lentamente, extendiendo los brazos hacia arriba. El torso debe acercarse lo más posible a las piernas, dejando relajada la columna vertebral. Con la cabeza hacia el piso, seguir estirando hasta llegar al límite de cada uno, pero sin sentir dolor. Hacer cuatro respiraciones profundas. Volver a la postura inicial. Repetir tres veces.

Tip: Cuidar la postura. Tratar de mantener la columna lo más derecha posible. Evitar hundir la cabeza entre los hombros..

EL DISCURSO DE DESPEDIDA DEL PRESIDENTE DE COCA COLA (U.S.A..)

EL DISCURSO DE DESPEDIDA DEL PRESIDENTE DE COCA COLA (U.S.A..)

por Bryan Dyson (argentino educado en el St.George´s College de Quilmes).

Lo dijo al dejar el cargo de Presidente de Coca Cola U.S.A..
“Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire. Estas son:
– Tu Trabajo,
– Tu Familia,
– Tu Salud,
– Tus Amigos y
– Tu Vida Espiritual,

Y tú las mantienes todas éstas en el aire.

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma.Si la dejas caer, rebotará y regresará.
Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal.
Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada,marcada, mellada, dañada e incluso rota.
Nunca volverá a ser lo mismo.
Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso.

Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo.
Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos.
Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente.
Y sobre todo…..crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno.

Shakespeare decía:
Siempre me siento feliz, ¿sabes por que?
Porque no espero nada de nadie;
esperar siempre duele.
Los problemas no son eternos,
siempre tienen solución.

Lo único que no se resuelve es la muerte.
La vida es corta, ¡por eso ámala..!
Vive intensamente y recuerda:
Antes de hablar… ¡Escucha !
Antes de escribir… ¡ Piensa!
Antes de criticar… ¡ Examínate !
Antes de herir… Siente
Antes de orar… Perdona
Antes de gastar… Gana
Antes de rendirte…intenta
ANTES DE MORIR…..VIVE…!!****

Profecías para amargarse la vida

Profecías para amargarse la vida

“Cualquiera puede llevar una vida amargada, pero amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende…”Hay muchas formas efectivas que utilizamos para amargarnos la vida, pero hoy una en particular me llama la atención: el uso que damos al mecanismo de la profecía autocumplida. Así que te dejo con los expertos:

En el periódico de hoy, su horóscopo le advierte (y también aproximadamente a 300 millones más que nacieron bajo el mismo signo del Zodíaco) que usted puede tener un accidente. En efecto, a usted le pasa algo. Por tanto, será verdad que la astrología tiene gato encerrado.

O ¿cómo lo ve usted?, ¿está usted seguro de que también le habría ocurrido un accidente, si no hubiese leído el horóscopo?, ¿si usted estuviese realmente convencido de que la astrología es un bulo craso? Naturalmente, esto no puede explicarse a posteriori.

Es interesante la idea del filósofo Karl Popper que dice —simplificando mucho- que la profecía horrenda del oráculo a Edipo se cumplió precisamente porque éste la conocía e intentó esquivarla. Y justo lo que hizo para escaparse de ella, fue lo que llevó al cumplimiento de lo que había dicho el oráculo.

Si ello es así, aquí tendríamos otro efecto de la evitación, es decir, su virtud de atraer en determinadas circunstancias justamente lo que pretende evitarse. ¿Qué circunstancias son éstas?

Primero, una predicción en el sentido más amplio: cualquier expectación, temor, convicción o simple sospecha de que las cosas evolucionarán en este sentido y no en otro. Hay que añadir que dicha expectación puede ser desencadenada tanto desde fuera, por ejemplo, por personas ajenas, como por algún convencimiento interno.

Segundo, la expectación no ha de verse como expectación sino como realidad inminente contra la que hay que tomar enseguida unas medidas para evitarla.

Tercero, la sospecha es tanto más convincente cuanto más personas la compartan o cuanto menos contradiga otras sospechas que el curso de los acontecimientos ha ido demostrando.

Así, por ejemplo, basta la sospecha -con o sin fundamento, no tiene importancia- de que los otros cuchichean o se burlan en secreto de uno. Ante este «hecho», el sentido común sugiere no fiarse de los otros. Y como, naturalmente, todo sucede detrás de un velo tenue de disimulo, se aconseja afinar la atención y tomar en cuenta hasta los indicios más insignificantes. Sólo hace falta esperar un poco y pronto puede uno sorprender a los otros cuchicheando y disimulando sus risas, guiñando el ojo e intercambiando signos conspiradores. La profecía se ha cumplido.

