Nos hicieron creer #Amor

Nos hicieron creer #Amor

Nos hicieron creer que el “Gran Amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. No saben nada del “Gran amor” los que hablan, yo creo que “Amor” es ver a esa mujer y querer que sea la madre de mis hijos.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Yo a la naranja la quiero al medio para exprimirla tomarla y luego tirarla.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: ANULACION

Solo siendo individuos con personalidad propia , podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos/as y flacos/as son más amados/as y es mentira.

Nos hicieron creer que solo hay una formula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Ahhh…tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.

Cada uno lo va a tener que averiguar solito, y ahí, cuando estés muy “enamorado de vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a poder enamorar de alguien”.

AUTOR : JOHN LENNON

Las cuatro etapas del #Duelo

Las cuatro etapas del #Duelo

Toda #pérdida tiene cuatro etapas por las cuales inexorablemente hay que caminar si uno quiere vivir el proceso sanamente. Los psicólogos hemos descrito que estas cuatro etapas son: la de shock, la de rabia, la de pena y, finalmente, la de reconciliación con el duelo. Quiero aclarar de inmediato que estas cuatro etapas no son secuenciales ni cronológicas en el tiempo. Uno puede pasar por las cuatro en un día y eso es tan normal como quedarse pegado por un rato en alguna de ellas o sentir que uno avanzó de una etapa a otra y que por algo que pasa se vuelve a retroceder a la que se suponía era la etapa anterior.No hay reglas ni secuencias teóricas, sino individuos e historias que deben respetarse. De hecho, para que un duelo sea evaluado como normal, tiene que haber pasado un año entero, debido a que hay que pasar por todas las fechas que con esa persona fueron importantes: Navidad, Año Nuevo, cumpleaños suyo y mío, “día de…” (lo que sea que se celebraba de acuerdo a las costumbres que teníamos con el que partió), etc. -para poder evaluar si uno literalmente se quedó “pegado” en el duelo y necesita apoyo externo para avanzar.
Cuando decía que muchas veces no éramos respetuosos con las penas del otro y que los apurábamos a superarlas, por una parte, por miedo a no saber qué hacer y, por otra, para poder seguir con nuestras vidas, con los duelos pasa lo mismo. En general, independiente de las características de la pérdida, no se permiten más de tres meses para sufrirla -y estoy siendo generosa-; pasado ese tiempo, uno debiera estar bien y tener todo asumido. Esto inevitablemente lleva a que las penas se vivan en soledad y, por lo tanto, el riesgo de una enfermedad física aumenta, en la medida en que la pena literalmente se “enquista en el alma y en el cuerpo”.
Uno de los comentarios que me generó risa cuando viví determinada pérdida fue que al yo llorar no lo estaba dejando descansar. Recién habían pasado tres meses y yo además de mi pena enorme y de tener que desarrollar las fuerzas para levantarme y continuar, ¡tenía que hacerme cargo de su descanso!
Como este ejemplo hay muchos que evidencian el poco respeto que muestran algunas personas, lo que impide que podamos vivir sanamente nuestras pérdidas. Por eso los orientales dicen que cuando lloramos por una pérdida, al final lloramos por nosotros y no por los que se fueron. Yo lloro por mí, porque yo lo echo de menos, porque a mí me falta tocarlo, olerlo, escuchar su voz, porque quiero compartir con él o con ella tal o cual experiencia. La verdad es que la pena del duelo es una pena egoísta – en el buen sentido de la palabra- que necesita ser caminada para transmutar hacia un estado distinto.
 
Como factor común a estas cuatro etapas quiero mencionar que es importante que sea posible comunicar y conversar de la forma en que cada persona libre y soberanamente quiera hacerlo; aquí no hay fórmulas ni esquemas preestablecidos. Si la persona quiere expresarse hablando, llorando, viendo todas las fotos o guardándolas, eliminando la ropa o dejándola en el clóser por un tiempo razonable, todo está bien en la medida en que haya conciencia de que se está en un proceso, para así poder ser flexible con todos los cambios que este traiga.
La primera etapa, que es la de shock, es la de negación de la situación de pérdida, es la resistencia a aceptarla como una verdad, es pensar, por ejemplo, que el otro va a llegar, que lo vamos a encontrar sentado donde siempre se sentaba, que anda de viaje pero va a volver, etc. Tiene que ver con el no poder creer o no querer creer que el evento sucedió. Esta etapa es mucho más fuerte e intensa en las partidas repentinas o inesperadas. Aquí es donde se pone a prueba una de las mayores tendencias que tenemos los seres humanos y que tiene que ver con querer controlar todo en la vida. En una sociedad que evita a toda costa tener miedo, donde todo se instala para protegernos y para que “nada” nos pase, la aparición de la muerte rompe este equilibrio que parecemos haber desarrollado en forma tan eficiente. Existe por lo tanto una resistencia a transitar por este camino, aunque en el fondo sepamos que es inevitable.
Es común que a esta etapa la siga la de la rabia, la cual se desarrolla como un mecanismo cognitivo que intenta buscar explicación de lo ocurrido y desde ahí poder disminuir la pena. Al realizar este ejercicio, que es natural y espontáneo, se intenta buscar responsables y la rabia se empieza a trasladar hacia la persona que se fue, hacia los posibles causantes de esa partida, si es que los hubo, hacia Dios, si es que se cree en él, o hacia la vida en general, como la causante ilógica de este dolor. Habiendo transitado por esta etapa rabiosa que siempre va mezclada con las otras, empieza paulatinamente a hacerse el espacio para la expresión de la pena que -ojalá– pueda salir en forma limpia, libre y sin moldes. Aquí se abren infinitos cuestionamientos que tienden a preguntar si es que uno le dio al que se fue todo lo que uno podía o si podría haber hecho más de lo que hizo por él. Es evidente que uno podría dar siempre más de lo que da, pero dentro de la humanidad y fragilidad que a todos nos condiciona uno termina dando solo lo que puede. Estas preguntas no tienen sentido, son inevitables, pero no lo tienen porque no pueden ser respondidas por quien nos interesa y además tienden en muchos casos a generar culpas que en nada ayudan al proceso del duelo.
Entramos luego en la tercera etapa, que tiene que ver con la pena o el reencuentro con esa tristeza tranquila que implica el tomar contacto con la ausencia del otro. Hay períodos dentro de un proceso de duelo en los que la ausencia se empieza a consolidar en una presencia permanente y donde literalmente es difícil “sacarse al otro de la cabeza”. Todo parece recordarlo y es muy difícil realizar cualquier tarea sin que esa persona que se fue no esté en alguna parte de mi mundo emocional, lo cual aumenta la sensación de fragilidad frente a esta pena que se siente. Sentimos una pena basal por sobre la cual construimos una cotidianidad que tiene “olor” a falso, pero que nos ayuda a seguir adelante con nuestra vida. A medida que iba revisando esta etapa con las que personas que participaron del estudio, siempre me preguntaba por qué existe tanto miedo a llorar. Llorar es muy bueno y muy sano, y está lejos de llevarnos a ese lugar tan horroroso que imaginamos en nuestra mente. De hecho, es más probable que nos enfermemos si no sacamos la pena a que si lo hacemos en forma libre y natural.
El darle curso a la pena ocurre en paralelo al tener que continuar con la vida que no se ha detenido ningún segundo. Da mucha rabia percibir que la vida continúa igual y no ha tenido la “generosidad” de detenerse por mi dolor, en este momento nos veremos diciendo la frase de Mafalda: “Paren el mundo que me quiero bajar”, y descubriremos a muy corto plazo que es mejor avanzar, porque la postergación va generando una bola de nieve que es difícil de superar después.
El mantener la cabeza ocupada en el trabajo o en alguna otra actividad facilita el camino que hay que recorrer, porque así por lo menos a ratos el dolor parece no estar presente.
No hay mucho que hacer para eliminar esta sensación, solo podemos aceptarla y aprender a caminar, a caerse y a volverse a parar con ella para sentirla más propia. Una de las reacciones más comunes es empezar a desesperarse con las sensaciones desagradables que no quieren desaparecer. Esto le ocurre con mayor fuerza a la gente muy controladora y muy consciente del proceso, el cual es más largo de lo que quisieran y no depende de ellos el poder acelerarlo.
Es importante poder manifestar la pena y expresarla para así poder caminar mejor todos los días. (En “Bienvenido dolor”, Pilar Sordo, pág. 116-131)
Rapidez a lo banda ancha

