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El Amor TEXTOS

Repensar el amor

Fuente http://plumnight.com/2020/02/16/repensar-el-amor/

 

Para amar mejor debemos reflexionar más sobre nuestras prácticas afectivas, cuestionarlas y desaprender las mal llevadas. La experiencia amorosa puede ser un factor de transformación social si lo vivimos desde una idea radical: cuidarnos mutuamente.

Por Gabriela Wiener

La autora es periodista y escritora.

Publicado en https://www.nytimes.com/es/

MADRID — Buena parte de nuestra experiencia amorosa es duelo y farmacéutica. En siglos de evolución humana nada nos ha hecho más resistentes o inmunes al mal de amor, pero desde hace un tiempo buscamos nuevas formas de que duela menos.

Para amar mejor (y sobre todo sin dolor) debemos reflexionar sobre nuestras prácticas afectivas, cuestionarlas y desaprender las mal llevadas, empezando por abandonar la idea romántica de que nuestra felicidad existencial como personas solo depende de alguien que nos colme. Eso pasa no solo por desmontar la unión tradicional —con su mandato de exclusividad, que solo abona la desigualdad de género en las relaciones—, también puede suponer construir otras redes afectivas incluso fuera de la pareja. Amar puede ser un factor de transformación social si lo vivimos desde una idea radical: cuidarnos mutuamente.

Yo al menos tenía esa lección muy bien aprendida. Llevaba un largo tiempo pensando en ello, en cómo abstraerme a la cultura amorosa de la mentira y de la culpa, de los celos de bolero y la violencia de comisaría. Y por eso me sentía en el buen camino experimentando en el extrarradio de la monogamia y también de la heterosexualidad.

En 2014, luego de varias experiencias de apertura al lado de mi pareja, con la que llevaba 15 años, comenzamos una relación poliamorosa con una mujer de la que nos enamoramos. Un tiempo después, con un bebé recién nacido, todo voló por los aires, amor y discurso a la vez.

Habíamos forjado nuestra relación de tres al calor de las teorías del amor libre, los vínculos abiertos y la ética poliamorosa, convencidos de que matando a la pareja bíblica de hombre y mujer íbamos a acabar también con lo que tiene de tóxica. Qué ingenuos. Pocos meses después de parir a nuestro bebé, estalló una crisis de celos y de confianza y decidimos separarnos. Cada mañana me tomaba una pastilla contra la ansiedad y buscaba las maneras de reconstruir nuestro hogar roto. Puedo dar fe de que dentro y fuera del sistema tradicional se llora a cántaros.

Como tantas personas de mi generación desciendo directamente del dramatismo lacrimógeno de las telenovelas venezolanas, mexicanas y brasileñas; después de la leche materna, bebí de las canciones románticas de la radio de mis abuelitas. Defiendo mi derecho a dolerme y a abrazar mis contradicciones. Pero aunque soy apasionada y verborreica, excesiva en el amor y entregada en el deseo, también hago esfuerzos por deconstruir lo que haga falta para sufrir menos y hacer sufrir menos a los que me rodean.

Así que escribí una obra de teatro para salvarme. Qué locura enamorarme yo de ti cuenta, en clave de tragicomedia, la historia de esta crisis de parejas (así, en plural) que vivimos en pleno postparto, cuando la primavera del amor libre se convirtió en un duro invierno por mi poco trabajada no monogamia. En ese texto, que yo misma represento en un escenario junto con mis parejas, intento reflexionar sobre los modelos familiares y el estatuto romántico, aterrizando discursos que van desde el poliamor a la anarquía relacional, abriendo la complejidad de nuestras pulsiones emocionales y políticas.

Fue mi modo de repensar el amor. Cuando represento esta obra en un teatro siento que vivo una ceremonia de purga y renacimiento.

Cada vez más personas trabajan hoy en desaprender todo lo que les enseñaron del amor las películas, las canciones y las familias destrozadas en las que crecieron, todo eso que luego reprodujeron en relaciones destructivas. Compran libros sobre poliamor, asisten a talleres sobre nuevas relaciones y esperan construir acuerdos más realistas y saludables, incluso diluyendo lo más posible la idea de pareja; pero aún así los resultados no son demasiado alentadores. Hay todavía una dramática falta de referentes en los que apoyarnos. Es imprescindible que haya una vanguardia teórica pero no es suficiente. También tiene que haber una puesta en acción que a su vez cuestione esas mismas teorías: son las prácticas las que te dan las claves y los posibles pasos a seguir.