De todos modos, este mecanismo funciona realmente sin fallos, si usted no ajusta las cuentas consigo mismo de la contribución que usted haya aportado al caso. … Además, una vez que el mecanismo se ha puesto en marcha, ya no se puede comprobar más ni tiene interés alguno averiguar qué fue lo primero: si su conducta desconfiada fue la que provocó las risas de los otros o si las risas de los otros le hicieron a usted desconfiado.

Las profecías autocumplidas crean una determinada realidad casi como por magia y de aquí viene su importancia para nuestro tema. No sólo ocupan un lugar fijo de preferencia en el repertorio de cualquier aspirante a la vida amargada, sino también en ámbitos sociales de más envergadura.

  • Si, por ejemplo, se impide a una minoría el acceso a ciertas fuentes de ingresos (pongamos, por caso, a la agricultura o a cualquier oficio manual), porque, en opinión de la mayoría, es gente holgazana, codiciosa o sobre todo «no integrada», entonces se les obliga a que se dediquen a ropavejeros, contrabandistas, prestamistas y otras ocupaciones parecidas, lo que, «naturalmente», confirma la opinión desdeñosa de la mayoría.
  • Cuanto más señales de stop ponga la policía, más transgresores habrá del código de circulación, lo que «obliga» a poner más señales de stop.
  • Cuanto más una nación se siente amenazada por la nación vecina, más aumentará su potencial bélico, y la nación vecina, a su vez, considerará urgente armarse más. Entonces el estallido de la guerra (que ya se espera) es sólo cuestión de tiempo.
  • Cuanto más alta es la tasa de impuestos en un país, para compensar así los defraudes de los contribuyentes, que, naturalmente, ya se supone de antemano no van a ser sinceros, más ocasión se da a que también los ciudadanos honestos hagan trampa.
  • Si un número suficiente de personas cree un pronóstico que dice que una mercancía determinada va a escasear o a aumentar de precio (tanto si «de hecho» es verdad como si no lo es), vendrán compras de acaparamiento, lo que hará que la mercancía escasee o aumente de precio.

La profecía de un suceso lleva al suceso de la profecía. La única condición es que uno se profetice o deje profetizar y que luego lo considere un hecho con consistencia propia, independiente de uno mismo o inminente. De este modo se llega exactamente allí donde uno no quería llegar.

Pregunto… si este fenómeno sistémico funciona tan bien para amargarnos la vida, ¿qué nos está impidiendo utilizarlo con fecuencia y a consciencia para hacernos la vida más grata? Espero tus comentarios. ¡Gracias!

Fuente: El Arte de Amargarse la Vida de Paul Watzlawick.