Rapidez a lo banda ancha

Cuando alguien ve a otra persona triste algunos días de lo único que se preocupa es de que la pena pase lo más rápido posible.

Si alguien está en un proceso de separación, lo que se le pide es que rápidamente de vuelta la página y empiece una vida nueva . Ahí aparece la clásica frase “la vida sigue” o “ el tiempo todo lo cura”, frases que por supuesto al que está sufriendo de nada le sirven.

Cuando alguien esta sólo el tema urgente es que encuentre pareja, si una pareja se ha consolidado el tema primordial a corto plazo es que tengan hijos.

A mi ya se me debiera haber pasado el duelo y cada vez que se me ve con pena se siente el ya pue, que hay que ser fuerte y el tiempo todo lo cura y que no me voy a dar ni cuenta como voy a encontrar un nuevo amor.

Si llevamos un mes con el programa de televisión ya debiéramos ir ganando o sino nos acercamos al fracaso, ¿qué nos pasa en nuestra sociedad?, ¿pórque nos estamos apurando tanto en vivir nuestros procesos y no nos permitimos que la vida tenga su ritmo propio y nos dejamos llevar por ellos, con el fin de no enfermarnos y poder concluirlos en forma sana.

Es como la banda ancha , donde se muestra una forma concreta la rapidez con la que queremos vivir la vida.

A la larga esto es una forma de violencia solapada que puede explicar muchas de nuestras explicaciones, ya que al sentirnos exigidos a avanzar más rápido que nuestro corazón y afectos, nuestra estructura en algún momento se va a revelar y a mostrar con energía que está siendo sometido a una exigencia con la cual no se puede cumplir.

Ojalá podamos respetar nuestros ritmos cueste lo que cueste y que nadie tenga derecho a interferir en ellos. Las cosas pasan cuando tienen que pasar ni un minuto antes ni un minuto después y en eso esta en gran medida la magia de la vida y de nuestro crecimiento como personas.

Bajemos el ritmo de velocidad y gozaremos más de los placeres y aprenderemos mejor de los dolores.

 

Escrito por Pilar Sordo

Fórmula para #crecer

Fórmula para #crecer

Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. “Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso.
Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año 2011/2012 porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
-a aprender a amar
-a dejar huella
-a ser felices

En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:
1) Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. En Chile el significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros. A esta tierra vinimos a cansarnos, para dormir tenemos siglos después.
2) Valorar la libertad como una forma de vencerme a mi misma y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero. Quizás el 2011/2012 deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
3) El tercer y último punto a cultivar durante el 2011/2012 es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores. Este a mi juicio es el gran elemento a educar no sólo el 2011- 2012 sino que durante todo el siglo XXI.
Es dentro de todo este trabajo donde nos debiéramos concentrar en:
Sentarnos en la mesa en familia, mínimo una vez a la semana, ojala todos los días.
No contestar teléfonos mientras estamos comiendo, sentir que los únicos ruidos que se escuchan sean los de nuestras voces.
Hacernos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de las micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día. Querernos.
Crear dentro de nuestras casas, hogares. Y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas, independientes de los recursos, se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
Tengamos contacto con la naturaleza, juguemos, riamos y démonos el tiempo de compartir con los abuelos, imprimámosle las fotos para que las vean como a ellos les gusta y disfrutemos de sus sabidurías. Obliguemos a nuestros hijos a compartir con ellos, así entenderán sus historias.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia del nuevo siglo: la inteligencia espiritual.
Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos “antiguos”, a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.

Si logramos trabajar en estos puntos y yo me comprometo a intentarlo habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos lo que nos toca.
Este 2º semestre del 2011 vendrá con lo que tenga que venir, todo será necesario y maravilloso, lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo, acojámoslo con amor y con gratitud y con el alma abierta a todo lo que tendremos que aprender de él.

Que Dios los bendiga a todos.

 

Por Pilar Sordo

Entonces DILO!

Entonces DILO!

Una noche, tras haber terminado uno de los cientos de libros para padres y madres que he leído, me sentía un poco culpable porque el libro describía algunas estrategias de conducta que yo no usaba desde hacía tiempo. La principal era hablar con tu hijo y, al hacerlo, usar ese par de palabras mágicas que son «Te quiero». En el libro se insistía, una y otra vez, en que los niños necesitan saber que sus padres los aman, inequívoca e incondicionalmente.