Ningún formato de relación, por muy alejado de lo socialmente aceptado que esté, equivale a establecer relaciones más justas, esto es, más igualitarias y no violentas: el tema no es el tipo de relación, sino la reflexión que te permite salir del bucle, de las experiencias repetidas que han estado causando desencuentro y dolor en quienes amamos. Hay gente, por ejemplo, que usa las relaciones abiertas para justificar su propia ineptitud emocional y su incapacidad de hacerse cargo. Una cosa es romper con la exclusividad amorosa y otra es finalmente haber logrado generar vínculos basados en bienquerernos.

¿De dónde viene ese peligroso sentido de propiedad sobre el otro, que en su fase más cruel deviene en maltrato y en las terribles cifras de feminicidios? Una mujer me dijo una vez que ella necesitaba exclusividad de parte de su pareja porque había sufrido múltiples violencias y desamor, y que ahora que tenía algo lo quería solo para ella. De esos vínculos heredados algunos intentamos escapar. Son ese tipo de heridas las que estamos tratando de curar.

Gracias al feminismo entendimos que muchos escenarios y experiencias “tradicionales” del amor nos dañaban, nos aislaban en matrimonios para toda la vida. La desigualdad de género y la violencia machista, asociadas a la masculinidad hegemónica y a la relación de subordinación —incluso económica— de los hombres sobre las mujeres, están en la base de nuestra educación sentimental y se reproduce en pareja.

De esas revelaciones surge un esfuerzo por pensar y desmontar las ideas preconcebidas del amor y ponerlas patas arriba. Dejar atrás la pareja cerrada no es subversivo en sí mismo pero ayuda a ver el perjuicio de haberla convertido en la institución central del amor. Y frente a esa idea comienzan a reivindicarse otros afectos tan o más importantes: las relaciones no monógamas, el amor en la amistad, el apoyo mutuo, la anarquía relacional, el compañerismo, el barrio, la crianza colectiva, la fraternidad en las luchas colectivas y políticas, los núcleos afectivos no biológicos, las familias ampliadas y elegidas.

Cuando decimos que queremos hacer la revolución desde la cama lo que decimos es que estamos intentando amar de otra manera y deconstruir el amor —pensándolo, escribiendo sobre nuestras experiencias— pero no para plantear una guía moral para el resto, sino para señalar un camino posible que intenta transformar a las personas para cambiar el mundo y transitar hacia vivencias amorosas comunitarias.

Creo que si no atravesamos nuestras experiencias de afecto y cuidado reales, si no los atravesamos de crítica feminista y anticapitalista, si no somos empáticos con las circunstancias y las experiencias que hacen vulnerable a la persona que decimos amar, ¿de qué amor hablamos?

 

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Not everything

“Not everything is supposed to become something beautiful and long-lasting. Sometimes people come into your life to show you what is right and what is wrong, to show you who you can be, to teach you to love yourself, to make you feel better for a little while, or to just be someone to walk with at night and spill your life to. Not everyone is going to stay forever, and we still have to keep on going and thank them for what they’ve given us.”

Emery Allen

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CUENTOS El Amor La Felicidad Las Mujeres TEXTOS

“Yo todavía tengo hambre, vamos a cenar?”

“Mi padre me decía que para hacer feliz a una mujer no hace falta mucho… es decir, – se explicaba mejor-, no se necesita mucho esfuerzo, pero se necesita mucha pasión.
No hace falta mucho dinero, pero necesitan de la creatividad.
Llévala a pasear, me decía.
Llévala a los callejones de la ciudad.
Llévala a mirar las cosas pequeñas, a ver cómo las viejitas riegan los balcones. Que las caminatas ayudan, también a enamorarse de más, me decía. Porque cuando se camina, los pensamientos estúpidos fluyen y sólo queda el presente, la belleza del día, ustedes dos.
Luego, llévala a tomar un aperitivo, me decía. Esa será la prueba del nueve. Tomar un buen aperitivo juntos, descansen de la caminata, beber y comer, ríanse, demonios…. hazla reír.
Y si después el aperitivo te dice:
“yo todavía tengo hambre, vamos a cenar?”
Entonces significa que esa persona está realmente bien contigo.
Es feliz, me decía. Porque una mujer, cuando está bien, siempre tiene hambre….”

Texto: Anónimo.

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Bienestar La Pareja Las Relaciones TEXTOS

Tareas diarias para tener una relación de pareja sana

Fuente: Entremujeres, diario Clarin

Salir adelante con empatía y solidaridad, construir una identidad conjunta y compartir una manera de mirar el mundo son algunos de los consejos que brindó el licenciado Sebastián Girona a Entremujeres.

Así como las personas tenemos enfermedades y problemas de salud, las parejas y los vínculos también pueden tenerlos. Esto nos lleva a pensar en el estado de salud que puede tener una relación de pareja y en qué cosas podemos hacer para cuidarla.