Las elecciones de los Profesionales

Las elecciones de los Profesionales

Vamos a suponer que pudiéramos hacer una pregunta a todas aquellas personas del mundo que no se encuentran en una situación de hambruna, enfermedad o pobreza y que en apariencia tienen muchas razones para vivir. Y que pudiéramos pedirles una respuesta honesta a la pregunta “¿Cómo estás?”. Millones de personas dirían: “Muy mal”. Si les preguntáramos el porqué, casi todos culparían a otra persona de su estado de ánimo… Difícilmente encontraríamos a una persona que no haya dicho alguna vez: “Me estás volviendo loco… Estoy muy enfadado… ¿No te importan mis sentimientos? Me irritas tanto que no puedo pensar con claridad”. Nunca se nos ocurre que estamos eligiendo ese malestar del cual nos quejamos tanto.
En cualquier circunstancia, siempre estamos escogiendo todo lo que hacemos, incluyendo el sentirnos mal. Las otras personas no tienen la capacidad de hacernos sentir mal, ni de hacernos felices. Todo lo que podemos intercambiar con ellos, dar o recibir, es información. Pero por sí misma, la información no puede obligarnos a hacer o sentir algo específico. Va hasta el cerebro, donde la procesamos y, luego, decidimos qué hacer con ella. … Elegimos todas nuestras acciones y pensamientos y, así, indirectamente, escogemos casi todos nuestros sentimientos y mucha de nuestra fisiología. Por muy mal que uno pueda sentirse, mucho de lo que le sucede al cuerpo cuando sufre o se está enfermo, es resultado indirecto de acciones y pensamientos que uno ha escogido a diario. Cuando estamos deprimidos, creemos que no tenemos control sobre nuestro sufrimiento, que somos víctimas de un desequilibrio químico en el cerebro y que, por lo tanto, necesitamos drogas como el Prozac para volver a compensarlo. Hay muy poca verdad en esta forma de ver las cosas. En realidad, tenemos mucho control sobre nuestro sufrimiento. Rara vez somos víctimas de lo que nos ha sucedido en el pasado y, … la química de nuestro cerebro es la normal en relación a lo que elegimos hacer. Las drogas para el cerebro pueden hacernos sentir mejor, pero con ellas no solucionamos los problemas que nos han llevado a escoger el sentirnos desgraciados.
Las semillas de casi toda nuestra infelicidad se siembran muy pronto en nuestras vidas: desde el momento en que encontramos personas que han descubierto no sólo lo que es correcto para ellas, sino también y, desafortunadamente, para nosotros. Armadas con este descubrimiento y siguiendo la tradición destructiva que ha dominado nuestro pensamiento durante miles de años, estas personas se sienten con el deber de forzarnos a hacer lo que “saben” que es correcto. La forma que elegimos para resistirnos a esa fuerza es, de lejos, la mayor fuente de desdicha humana.
Con estas palabras, y con cuarenta años de práctica psiquiátrica, William Glasser en su libro Choice Theory presenta un modelo que pretende responder a la siguiente pregunta: “¿Cómo puedo ser libre para vivir mi vida como quiero y, a la vez, construir las relaciones que quiero con las personas que quiero?”.
Por sus implicancias en la cultura y efectividad organizacional, en la calidad de las relaciones que construimos y en el nivel de bienestar que experimentamos, este tema es un temón de aquellos. Así que seguiré publicando algunas reflexiones de Glasser en futuros posteos, pero ahora me interesan los comentarios que puedas hacer sobre las implicancias de esta perspectiva. Veamos, por ejemplo, esta cuestión:
¿Qué pasa con la libertad de elección de aquellos que, hace diez años o más, se quejan de lo mal que están en su lugar de trabajo y siguen eligiendo ir al mismo trabajo día tras día?
Por Andrés Ubierna con selecciones de Choice Theory: A New Psychology of Personal Freedom, de Willam Glasser.

 

People of Vision: Steve Jobs

People of Vision: Steve Jobs

“Steve was among the greatest of American innovators–brave enough to think differently, bold enough to believe he could change the world, and talented enough to do it.” – President Barack Obama

Wednesday October 5th marked an historic and sad day not just for America, but for the world at large.  On Wednesday morning, Steve Jobs, Co-Founder of Apple passed away after a long battle with Pancreatic Cancer.  Steve Jobs was indisputably an amazing man.  He changed the landscape of information technology and in so doing, changed the daily lives of every person in America.  He changed the daily lives of people throughout the world.  And it’s not stretching to say his achievements and visionary leaps in IT have even rocked international politics.  Would the demise of world leaders through social networking and rebellion have happened without the technical capability of social networking sites?  Did Steve Jobs’ technology create a world where the masses can finally come together and for the first time, truly communicate and understand one another? I hope so.

As an IT recruiter, I spend my days seeking, qualifying and placing IT professionals throughout the US.  It’s my living and my career.  And for someone who spends so much time working with IT, it would be impossible for me not to know Steve Jobs, Apple, Linux and Unix.  It would be impossible for me not to marvel at new mobile applications, iPhones and iOS (mobile application development).  It would be impossible for me not to have noticed the leaps and bounds that technology still makes everyday due to Mr. Jobs and his ideas. As Recruiters we should all pay attention to a man who changed the world, not through money, violence or politics, but through vision, drive and dedication.  An homage to Mr. Jobs.