Subí entonces al dormitorio de mi hijo y llamé a la puerta. Mientras golpeaba, lo único que se podía oír era su batería. Seguro que estaba, pero no me respondía. Entonces abrí la puerta y ahí estaba, lo encontré, con los auriculares puestos, escuchando una cinta y tocando la batería. Tras haber conseguido que advirtiera mi presencia, le pregunté si disponía de un momento.

—Claro que sí, papá —me dijo—. Para ti, siempre.

Nos sentamos y, pasados unos quince minutos de charla insustancial y vacilante, lo miré y le dije:

—Tim, realmente me encanta tu forma de tocar la batería.
—Oh, gracias, papá —respondió—. De veras te lo agradezco.

Me fui, diciéndole que ya nos veríamos y, mientras bajaba la escalera, me di cuenta de que había subido para darle un mensaje que finalmente no le había transmitido. Sentía que era realmente importante volver arriba y tener otra oportunidad de decirle ese par de palabras mágicas. Volví a subir las escaleras, llamé a Ja puerta y la abrí.

—¿Tienes un segundo, Tim?
—Claro, papá. Siempre tengo un segundo para ti. ¿Qué necesitas?
—Hijo, la primera vez que subí para compartir un mensaje contigo, me salió algo muy diferente, que en realidad no era lo que te quería decir. Tim, ¿recuerdas que tuve muchos problemas para enseñarte a conducir? Te escribía tres palabras y te deslizaba el papel debajo de la almohada, con la esperanza de que aquello fuera una solución. He cumplido mi papel de padre y expresado el amor que siento por mi hijo. —Finalmente, tras algunos rodeos y tonterías más, lo miré y le dije:

—Lo que quería que supieras es que te queremos.

Me miró y me dijo:

—Oh, gracias, papá. ¿Te refieres a mamá y a ti?
—Sí, a los dos, pero es que no lo expresamos bastante.
—Gracias, esto significa mucho para mí. Sé que me queréis.

Me di la vuelta y salí, pero mientras bajaba la escalera empecé a pensar:

«Resulta increíble… Ya he subido dos veces… sé cuál es el mensaje y, sin embargo, lo que le digo es otra cosa».

Decidí volver a subir inmediatamente para explicarle exactamente cómo me sentía. Quería que lo oyera directamente de mí, ¡y no me importa que mida un metro ochenta! Volví a subir y llamé a la puerta:

—¡Espera un momento! ¡No me digas quién eres! ¿Es posible que seas tú, papá?
—¿Cómo lo sabes? —pregunté, y él me respondió:
—Porque te conozco desde que eres padre, papá.
—Hijo, ¿tienes un segundo? —le pregunté entonces.
—Tú sabes que sí, de modo que entra. Me imagino que no me dijiste lo que querías decirme.
—¿Cómo lo sabes? —me asombré.
—Te conozco desde que me ponías los pañales.
—Bueno, pues es eso, Tim, lo que me he estado guardando. Sólo quería expresarte lo especial que eres para nuestra familia. No se trata de lo que hagas, ni de lo que hayas hecho, como todas las cosas que haces con el grupo de niños con los que trabajas en el centro. Es por lo que eres tú como persona. Te quiero y quería que supieras que te quiero, y no sé por qué me privo de decirte algo tan importante.

Me miró y me dijo:

—Vamos, papá, ya sé que es así, y realmente es muy importante oírtelo decir. Te agradezco mucho tus palabras y la intención con que las dices —y mientras yo me iba ya hacia la puerta, me preguntó si todavía tenía un segundo.

Yo empecé a pensar «Oh, no. ¿Qué será lo que quiere decirme ahora?», pero le dije:

—Claro que sí. Tú sabes que siempre estoy dispuesto a oírte. No sé de dónde sacan los chicos estas cosas… seguro que no puede ser de sus padres, pero me dijo:
—Papá, sólo quería hacerte una pregunta.
—¿De qué se trata? —pregunté, y él me miró y dijo:
—¿Has estado yendo a algún grupo de reflexión o algo parecido?

Aunque lo que yo estaba pensando era: «Oh, Dios, como cualquier chico de dieciocho ya me ha alcanzado», admití:

—No, pero he estado leyendo un libro que decía lo importante que es que uno les diga a sus hijos lo que realmente siente por ellos.
—Te agradezco que lo hayas hecho. Ya tendremos tiempo de seguir con el tema.

Creo que lo que me enseñó Tim esa noche es, fundamentalmente, que la única manera que tienes de entender el verdadero significado y propósito del amor es estar dispuesto a pagar el precio. Tienes que animarte a salir ahí fuera y a correr el riesgo de compartirlo.

Gene Bedley

NO ESTÁS DEPRIMIDO……ESTAS DISTRAÍDO.

NO ESTÁS DEPRIMIDO……ESTAS DISTRAÍDO.

Autor: Facundo Cabral
Www.facundocabral.info

Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu… entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.

Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

No caigas en lo que cayó tu hermano que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones, además no es tan malo vivir solo; yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Shopain a los noventa por sólo citar dos casos conocidos.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Por eso crees que perdiste algo lo que es imposible porque todo te fue dado, no hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada además la vida no te quita cosas, te libera de cosas, te aliviana para que vueles más alto para que alcances la plenitud.

De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas, problemas son lecciones y la vida es dinámica por eso está en constante movimiento, por eso sólo debes estar atento al presente, por eso mi madre decía “ yo me encargo del presente, el futuro es asunto de Dios ” por eso Jesús decía “ El mañana no interesa, él traerá nueva experiencia, a cada día le basta con su propio afán ”.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó porque para allá vamos todos, además lo mejor de él, El Amor, sigue en tu corazón.

Quién podría decir que Jesús está muerto, no hay muerte, hay mudanza y del otro lado te espera gente maravillosa, Gandhi, Michelángelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre que creía que en la pobreza está mas cerca el amor porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja porque nos hace desconfiados.

No encuentras la felicidad, y es tan fácil, sólo debes escuchar a tu corazón antes que intervenga tu cabeza que está condicionada por la memoria, que complica todo con cosas viejas, con órdenes del pasado, con prejuicios que enferman, que encadenan: la cabeza que divide, es decir empobrece, la cabeza que no acepta que la vida es como es, no como debería ser.
Haz sólo lo que amas y serás feliz.