Para tener una pareja sana lo primero que tenemos que hacer es tratar de estar medianamente sanos nosotros. ¿Qué es estar sanos? No estoy hablando de que para estar en pareja no tenés que tener ningún problema. Hay un dicho que dice que “de cerca nadie es normal” y esto quiere decir que en la medida que nos acercamos a la gente y la conocemos un poco más, nos damos cuenta que nadie es completamente normal y que todos tenemos nuestros problemas y dificultades. Hoy en día se habla del concepto de “bienestar psicológico” que tiene que ver con el hecho de poder transitar la vida con cierto bienestar que se manifieste en distintas áreas como trabajo, hogar o relaciones interpersonales, pero que además conviva junto a la capacidad para enfrentar dificultades.

 

Que una persona tenga bienestar psicológico no quiere decir que nunca se ponga triste o que nunca se angustie, quiere decir que esa persona a la cual le pasan esas cosas (como a todos) tiene la capacidad para enfrentarlas y la posibilidad de superarlas.

Entonces, para formar una pareja sana, no hace falta que los dos sean perfectos y que no tengan ningún problema en la vida sino que de alguna manera se acerquen a esta definición de “bienestar psicológico”.

 

Pareja con sello propio

Me parece interesante también poder pensar qué es estar en pareja, ya que en general no nos detenemos a pensar en esto. Para mí estar en pareja y formar una familia no se trata solamente de convivir, ir al supermercado, salir de vacaciones, criar a los chicos, etc. En todo caso, se trata de todo eso y mucho más, o mejor dicho, todo eso y algo más profundo. La pareja y la familia -posteriormente- tienen que crear una identidad, una forma de vivir y mirar el mundo y crear también cierta mística para enfrentar los problemas y las felicidades. Así como para mí la pareja tiene su propia vida y, a su vez, su propia salud, también tiene su propia autoestima, que se verá reflejada en los momentos en los que la pareja deba enfrentar problemas, tanto externos como internos.

En la medida en que la relación vaya sorteando dificultades, esa autoestima irá incrementándose, desarrollando cada vez mayor confianza para enfrentar las adversidades que toda pareja se encontrará en su camino. En este punto, será importante que con el paso de los años pueda generar algo de todo esto para fortalecer su autoestima y crear su propia identidad y marca personal.

 

Pareja, tips para establecer relaciones sanas.

No existe una receta para formar una pareja sana pero sí existen algunas pistas que nos pueden ayudar en la tarea:

 

Empatía

Todos los psicólogos especializados en pareja decimos que el diálogo es fundamental en un vínculo y esto realmente es así. Lo importante es poder darnos cuenta que dialogar es mucho más que hablar. Dialogar es poder ser empático y poder mirar las cosas como las está viendo mi pareja. El diálogo y la empatía se tratan de sensibilidad hacia el otro.

 

Respeto

Es extremadamente necesario que en una pareja exista el respeto mutuo. Hablamos de considerar al otro en sus necesidades y sentimientos. También de no invalidar al compañero cuando se siente angustiado.

 

Solidaridad

Hoy se sabe que una dosis de solidaridad es necesaria para que una pareja sea sana. Ser solidario con el otro le va a permitir a los integrantes de la pareja apoyarse mutuamente y poder potenciarse para lo que emprendan juntos o separados.

 

Amistad

Un cierto porcentaje de amistad es necesario en la relación. Por supuesto que no estoy diciendo que solamente tienen que existir sentimientos filiales en el vínculo, si bien los que tienen que prevalecer son los sentimientos de pareja, es necesario que puedas ser amigo de tu pareja, reírte, comunicarte bien, compartir.

 

Poder

En todos los vínculos circula poder y la pareja no es la excepción. De acuerdo a qué tan equitativamente circule el poder dentro del vínculo la pareja se acerca más a la sanidad -o se aleja-.

Mantener una pareja saludable es una tarea diaria. Los vínculos no son perfectos, se desequilibran con movimientos externos, eventualidades, pero se pueden volver a encaminar con confianza mutua, una autoestima trabajada y una base fuerte de amor.

 

* Sebastián Girona, psicólogo, especialista en vínculos y divulgador de temas de psicología.

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El Amor John Lennon La Vida TEXTOS

Nos hicieron creer #Amor

Nos hicieron creer que el “Gran Amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. No saben nada del “Gran amor” los que hablan, yo creo que “Amor” es ver a esa mujer y querer que sea la madre de mis hijos.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Yo a la naranja la quiero al medio para exprimirla tomarla y luego tirarla.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: ANULACION

Solo siendo individuos con personalidad propia , podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos/as y flacos/as son más amados/as y es mentira.

Nos hicieron creer que solo hay una formula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Ahhh…tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.