The Measure of Excellence:  One of the defining characteristics of Steve Jobs was his focus on excellence.  Excellence as an expectation is something that we Recruiters can lose sight of very quickly, if we ever had it at all.  Our days are filled with Managers, candidates, colleagues and running numbers, and metrics.  We become focused on the bottom line and at the end of the day, we run the risk of losing sight of what it is we do.  Whether you’re an Agency or Corporate Recruiter, we find people work.  We find people careers…and that’s a deeply important role, now more than ever.  Take the time to stop and realize that what we do for people is a crucial life changing service.  In a world of unsure economics, waste and desperation we should strive to be excellent.  We should strive to change lives.  And we can be the very best we are capable of, losing sight of the cynicism rather than the service.
Agents of Change:  Steve Jobs changed the world in a very real, very discernible way.  Did he start out to do that?  Was his plan to become famous and to have his name live on?  Probably not…if it was, he probably would have been in politics.  We know the inspiring story of so many that have changed the world…Mother Teresa, Martin Luther King, Ghandi.  But to find someone who changed the world through their career?  That’s a difficult task to say the least.  But Steve Jobs was able to create a lasting and meaningful change in the world simply by striving to be the best and striving to have new ideas. He changed the corporate world that we all live and breathe each day. I find that inspiring.  For professionals who spend their day in the world of recruiting, we can impact corporations, the market and the individuals that make up those markets day in and day out.  While Recruiters can become cynical with time (managers, candidates, deadlines and budgets; need I say more?) it’s important to always remember that we are agents of change.  We can change the market, change companies and change lives…all by doing our job well.
Making People Better: We tell anecdotes and joke with colleagues about candidates who have done the unthinkable.  We recount stories of interview killers (wearing a turquoise tux) that we couldn’t have seen coming.  It’s funny and it’s how we survive the day to day in this business.  But we don’t always tell the stories of counseling our candidates on how to be better.  We don’t mention the times we spent helping someone speak better, wear better clothes or prepping them to get the job that they so desperately needed.  Recruiters spend a great deal of time making people better and it’s not always easy.  I’m sure most of us have had uncomfortable conversations regarding presentation skills or even personal appearance.  It might seem like something small, but it’s a glimmer of greatness that Recruiters share with leaders like Steve Jobs.  He believed deeply that his job wasn’t to make people feel better; it was to make them be better.  And isn’t that what Recruiters do, day in and day out?  We make people better; better candidates, better employees and better assets.  Take pride in what you do and never lose sight of what it is Recruiters do… we can help people find better jobs and in the process, we make people better, we make their lives better and we (hopefully) make the market a little better with every man or woman we place.

We can all be people of vision. Strive to be great.

Una educación para equivocarse

Una educación para equivocarse

Era mediados de enero. No veía nada a mi alrededor mientras cortaba camino hacia el edificio austero de psicología del otro lado del campus de Harvard. Una vez allí, me detuve frente a la puerta cerrada del despacho de mi profesor. Alcé mi mirada recorriendo los números de identificación en la planilla de la cartelera, columna por columna, y me resultó difícil ver con claridad lo que estaba ante mis ojos. Una vez más, mi ansiedad me había dejado prácticamente ciego.
Mis primeros dos años de facultad fueron infelices. Siempre sentía la espada de Damocles colgando sobre mi cabeza. ¿Si me perdía una palabra crucial durante una clase? ¿Si me pescaban desatento durante un seminario y no era capaz de responder una pregunta del profesor? ¿Si no tenía la oportunidad de corregir mi tarea por tercera y última vez antes de entregarla? Cualquiera de estas situaciones podría conducir a un desempeño imperfecto, a fallar, y a poner fin a la posibilidad de convertirme en el tipo de persona y tener el tipo de vida que visionaba para mí mismo.
Ese día, parado frente a la puerta de mi profesor, se materializó uno de mi mayores miedos. Fallé en conseguir una “A”. Corrí de regreso a mi habitación y cerré la puerta.
A nadie le gusta fallar, pero hay una diferencia entre un deseo natural a no equivocarse o fallar y un miedo intenso a fallar. El temor natural a equivocarnos nos puede motivar a tomar las precauciones necesarias y a trabajar con más dedicación para lograr lo que nos proponemos. Por contraste, el miedo intenso o la aversión a la falla o el error con frecuencia nos juega en contra, condicionándonos a rechazar el error con tanta fuerza y energía que no podremos tomar los riesgos que son necesarios asumir para crecer. Este miedo sobrecargado no solo compromete nuestro desempeño sino que además obtura la totalidad de nuestro bienestar psicológico.
Fallar es una parte inevitable de la vida y una parte críticamente importante de cualquier vida que pueda considerarse exitosa. Aprendemos a caminar cayéndonos, a hablar balbuceando, y a pintar una figura haciendo garabatos. Aquellos que temen con tanta intensidad equivocarse, terminan desaprovechando su potencial. O aprendemos a fallar o fallamos en aprender.

Para sumar tu reflexión, pregunto: siendo esto tan obvio, ¿por qué será que nuestras escuelas o el sistema educativo en el que crecimos no nos ayuda a aprender a equivocarnos?

 

Fuente: Being Happy: You Don’t Have to Be Perfect to Lead a Richer, Happier Life>, de Tal Ben-Shahar.