El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar porque lo que debe ser será y llegará naturalmente.

No hagas nada por obligación ni por compromiso sino por amor, entonces habrá plenitud y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija, la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 o 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú, a ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás: recuerda a Jesús, amarás al prójimo como a ti mismo.

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición, no algo que te llegará de afuera; además la felicidad no es un derecho, sino deber porque si no eres feliz estás amargando a todo el barrio.

Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir mandó matar seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una perdida de tiempo.

Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la peruggia, la baguette Francesa, los tacos Mexicanos, el vino Chileno los mares y los ríos, el fútbol de los Brasileros y los cigarros de Chez Davidoff.

Tenemos para gozar las mil y una noches, la divina comedia, el quijote, el Pedro Páramo los boleros de Manzanero y la poesía de Whitman, Mahler, Brahms, Ravel, Debuzzi, Mozart, Schopain, Beethoven, Caravallo, Rembrandt, Velázquez, Cézanne, Picasso y Tamayo entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas.

Si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto; tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas.

Y si le ganas serás más humilde, más agradecido, y por lo tanto fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo, ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas; además el servicio es una felicidad segura como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medidas y te darán sin medidas, ama hasta convertirte en lo amado, más aún, hasta convertirte en el mismísimo amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan a la vida.
El bien se alimenta de sí mismo, el mal se destruye a sí mismo.

Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Si escucharas al otro, al que llevas dentro sabrías todo, en todo encontrarías algo para ti entonces te elevarías constantemente y ya no habría confusión sino matices, y en esa serenidad no buscarías nada entonces encontrarías todo y estando en el presente dirías y harías lo que hay que decir y hacer a cada momento natural y graciosamente sin esfuerzo, lo que haría que tu relación con los demás fuera plena.

Y al crecer en el amor serías más creativo, sin límites ni condiciones.

La ignorancia nos hace sentir encerrados y mortales, es decir que nos encerramos y nos limitamos solos.

El miedo nos distrae del amor que es sabio y valiente porque sabe que no hay ni medidas ni fin, busca adentro y desaparecerán las nubes de la periferia; quédate quieto y en silencio para escuchar al sabio que llevas dentro.
El que tiene siglos, no años como tu cuerpo por eso está más allá de tus caprichosas medidas, de los prejuicios que provoca el miedo, hijo de tu ignorancia.

El sabio que está más allá de los efectos que crees buenos o malos, ricos o pobres, oscuridad o luz, porque está en lo esencial es decir en la mismísima causa, en lo invisible de donde surge todo.

Y cuando escuches al sabio que llevas dentro sentirás a la lluvia buena y saludable al frío estarás tan atento a la causa que todos los efectos serán luminosos, ese estado de claridad agiornará todos los rincones, por eso lo compartirás todo y a todo llegará graciosamente entonces la riqueza se multiplicará a cada paso.

David le pidió sabiduría a Dios, que le dijo no pides poco porque la sabiduría incluye todo.

No vives entre límites sino en el mismísimo centro de lo milagroso libre del ilusorio orden de la mente lineal, excitado por la imaginación y armonizado por la esperanza.

Eres un espíritu que por un rato ocupa un cuerpo, un vehículo apto para este deambular por mares y montañas, entre delfines y elefantes, entre ciudades y desiertos que cada tanto lo cubren todo para recomenzar el cuento.

Y en el medio del mundo del espíritu juega la razón, que cura el cáncer, que facilita las comunicaciones, que estudia el terreno de Marte, que puso al hombre en la luna.

El pensamiento te lleva a nuevos lugares y te hace ver diferentes, más ricos a los viejos y esto te cambiará tanto que cambiará tu actitud frente al mundo al que alguna vez quisiste cambiar en lugar de entenderlo; y cuando cambies tendrás incidencia en él.

Cierra los ojos y verás todo lo que será, liberado del tiempo histórico viajarás a la velocidad de la luz y ese viaje puede mejorar la vida de muchos porque es incalculable el poder del pensamiento, que es un grandioso alquimista que puede transformar cualquier circunstancia en una fiesta, es decir cualquier metal en oro.

Una vez encendida la luz interior, nada puede apagarla, es tan perfecta e incorruptible como el oro que simboliza el poder de la pureza, de lo esencial, es decir del espíritu que es un viaje infinito y maravilloso porque estalla a cada instante vivido con profundidad.

La santidad es la meta prevista para todos, aunque pocos se den cuenta o se animen a entrar en los caminos que llevan a ella.

Abandonado el ego, comienzan los milagros, entonces sin lucha recuperarás la fuerza natural; por eso podrás provocar vida a través del amor, hasta caminarás sobre las aguas y curarás con la palabra.
Recuerda que Jesús dijo, cosas mas grandes verán, cosas más grandes harán.

No estás Deprimido, estás Distraído…
Por tu ego, que distorsiona, lo contrario de la inocencia que aclara.

El ego confunde a las cosas con su juicio, cree que las cosas son lo que él piensa que son, es más el ego cree que las palabras son las cosas; el ego no vive, interpreta, es una constante actuación que nunca alcanza a la realidad.

En tanto la inocencia trata a todos por igual por eso está mas cerca de la felicidad, de la riqueza, de la tranquilidad; la inocencia ve todo con asombro por eso nos lleva de fiesta en fiesta, la inocencia cree lo que es una bienaventuranza, la inocencia es excitante porque ve todo por primera vez para ella el mundo está lleno de novedades; para la inocencia todo es un espejo porque en la inocencia tomamos conciencia que somos parte de Dios, es decir el que se ve a si mismo en todas las cosas.

El inocente se divierte fácilmente porque todo le llama la atención, una vaca pastando, el tronco de un viejo árbol, las mariposas negras sobre los trigales dorados, el colibrí detenido en el aire, el panadero sacando el pan del horno, la noche estrellada, la lluvia del invierno, los leños ardiendo en el hogar, los papeles de Matisse, las caravanas de las hormigas y las de los beduinos; el sermón del domingo a la mañana y el fútbol del domingo a la tarde.

El ego le pone nombre a las cosas pero el inocente las ve, el ego las juzga, el inocente las vive; el ego divide, la inocencia armoniza diferencias, el ego depende de la mente, el inocente del corazón.