Cada uno lo va a tener que averiguar solito, y ahí, cuando estés muy “enamorado de vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a poder enamorar de alguien”.

AUTOR : JOHN LENNON

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El engaño La Desconfianza La Infidelidad TEXTOS

En qué te conviertes 

Cuenta la leyenda que había una mujer que solía creer en las promesas que se hace la gente, solía andar por la vida despreocupada, solía ser confiada y segura. Pensaba que si ella quería a alguien, esa persona la iba a querer y corresponder del mismo modo; ella tenía la fuerte convicción de ser de un sólo hombre y luchar por amor… Y entonces, se destruyó.
Un día cualquiera encontró mensajes, mensajes a otras mujeres, mensajes de sus amigos hablando de otras mujeres. Lo enfrentó, -“ni siquiera me acosté con ella porque fue en la alberca”-, respondió él; ella se rompió, y se rompió para siempre. Las promesas de pronto le parecieron solo palabrerías y el amor se convirtió en una palabra que nunca pudo pronunciar igual. No supo mirar, no supo escuchar, no supo andarse con cuidado, incluso sabiendo que Judas había sido alguna vez apóstol, y al final terminó siendo un traicionero.
Tienen que saberlo, cuando uno promete ser de una persona, y rompe esa promesa, incluso los vestigios más preciosos, se derrumban. Llueve, se inunda el alma entera, se enferma, y donde en algún momento hubo luz, de pronto habita la obscuridad, y nunca nada vuelve a ser igual. El dolor es real, y el corazón deja de latir con la misma fuerza. Aquella mujer se aisló, vivió debajo de cielos grises y tormentas nocturnas; ¿de dónde brotaban tantas lágrimas? Parecían infinitas, parecía no haber fin.
El tiempo pasó, volvió a abrir su corazón, pero nunca totalmente, siempre dentro de su cabeza había un pensamiento: “anda con cuidado, mujer”. No daba más, no esperaba más, las canciones de amor dejaron de tener sentido y las palabras también. Se hizo una promesa, ser fiel a ella misma, y así fue… Su mundo trataba de ella, ella, y solamente ella, ahorrándose así decepciones, corazones rotos, y así no tener que lidiar con algún fracaso emocional.
Por supuesto, conoció a más hombres, la escucharon, los escuchó, pero ¿Dónde había quedado la emoción? No existía más, únicamente había lugar para pensamientos que la cuidaban, que la mantenían a salvo, pero lejos de volver a entregarse completamente.
¿Cómo revives un alma desesperanzada?, ¿cómo haces que vuelva a confiar y a querer entregarse aunque sea solo un poco?, ¿cómo haces que se comprometa y quiera con la misma intensidad que alguna vez hizo? No tengo la respuesta; aquella mujer se perdió, no sé si para siempre, a veces parece que si. Es lejana, fría, aún le queda bondad, y a veces pareciera que siente las ganas de volver a amar, a veces pareciera que esa mujer quiere volver, yo siempre le pido que vuelva, que aún podemos volver a empezar.
La quiero de vuelta, quiero sentir que el amor me consume, quiero que ella se enamore sin miedo, sin esperar lo peor de la gente, quiero a aquella mujer que creía en verdad, que intentaba una y otra vez, no la quiero perder, ella es real, ella no es esto, no es lo que me convertí. Quiero a mi vieja yo de vuelta, quiero creer que la puedo recuperar incluso cuando el mundo es un lugar rígido donde falta gente que sepa del verdadero amor.
Me quiero de vuelta, quiero mis esperanzas de vuelta, quiero dejar de ser presa de la desconfianza. Quiero dejar de jugar, de andar en romances efímeros y vacíos. Me quiero de vuelta, porque aunque alguien me falló, el amor no lo hizo, y debo creer que debajo de las estrellas hay alguien hecho para mi, no para validar mi existencia, sino para complementarla; alguien que sea penicilina y cure este desastre, alguien que sea paciente y sepa que, cómo las flores, con cuidados, puedo convertirme en la más hermosa rosa.
Texto de Arte Jiménez 

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El Amor La Pareja Los Hombres TEXTOS

Te sugiero

Te sugiero un café conmigo a cambio de un beso, un vino tinto para llenarnos de excesos, un asado en el campo para el abrazo y una sopita para el invierno en algún sillón destartalado.

No quiero tu abrigo, no quiero que me abras la puerta, ni que me cuides el culo o las tetas. Te quiero a mi lado, no por detrás de guarda-espaldas ni por delante de macho mío. Puedo cuidarme muy bien, todo lo que pido es darte un café y que me devuelvas un beso.

No te necesito para sentirme protegida, no te necesito para ser una dama, no quiero que pagues mis cuentas ni que me guardes en una linda casa.

Te quiero de compañero, para vivir más bonito, para coleccionar recuerdos, para reír y llorar juntitos.

Me siento fuerte como para empujar al mundo… tengo músculos en el pecho de tanto querer, tengo piernas de acero para no doblarme nunca sobre mis rodillas, tengo manos de fuego para dar calor y derretir la malaria o unir las astillas de un corazón que estalla, tengo los pies descalzos para sentir la tierra, tengo ojos para poder cerrarlos y mente para poder abrirla, tengo un cielo sin fronteras, tengo en la espalda el mar que me hizo flotar de cara al sol, tengo magia entre las piernas y estoy llena de palabras para cortar el odio, tengo mil maneras para querer, tengo respuestas sin sentido y preguntas interesantes, tengo miedo de tener miedo, tengo miedo de vivir de sueños, tengo coraje para no fallarte y mucho valor para no necesitarte.

Te sugiero mi amor.

Autora: Maru Leone.

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La Tristeza Pilar Sordo

Las cuatro etapas del #Duelo

Toda #pérdida tiene cuatro etapas por las cuales inexorablemente hay que caminar si uno quiere vivir el proceso sanamente. Los psicólogos hemos descrito que estas cuatro etapas son: la de shock, la de rabia, la de pena y, finalmente, la de reconciliación con el duelo. Quiero aclarar de inmediato que estas cuatro etapas no son secuenciales ni cronológicas en el tiempo. Uno puede pasar por las cuatro en un día y eso es tan normal como quedarse pegado por un rato en alguna de ellas o sentir que uno avanzó de una etapa a otra y que por algo que pasa se vuelve a retroceder a la que se suponía era la etapa anterior.No hay reglas ni secuencias teóricas, sino individuos e historias que deben respetarse. De hecho, para que un duelo sea evaluado como normal, tiene que haber pasado un año entero, debido a que hay que pasar por todas las fechas que con esa persona fueron importantes: Navidad, Año Nuevo, cumpleaños suyo y mío, “día de…” (lo que sea que se celebraba de acuerdo a las costumbres que teníamos con el que partió), etc. -para poder evaluar si uno literalmente se quedó “pegado” en el duelo y necesita apoyo externo para avanzar.
Cuando decía que muchas veces no éramos respetuosos con las penas del otro y que los apurábamos a superarlas, por una parte, por miedo a no saber qué hacer y, por otra, para poder seguir con nuestras vidas, con los duelos pasa lo mismo. En general, independiente de las características de la pérdida, no se permiten más de tres meses para sufrirla -y estoy siendo generosa-; pasado ese tiempo, uno debiera estar bien y tener todo asumido. Esto inevitablemente lleva a que las penas se vivan en soledad y, por lo tanto, el riesgo de una enfermedad física aumenta, en la medida en que la pena literalmente se “enquista en el alma y en el cuerpo”.
Uno de los comentarios que me generó risa cuando viví determinada pérdida fue que al yo llorar no lo estaba dejando descansar. Recién habían pasado tres meses y yo además de mi pena enorme y de tener que desarrollar las fuerzas para levantarme y continuar, ¡tenía que hacerme cargo de su descanso!
Como este ejemplo hay muchos que evidencian el poco respeto que muestran algunas personas, lo que impide que podamos vivir sanamente nuestras pérdidas. Por eso los orientales dicen que cuando lloramos por una pérdida, al final lloramos por nosotros y no por los que se fueron. Yo lloro por mí, porque yo lo echo de menos, porque a mí me falta tocarlo, olerlo, escuchar su voz, porque quiero compartir con él o con ella tal o cual experiencia. La verdad es que la pena del duelo es una pena egoísta – en el buen sentido de la palabra- que necesita ser caminada para transmutar hacia un estado distinto.
 