El ego es viejo porque depende de la memoria, pero el inocente está naciendo a cada instante, el ego nos agota porque siempre lucha, el inocente flota graciosamente porque siempre se entrega

El ego se aburre porque no puede dejar de buscar, el inocente va de asombro en asombro porque siempre encuentra y puede quedarse por la eternidad gozando el mismo caballo, la misma flor o la misma estrella porque el inocente está tan entregado a la vida porque cambia como ella, constantemente.

Por eso lo mismo nunca es lo mismo, por eso la inocencia es fresca para siempre.

Ahora que estás solo y tranquilo, olvida lo que eres porque eso es creación de los demás y escucha tu corazón:

Que quieres ser?, Que quieres hacer ahora, porque la vida es ahora mismo.

Olvida lo que crees que eres y comienza ahora mismo, entonces convivirás con todos fácilmente; es tan grato vivir sin divisiones, bueno, malo, rico, pobre, negro, blanco, amigo, enemigo, compatriota, extranjero.

Es tanta la liviandad cuando no hay enemigos que podemos volar en cualquier momento porque la alegría tiene la simpatía de la magia.

No perdiste la inocencia, sólo la ocultas por miedo a la burla de los que solo pueden catalogar porque la perdieron.

Déjala salir y recomenzarán los juegos de tus primeros años pero enriquecidos por la inteligencia, libérate de los preconceptos de la memoria.

Y mira todo como por primera vez, entonces te salvarás del aburrimiento que ensombrece a los que creen saberlo todo y no confundas a la actividad con la vida; ahí está el sol, exactamente ahí para que lo veas, ahí está el árbol hace muchos años para que te des cuenta que es una maravilla.

Libérate de la imagen que te ayudaron a forjar los demás y volverás a la inocencia que es nuestro estado natural.

Entonces estarás contento con las arrugas que confirma todo lo que viviste, es más, sólo en la inocencia sentirás que eres parte de todo lo que te rodea, es decir que solo en la inocencia puedes ver a Dios.

No Estás Deprimido, Estás Distraído

De la buena información, inevitable para una buena vida.

Salomón o Borges en lugar del periódico, Mahler o Bach en lugar del televisor, amistades inteligentes y positivas en lugar de perdedores por indolencia e ignorantes desdichados por su propia decisión; de este modo recibirás la mejor energía, la esencial porque el crecimiento es natural de la vida; el movimiento constante es su causa y para estar listos para los cambios debemos estar libres y atentos, con las herramientas preparadas para ejecutar cuando las energías pasen por nosotros, de lo contrario se esfumarán como el humo que sale de las chimeneas.

Por eso es conveniente estar cerca de los que son buenos receptores, los despiertos, los curiosos como Bertrand Russeil, Shopenhauer, Bradbury, Ecco, Paz, Krishnamurti, Osho, por hablar de los más cercanos.

El secreto de Einstein era seguir a las cabezas mas altas que la suya, el secreto de Campbell fue meterse en todos los secretos de la historia, solo la inteligencia puede detectar como se entrelazan las cosas importantes de la vida.

Solo la inteligencia puede conectarnos con el universo, hasta comprender que somos partes del por lo tanto tenemos su misma energía.

Nada se repite, por eso hay que vivir ahora y la vida entera está en cada acto como todo puede nacer de un solo átomo.

Y la inteligencia es la que ve antes de ver, la que sabe a donde va, lo que se está diciendo o haciendo; las grandes consecuencias de la mínima actitud.

Y solo el que está presente puede comprenderlo todo, el que bebe directamente de la fuente de lo esencial, por eso sabe que todo puede suceder, por eso nada lo aflige, es más, al aprender de los errores los transforma en aciertos.

Nadie tiene derecho a la ignorancia, por eso lo pagará caro y lamentablemente ensombrecerá el camino de todos; por lo tanto la ignorancia es una manera inconsciente del mal, como el ideólogo que al separar puede llegar a provocar una guerra.

El sabio sabe que la tarea es hacerse cargo de uno mismo y armonizar diferencias porque separar además de empobrecer es un suicidio, por esa razón hay muertes hasta en las canchas de fútbol.

El sabio no separa porque todo es parte del todo, solo está atento para ver las conexiones; alguna vez canté que se mueve alguna estrella cuando arranco una flor, el sabio está en el río que une todo, en la energía que lo entreteje todo, el sabio sabe que es un sueño mas de Dios hecho realidad salvo que lo que llamamos realidad sea otra manera del sueño.

Donde el ignorante ve dos cosas, el sabio ve una y esa una es la verdad, el sabio se ve en lo que ve; es iluminado e ilumina, es consciente que el también es luz, es decir el estado más elevado del ser.

Lo que llamamos muerte es el estado más sutil de la luz.

Si quieres vida, vive en paz, si quieres muerte, vive en guerra; cuida cada palabra porque estamos estructurados en palabras, no hieras ni ofendas a nadie porque de uno en otro puede volver a ti transformada en una bomba.

San Agustín aconsejaba: Solo pides justicia, pero sería mejor que no pidieras nada o dicho de otra manera no interrumpas con tu pequeña cabeza la grandiosa tarea del Señor, al que San Francisco pidió: Haz de mí un instrumento de tu paz, que donde haya tristeza yo lleve alegría, que donde haya oscuridad yo lleve luz, que donde haya odio yo lleve amor…

La oración dilecta de mi madre dice:

Señor, te pido perdón por mis pecados, ante todo por haber peregrinado tus muchos santuarios olvidando que estás presente en todas partes. En segundo lugar te pido perdón por haber implorado tantas veces tu ayuda, olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mí, y por último te pido perdón por estar aquí pidiéndote que me perdones cuando mi corazón sabe que mis pecados me son perdonados antes que los cometa, tanta es tu misericordia, amado Señor…

No té agotes compitiendo, Dios sabe lo que es para ti y el dato está en tu corazón, entonces haz lo que amas no hay otra manera de vivir.

El mismo amor que me trajo, te trajo por eso es un error decir que hacemos el amor, el amor nos hizo y nos modela día a día y esto depende de lo blando de lo abierto que estemos y por ser obra del amor el ser humano es maravilloso.

A él le debemos el pan, el queso, el vino, la música, la pintura, los aviones y las computadoras entre tantas cosas.