Como factor común a estas cuatro etapas quiero mencionar que es importante que sea posible comunicar y conversar de la forma en que cada persona libre y soberanamente quiera hacerlo; aquí no hay fórmulas ni esquemas preestablecidos. Si la persona quiere expresarse hablando, llorando, viendo todas las fotos o guardándolas, eliminando la ropa o dejándola en el clóser por un tiempo razonable, todo está bien en la medida en que haya conciencia de que se está en un proceso, para así poder ser flexible con todos los cambios que este traiga.
La primera etapa, que es la de shock, es la de negación de la situación de pérdida, es la resistencia a aceptarla como una verdad, es pensar, por ejemplo, que el otro va a llegar, que lo vamos a encontrar sentado donde siempre se sentaba, que anda de viaje pero va a volver, etc. Tiene que ver con el no poder creer o no querer creer que el evento sucedió. Esta etapa es mucho más fuerte e intensa en las partidas repentinas o inesperadas. Aquí es donde se pone a prueba una de las mayores tendencias que tenemos los seres humanos y que tiene que ver con querer controlar todo en la vida. En una sociedad que evita a toda costa tener miedo, donde todo se instala para protegernos y para que “nada” nos pase, la aparición de la muerte rompe este equilibrio que parecemos haber desarrollado en forma tan eficiente. Existe por lo tanto una resistencia a transitar por este camino, aunque en el fondo sepamos que es inevitable.
Es común que a esta etapa la siga la de la rabia, la cual se desarrolla como un mecanismo cognitivo que intenta buscar explicación de lo ocurrido y desde ahí poder disminuir la pena. Al realizar este ejercicio, que es natural y espontáneo, se intenta buscar responsables y la rabia se empieza a trasladar hacia la persona que se fue, hacia los posibles causantes de esa partida, si es que los hubo, hacia Dios, si es que se cree en él, o hacia la vida en general, como la causante ilógica de este dolor. Habiendo transitado por esta etapa rabiosa que siempre va mezclada con las otras, empieza paulatinamente a hacerse el espacio para la expresión de la pena que -ojalá– pueda salir en forma limpia, libre y sin moldes. Aquí se abren infinitos cuestionamientos que tienden a preguntar si es que uno le dio al que se fue todo lo que uno podía o si podría haber hecho más de lo que hizo por él. Es evidente que uno podría dar siempre más de lo que da, pero dentro de la humanidad y fragilidad que a todos nos condiciona uno termina dando solo lo que puede. Estas preguntas no tienen sentido, son inevitables, pero no lo tienen porque no pueden ser respondidas por quien nos interesa y además tienden en muchos casos a generar culpas que en nada ayudan al proceso del duelo.
Entramos luego en la tercera etapa, que tiene que ver con la pena o el reencuentro con esa tristeza tranquila que implica el tomar contacto con la ausencia del otro. Hay períodos dentro de un proceso de duelo en los que la ausencia se empieza a consolidar en una presencia permanente y donde literalmente es difícil “sacarse al otro de la cabeza”. Todo parece recordarlo y es muy difícil realizar cualquier tarea sin que esa persona que se fue no esté en alguna parte de mi mundo emocional, lo cual aumenta la sensación de fragilidad frente a esta pena que se siente. Sentimos una pena basal por sobre la cual construimos una cotidianidad que tiene “olor” a falso, pero que nos ayuda a seguir adelante con nuestra vida. A medida que iba revisando esta etapa con las que personas que participaron del estudio, siempre me preguntaba por qué existe tanto miedo a llorar. Llorar es muy bueno y muy sano, y está lejos de llevarnos a ese lugar tan horroroso que imaginamos en nuestra mente. De hecho, es más probable que nos enfermemos si no sacamos la pena a que si lo hacemos en forma libre y natural.
El darle curso a la pena ocurre en paralelo al tener que continuar con la vida que no se ha detenido ningún segundo. Da mucha rabia percibir que la vida continúa igual y no ha tenido la “generosidad” de detenerse por mi dolor, en este momento nos veremos diciendo la frase de Mafalda: “Paren el mundo que me quiero bajar”, y descubriremos a muy corto plazo que es mejor avanzar, porque la postergación va generando una bola de nieve que es difícil de superar después.
El mantener la cabeza ocupada en el trabajo o en alguna otra actividad facilita el camino que hay que recorrer, porque así por lo menos a ratos el dolor parece no estar presente.
No hay mucho que hacer para eliminar esta sensación, solo podemos aceptarla y aprender a caminar, a caerse y a volverse a parar con ella para sentirla más propia. Una de las reacciones más comunes es empezar a desesperarse con las sensaciones desagradables que no quieren desaparecer. Esto le ocurre con mayor fuerza a la gente muy controladora y muy consciente del proceso, el cual es más largo de lo que quisieran y no depende de ellos el poder acelerarlo.
Es importante poder manifestar la pena y expresarla para así poder caminar mejor todos los días. (En “Bienvenido dolor”, Pilar Sordo, pág. 116-131)
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La Tristeza La Vida Pilar Sordo

Rapidez a lo banda ancha

Cuando alguien ve a otra persona triste algunos días de lo único que se preocupa es de que la pena pase lo más rápido posible.

Si alguien está en un proceso de separación, lo que se le pide es que rápidamente de vuelta la página y empiece una vida nueva . Ahí aparece la clásica frase “la vida sigue” o “ el tiempo todo lo cura”, frases que por supuesto al que está sufriendo de nada le sirven.

Cuando alguien esta sólo el tema urgente es que encuentre pareja, si una pareja se ha consolidado el tema primordial a corto plazo es que tengan hijos.