Y si el hombre es lo que ama, somos todo lo que fue, lo que nos hizo posible, desde Buda hasta Rembrand, desde Mozart a Picasso, desde Copérnico a Freud; somos el viento que refresca y la lluvia que renueva, somos la nieve del invierno y las flores de la primavera, somos la luna, el sol, somos otro fruto de Dios.

Yo soy un recién nacido, pero por la experiencia que guardó mi memoria ya no quiero herir a nadie porque sé que la agresión trae enfermedad, es decir complica mas las cosas, somos parte de la misma cosa, por lo tanto si te hago mal, me hago mal, antes me movía la razón que es subjetiva, ahora el amor que es la razón del universo, pero no perdí el fuego, es más ahora tiene mayor calidad porque antes quemaba y ahora ilumina, es decir que pasé de destructor a constructor.

Al pobre le hablo de esperanza y al rico de conversión, la esperanza salvará al pobre y la conversión purificará al rico, la esperanza del lado del pobre y la conversión del lado del rico acercarán a nuestros hermanos, y yo vine a trabajar para ese encuentro y cuando todos se junten no habrá cerraduras en las puertas ni habrá fronteras, entonces todos compartirán todo por lo tanto reinará el buen humor Clinton y Castro jugarán tenis en Cancún y Husseim llevará sus hijos a Disneyworld.

No estás Deprimido, estás Distraído…

de la paz, por eso te pregunto cuando vas a dejar de pelear para comenzar a vivir, porque no se pueden hacer las dos cosas a la vez.

Me preguntas cuando volverá Jesús, y te digo que nunca se fue, que siempre estuvo en tu corazón, solo tienes que callar a la cabeza y escucharlo; nadie se hace la gran pregunta, ¿qué soy? Todos siguen cumpliendo un papel, generalmente decidido por los demás, como el éxito y el fracaso, todos son lo que se ve sus cuerpos o sus logros materiales y las cosas materiales son tan importantes que los amores que comienzan en los parques, terminan en los tribunales.

Todos ejercen la mendicidad de alguna manera, olvidando o no enterándose jamás que son príncipes, parte de un universo extraordinario al que olvidan por pequeñeces locales, parroquiales, a veces solo familiares.

Reconozco muchas caras y conozco algunos nombres, pero pocos individuos que sepan quienes son.

Me preguntas dónde puedes encontrarme y te digo en cualquier parte porque soy parte del universo.

El nombre y el oficio son distracciones, cárceles, limitaciones; un camino que nos marcan y que seguimos ciegamente tan ocupados que jamás nos detenemos a pensar quienes somos, y el espíritu que es lo que somos, no acepta condiciones.

Por eso no hay que confundir lo material con la realidad, por lo tanto no hay fronteras, aunque la mayoría las necesite por miedo al infinito; por eso inventó instituciones como el matrimonio, el nacionalismo, los ideales, la patria, estacas a las que se ata para no tener que vivir la totalidad.

La casa de uno es uno, por eso yo estoy bien en todas partes, y a mi casa entran y de mi casa salen pensamientos y sucesos constantemente.

Y si mi casa soy yo que soy parte de todo, mi casa es este mar y esa playa, esos delfines y este hotel, esta silla y aquel velero que deja una estela blanca sobre el turquesa que inventa la luz, que también es mi casa como las sombras de los laberintos que pueblan las mentes de los locos, que también son mi casa.

Como la música de Mahler, la pintura de Cézanne, los cigarros de Chez Davidoff y el rock and roll.

No puedes mover a tu cuerpo porque está demasiado cargado de pasado, olvida hasta tu nombre y comienza de nuevo en este momento e inmediatamente sentirás que vives en un mundo maravilloso.

Cuando sientes que no eres lo que piensas, puedes volar, el principio y el final, es decir la vida y la muerte son invenciones de la mente como sufres cuando se va tu hijo porque te acostumbraste a pensar que eras solo padre.

Deja el pasado de lado y sentirás toda la vida, solo las moléculas se disuelven; la conciencia no muere con la materia, la luz de la conciencia seguirá iluminando los infinitos caminos de la vida.

No somos tan malos como creemos, por eso la paz es posible y la paz es el punto más alto que podemos alcanzar, parece que Dios nos ama más que nosotros mismos porque sigue dándonos oportunidades todos los días.

Francisco tenía razón, el sol y la luna son hermanos, los animales y las plantas son nuestros hermanos porque todos somos criaturas del señor; entonces nuestras obras son nuestras hermanas y hermanas del sol, la luna, los animales y las plantas.

Y si digo nuestras obras digo la pintura, la música, la literatura, los automóviles, los aviones, los teléfonos, las computadoras.

No busques afuera, lo que no tienes adentro.

No puedes pedir amor, si no lo diste.

No puedes pedir justicia, si no fuiste justo.

No puedes buscar paz afuera, si no la tienes dentro.

Pero no hay apuro, tienes a la eternidad delante, además el trayecto suele ser más emocionante que la llegada, si es que se puede llegar a alguna parte; entonces lo sensato es recomenzar a cada instante.

Sin impaciencia, desaparecerá la violencia, la vida le gana a la muerte, por eso nace mas gente de la que muere y nacen mas en los países pobres que en los países ricos, ocupados en fabricar armas para matar a la mayor cantidad de gente posible, tarea grosera e inútil porque la vida vence a la muerte.

Que al fin y al cabo es una manera de recrear, por eso el arte que es una fiesta sigue inventándole fábulas a la vida para llenar de esperanza a la gente y esto en un lenguaje que nos llega a todos, la belleza.

La paz, hace nacer pueblos y enriquece a todos, pueblos que se comunican entre sí gracias al arte que no tiene fronteras; pueblos que no dejan de elevarse como Manhathan, pueblos que flotan graciosamente como Amsterdam, pueblos de rincones luminosos como París al que Cortázar pudo ver desde Buenos Aires y Henry Miller desde New York.

Pueblos como Sevilla, apoyados en el canto, pueblos como Copenhague de plazas congeladas para que vuelvas a los hogares donde los leños ardiendo son la mejor compañía de Ravel, pueblos como Zurich de cajas fuertes rodeadas de lagos y cisnes, fue una tragedia para Salvador Dalí la muerte del suyo.

En la paz, todo es creación, es un vivir en arte, la paz me sonríe, me envuelve con su aire fresco; la paz me hace gozar como nadie al sol de todos.

Por la paz, mi canto se eleva muy alto y agiorna los rincones más bajos, la paz es el poema que mejor me modela, en la paz mis hermanos trabajan la tierra y mis hermanas tienen hijos; en la paz se siente cómoda la libertad y es fácil la justicia.

La paz es una flor donde están todas las primaveras, en la paz nos miramos a los ojos y compartimos todos nuestros sueños por audaces que sean.

En la paz, uno es uno mismo, sin esfuerzos, en la paz todo me da derecho a sentirme hijo de Dios.

No seas desagradecido, piensa cuantas cosas tuvieron que conectarse desde lo más recóndito del universo para que fueras este que eres, para que pudiera ser la ciudad donde vives.

Piensa cuantos millones de años tuvieron que pasar para que tuviéramos conciencia de la maravillosa inmensidad que nos rodea, de la que somos parte.

Yo soy nosotros, dice Marcos Constante que tiene una visión traspersonal, es decir que ya está en la nueva era.

Abre los ojos de tu corazón y lo verás a Dios que es lo que nos habita cuando estamos conscientes, entonces sentirás que el espíritu se recreó hasta llegar al hombre que llega a tener conciencia de Dios; el hombre en el que se repite toda la evolución.

Somos el final de una cadena extraordinaria que tiene quince mil millones de años, tal vez seamos el objetivo de la creación, entonces nuestra religión es universal.

Arriesga, la vida es cambio permanente, por eso siempre te da revancha, recuerda que el que no está dispuesto a perderlo todo, no está preparado para ganar nada.

Ahora que estás solo y tranquilo, ahora que estás contigo mismo, único ser del que eres responsable te diré: Deja que la curiosidad te lleve donde sucede la vida, no seas espectador de la televisión sino protagonista de la tierra; recuerda que a los que se animaron les debemos todo.

Píntate un sí en la frente antes de salir a la calle para que se te acerquen los que quieren vivir, sin preocuparte por el tiempo porque en una eternidad se recomienza a cada instante.

Y no pierdas energía cuidándote, porque la vida es bello peligro, si mi madre se hubiera cuidado de mi padre, yo no estaría aquí.

Si nos juntamos, somos ricos; tu tienes lo que yo no tengo y viceversa.

Y que sucedería si nos juntamos todos desde el cada uno que hay en el cada cual, la vida nos propone tantas cosas permanentemente que hay que hacer mas esfuerzo para seguir siendo pobre y desdichado que rico y feliz.

No olvides que eres un aristócrata, un príncipe porque eres hijo del rey del universo, solo tienes que darte cuenta; recuerda que Jesús decía que al pan lo trae la verdad y a todo lo que necesitas.

Entonces no hay límites, tú decides a donde quieres llegar, y esto con la alegría que abre todas las puertas porque para Dios, siempre somos niños.

Entonces la vida es un juego maravilloso, un juego que incluye al todo y a todos, estás hecho a semejanza de Dios, entonces puedes recrear todo.

Cuando dices no puedo, estás diciendo no quiero.

Ya hay demasiados mártires, necesitamos héroes; levántate y anda, yo te acompaño como te acompañarán todos los que se animarán a vivir mejor, los que terminan favoreciendo a toda la humanidad que es la grandiosa empresa a la que pertenecemos todos.

Camina tranquilo, que no te confundan los noticieros, el bien es mayoría, que no te distraigan de tu tarea que es alcanzar la plenitud.

Nada como vivir en uno mismo, solo así puedes sentirte en casa en cualquier parte, entonces nada es lejos ni ajeno.

Si cada uno fuera cada cual, la sociedad sería una orquesta enriquecida por todos los sonidos, por todas las voces, una grandiosa armonía de individuos; la sinfonía donde todos aportan su voz, una partitura escrita para cada uno de los instrumentos es decir una partitura respetada por todos.

Pero esa orquesta que deberíamos ser está fragmentada porque todos estamos contra todos, y esto nos ha agotado y desesperanzado por eso perdimos la imaginación que podría darnos alguna idea de convivencia.

Pero el miedo que es ignorancia nos separa más y más y este divorcio nos enferma y empobrece a todos porque la humanidad es un repertorio riquísimo, tan brillante como interminable.

Y todos tenemos que ver, porque todos venimos de un primer hombre, de una primera mujer.

Entonces, hay negros y chinos en mí, soy tan bueno como Jesús y tan peligroso como Hitler, soy tan Musulmán como ateo.

Muero con el que muere y nazco con el que nace, todos somos fecundados y auxiliados por todos pero desestimamos a todos porque nos desestimamos; en lugar de enriquecernos con el otro, le escapamos, nos combatimos en lugar de asociarnos.

Y matar al otro es suicida porque es una continuación nuestra, el odio que es miedo, nos ha traído a esta desesperanza que es donde se ahoga la imaginación y sin imaginación perdemos la bendita semejanza, es decir, dejamos de ser creadores.

La tarea es armonizar esta gigantesca variedad que es la humanidad porque esto enriquecería a todos.

Hasta dejamos de decir cosas bellas a las mujeres porque ahora puede ser considerado acoso sexual, pronto tendremos que salir a la calle con un abogado; parecería que vivir es una secuencia de pleitos.

La tarea es comprender que la vida son subidas y bajadas, constante movimiento, es decir cambios.

Entonces tenemos que sacar de nuestro lenguaje la palabra decadencia que es una etapa más.

Nada es para siempre.

Por eso debemos estar atentos, listos parar el cambio, preparados para toda circunstancia porque la vida es como es, no como debería ser.

Todo nos fue dado, por lo tanto nada nos pertenece.

Solo nos queda gozar lo creado y cuidarlo para el que vendrá, que es una continuación nuestra como nosotros somos continuadores de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos y así hasta Adán, el rojo Adán, como le gustaba decir a Borges; que cometió el peor de los pecados, no fue feliz.

Por eso se sentía perseguido por la sombra de haber sido un desdichado.

El primer dato de sabiduría es saber quien es el que sabe, el segundo estar en lo amado, que nos hace más brillantes porque estamos más atentos, por eso rendimos más.

El amor nos agiorna dé tal manera que enamoramos a todos.

Está permitido que te caigas, pero no que te quedes en el suelo.

En este momento la sociedad está detenida por una congestión del tránsito, que ya es desmesurado porque las ciudades ya son desmesuradas.