A mi ya se me debiera haber pasado el duelo y cada vez que se me ve con pena se siente el ya pue, que hay que ser fuerte y el tiempo todo lo cura y que no me voy a dar ni cuenta como voy a encontrar un nuevo amor.

Si llevamos un mes con el programa de televisión ya debiéramos ir ganando o sino nos acercamos al fracaso, ¿qué nos pasa en nuestra sociedad?, ¿pórque nos estamos apurando tanto en vivir nuestros procesos y no nos permitimos que la vida tenga su ritmo propio y nos dejamos llevar por ellos, con el fin de no enfermarnos y poder concluirlos en forma sana.

Es como la banda ancha , donde se muestra una forma concreta la rapidez con la que queremos vivir la vida.

A la larga esto es una forma de violencia solapada que puede explicar muchas de nuestras explicaciones, ya que al sentirnos exigidos a avanzar más rápido que nuestro corazón y afectos, nuestra estructura en algún momento se va a revelar y a mostrar con energía que está siendo sometido a una exigencia con la cual no se puede cumplir.

Ojalá podamos respetar nuestros ritmos cueste lo que cueste y que nadie tenga derecho a interferir en ellos. Las cosas pasan cuando tienen que pasar ni un minuto antes ni un minuto después y en eso esta en gran medida la magia de la vida y de nuestro crecimiento como personas.

Bajemos el ritmo de velocidad y gozaremos más de los placeres y aprenderemos mejor de los dolores.

 

Escrito por Pilar Sordo

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Fórmula para #crecer

Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. “Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso.
Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año 2011/2012 porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
-a aprender a amar
-a dejar huella
-a ser felices

En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:
1) Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. En Chile el significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros. A esta tierra vinimos a cansarnos, para dormir tenemos siglos después.
2) Valorar la libertad como una forma de vencerme a mi misma y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero. Quizás el 2011/2012 deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
3) El tercer y último punto a cultivar durante el 2011/2012 es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores. Este a mi juicio es el gran elemento a educar no sólo el 2011- 2012 sino que durante todo el siglo XXI.
Es dentro de todo este trabajo donde nos debiéramos concentrar en:
Sentarnos en la mesa en familia, mínimo una vez a la semana, ojala todos los días.
No contestar teléfonos mientras estamos comiendo, sentir que los únicos ruidos que se escuchan sean los de nuestras voces.
Hacernos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de las micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día. Querernos.
Crear dentro de nuestras casas, hogares. Y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas, independientes de los recursos, se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
Tengamos contacto con la naturaleza, juguemos, riamos y démonos el tiempo de compartir con los abuelos, imprimámosle las fotos para que las vean como a ellos les gusta y disfrutemos de sus sabidurías. Obliguemos a nuestros hijos a compartir con ellos, así entenderán sus historias.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia del nuevo siglo: la inteligencia espiritual.
Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos “antiguos”, a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.

Si logramos trabajar en estos puntos y yo me comprometo a intentarlo habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos lo que nos toca.
Este 2º semestre del 2011 vendrá con lo que tenga que venir, todo será necesario y maravilloso, lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo, acojámoslo con amor y con gratitud y con el alma abierta a todo lo que tendremos que aprender de él.

Que Dios los bendiga a todos.

 

Por Pilar Sordo

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#Amar Mejor

Amar mejor

 

Ya no soy la misma. Ya no amo como antes. Ahora sólo la verdad me mueve. Ya no puedo ser mentira. Ya no puedo dudar de mí. El Amor es verdad absoluta o no existe en absoluto. Cada día, la tarea es más y más impecable. Más definitiva. Porque el amor es conciencia, es sabiduría, es calma, es sentido. Ya no se pueden tocar más carnes si no se exploran, se sacuden, se fusionan y se enredan, primero, las almas. Ya no se puede amar como se amaba antes. Ya no se puede hablar de evolución sin la capacidad de mirarse en el espejo. Ya no podemos rendirnos ante la luz sin la certeza de que estamos acá para reflejarnos y dejarnos en evidencia ante nuestras sombras.

 

 

Porque el Amor es verdad absoluta o no existe en absoluto. Por eso soy espejo. De lo que quieras ver, de lo que puedes ver, de lo que dejas ver, de lo que necesitas ver. Soy espejo de mi verdad y de la tuya también. Ya no se puede retroceder cuando el espíritu te ha manchado la boca con la sal genuina. Ya no se puede volver atrás cuando te quedaste desnudo de apariencias o te reencontraste con tu esencia sagrada, ya no se puede ser el mismo. ¿No lo ves? Ya no sos el mismo. Ya no. Ya no sos el mismo que respiraba confundido en un mundo de mentira. Ya no sos el mismo. Aunque quieras serlo. Aunque lo seas, incluso. Ahora sabés que el Amor es otra cosa. Ahora sabés que el Amor es verdad absoluta o no existe. No existe en absoluto.