O tal vez dejamos de pensar para cambiar todas las ideas y comenzar de nuevo.

Ya no habrá grandes mitos que seguir, ideologías, ahora deberemos comunicarnos de hombre a hombre porque esta es la era del individuo, por eso la Internet, entonces aumentará la calidad, desaparecerá lo macro para que señoree lo micro.

Esto quiere decir que de aquí en más no habrá televisor, política o familia que pueda apagar ese fuego sagrado que es el alma donde vive para siempre la inteligencia alimentada por el universo desde hace tantos siglos.

Los que preguntan. Avanzan, los que no preguntan se quedan; es decir mueren porque la vida es movimiento, todo se recrea a cada instante por eso hay que estar atento

Por una mujer te pierdes al resto, por una casa te pierdes el mundo; es decir por una esquina te pierdes mares y río, es decir delfines, ballenas, salmones, tiburones.

Por una familia, una ideología y una religión, te pierdes arquitectos, egiptólogos, poetas, filósofos, chamanes, antropólogos, profetas, miles de maneras de ver al espíritu y las estrella.

Orquídeas de Colombia, Bacón, Giacometti, Nietzsche, el golfo de Akaba, Alejandría, Tokio, la Grecia de Homero que tanto amó Lorenz Darrell, Guanajuato donde me enamoré de Catherine Valetzka aunque no tuve oportunidad de decírselo.

Chichicastenalgo donde con una danza ordenaron a mi esqueleto, París donde Rilke veía despertar a la belleza cada mañana al lado de Roddanne, el Tratévere Romano donde Fellini dibujaba sus personajes, donde el Moisés de Michellángelo está harto de los turistas que lo asfixian en San Pietrenvincoli donde apenas cabe.

Londres, Berlín, Bruselas, Praga donde los escritores románticos tenían una idea tan alta de la felicidad que nunca la alcanzaban, por eso se sentían desdichados, tristeza que los excitaba, dolor que gozaban como los cantaores flamencos y los cantores de tango.

Madrid, donde Lupe siempre está al borde del pensamiento pero nunca cae, Miami que es el puente que comunica a los latinos con los sajones, el desierto de Sonora donde conocí a Eric Fromm que decía que Suzucki era un budista Zen porque lo había experimentado y esa autenticidad lo hacia difícil de leer porque el Zen no da respuestas racionalmente satisfactorias pero si los libros de los intelectuales occidentales que lo explican mas fácilmente aunque no lo hayan experimentado.

No idolatres a nada ni a nadie, porque tener una idolatría es perder la independencia, y esto es conflicto, enfermedad segura.

Como fácil se pierde lo que se ganó sin esfuerzo, como sigue siendo pobre el que no goza lo que le sobra.

El gran paso es ir de la egolatría que te compromete, que te esclaviza a tantas cosas externas a la libertad interior.

Entonces se alcanza la paz y la paz te hace vivir todo con plenitud, es decir, enriquece.

Los últimos salvadores son dudosos, pero no afectan la enseñanza de Buda ni enferman a la Biblia, la enseñanza de Buda no está debilitada por el que no cree en la trasmigración, ni muere la Biblia porque se enfrente al saber mas realista de la historia de la tierra y de la evolución del hombre.

Como es inocente pensar en una sociedad sin delincuentes, pero cualquiera puede ser mejor si se lo propone.

No le bastan las buenas intenciones al universo, que es como es, no como nos gustaría que fuera.

La verdadera fe comienza trabajando en uno mismo para creer en uno mismo, y cuando uno está bien plantado en uno mismo se anima a ver todo, entonces conocemos a la realidad y de ahí en mas podemos comprenderla.

Entonces nos salvamos de las decepciones; sabemos que detrás de una máscara siempre hay otra como también vemos la pureza en la desnudez, las libertades del jazz y los rictus de las dictaduras.

Aceptar la realidad es salvarse de los engaños, entonces la verdad nos hace vivir plenamente.

No te engañes, entonces nadie te engañará.

Sé firme como Buda, como Jesús, como Espinoza, como Einstein, como Ford, firme pero abierto al mundo atento a las propuestas de la vida

Predica las virtudes pero no calles las verdades.

Nunca te arrepentirás de haberte animado, y nunca te perdonarás no haberlo hecho, además no tienes nada que perder porque ni una sola de tus orejas es obra tuya; Y no te preocupes por el futuro porque al final de tu vida no te espera la cima de la montaña sino la paz del valle.

A nadie tienes que rendir cuenta si no haces mal a nadie, como nadie tiene que explicar nada; por eso no debes agotarte en las vanas tareas de querer convencer y gustar, lo importante es que estés convencido y te guste lo que haces, y si tienes un gran sueño debes estar dispuesto a un gran esfuerzo para concretarlo porque solo lo grande alcanza lo grande.

Si estudias superficialmente aprenderás superficialmente, si vives por la mitad sólo conocerás la mitad de la vida.

Si tienes la cabeza dividida verás al mundo dividido, si trabajas por obligación serás un desocupado, un desdichado mas, si tienes miedo no conocerás al amor que es valentía.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Del presente donde sucede la vida, por ejemplo, los amaneceres y los ocasos, las gaviotas, los cóndores, las águilas, las palomas y las golondrinas.

Las montañas, los valles, los ríos y los mares; el deporte, el arte, la agricultura, la arquitectura, las selvas, los guacamayos, los monos, los tigres, los leones, los cocodrilos, los elefantes, los arroyos; los seres humanos de todos los colores.

El ilusorio tiempo que te empuja y la eternidad que te permite cambiar de rumbo y recomenzar a cada instante.

No estás Deprimido, estás Distraído…

De las maravillas que suceden alrededor de ti, desde nacimientos a cosechas, desde revoluciones a conciertos, desde campeonatos de fútbol a viajes interplanetarios.

No estás deprimido por algo que pasó, sino distraído del todo que es ahora mismo.

Vengo a recordarte que todos somos parte de la empresa más grandiosa, la humanidad, que construye, que cura, que siembra, que lava, que canta y que baila.

Dios espera que el hombre vuelva a ser un niño, para recibirlo en su seno…

No estás Deprimido, estás Distraído…

No te enamores de una mujer….

No te enamores de una mujer….

No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe…
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente.

No quieras enamorarte de una mujer así.

Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamas se regresa.”

Simone de Beauvoir