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El Amor El Sexo TEXTOS

No hacemos el amor, hacemos magia

Tu respiración es como la brisa que humedece la tierra, despierta la vida desde las raíces, allá, en lo más profundo de mi ser. Nosotros no hacemos el amor, hacemos magia; podemos elevarnos al cielo de una noche estrellada sin dejar de estar entre estas cuatro paredes, podemos convertirnos en fuego, incendiar nuestra alma sin decir nada más que mirarnos, tú a mí, y yo a ti.

No sólo es tener sexo, es fusionarnos, es un intercambio de energía que le da un nuevo significado a la vida. Y es claro el riesgo, porque aspirar tu alma entre mis labios resulta ser un vicio, una droga, y quiero consumirte una y otra vez. Que las yemas de tus dedos corran por mi piel imperfecta, así como corren por un mapa cuando estás perdido, y que conozcan mis sierras y cordilleras, alturas bajas y altas, que corran en todos los puntos cardinales.

Una vez más voy a dejar mi ropa caer, voy a soltar mi cabello y poco a poco me quiero enredar contigo entre estas sábanas blancas, mientras la realidad rebasa a la mejor imaginación obscura; poco a poco quiero perder la cordura, entregarme de nuevo a ti porque no soy nada más que tuya. Y entonces, la fricción de nuestros cuerpos se convierte en el epicentro de un terremoto que sacude el frío, la cama, las dudas, porque de frente, me tienes, envuelta en mis latidos que van deprisa si te acercas, que se apagan cuando te alejas.

Tengo un sin fin de cosas que decirte, pero mejor te las hago, a caricias, a besos, desaparezco tu ropa y aparezco en tu cama.
Texto por Arte Jiménez

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Desapego El Miedo TEXTOS

#Soltar no significa deshacerse

Aprender a valorar algo antes de perderlo, lo cambia todo. Muchas veces, dejamos lo realmente valioso por estar mirando lo que nunca tuvimos. Luego pasa que lo que no tenía importancia, la adquiere toda, y es cuando nos damos cuenta que perdimos de vista lo importante por habernos enfocado en lo imposible. La cosa es que haber tenido algo, no es garantía de volverlo a tener; en cambio, haberlo perdido, asegura volver a perder.

Es bien sabido que la vida es una constante sucesión de pérdidas; sin embargo, de cada uno depende aprender a perder lo que no quiere. Perder es otra forma de ir detrás de los verdaderos deseos. Perder es dejar espacio para nuevas historias, personas, momentos. Abrir las manos es soltar los restos que ya no somos, y abrir el corazón es dejar que nuevos comienzos entren.

SOLTAR NO SIGNIFICA DESHACERSE, SINO LA POSIBILIDAD DE VOLVERSE A CONSTRUIR.
El problema, es que muchas veces confundimos aprender a soltar, con perder, y por eso nos aferramos a lo que debió irse hace mucho. Hacemos que el miedo a perder sea más relevante que la fortuna de encontrar lo que en realidad queremos. El objetivo final, es lograr el justo balance entre luchar por lo que queremos y soltar lo que nos lastima.

Sucede a veces que sentimos que no somos capaces de dejar ir. Esto se debe a que no se puede soltar lo que nunca estuvo en nuestras manos; y transformamos esa incapacidad en tristeza o incluso odio, porque son otras formas de aferrarnos a lo que teníamos amarrado hasta con los nudos de la garganta.

 

TODO LO QUE LLEGA CUANDO ABRIMOS NUESTRAS MANOS, TODO LO QUE VUELVE CUANDO DEJAMOS DE ESPERAR, Y TODO LO QUE ENCONTRAMOS CUANDO PERDEMOS EL MIEDO.

No conservemos lo que nos hace arrepentirnos de no estar en algo mejor. Aprendamos a soltar o, dicho de otra forma, a perder lo necesario; y agarremos fuerte, con las dos manos y el corazón, todo lo que nos hace sentir que quisiéramos otra vida para volver a vivir lo mismo.

Llegará de nuevo todo lo que alguna vez amamos, y entenderemos entonces el sentido de cada cosa. Legará de nuevo todo lo que nos hizo felices, aunque no venga de quien lo esperamos, ni de dónde creímos que vendría. Y conservaremos lo bueno y sabremos dejar ir todo lo demás.

 

Hace falta estar dispuestos a cambiarlo todo, a rompernos enteros, a sentir el fondo, a perder el miedo, a soltar el odio, a empezar de cero. Creemos que estamos aprendiendo a vivir y en realidad sólo estamos preparándonos para soltar.

Que ya no arrastremos lo que voló, que no nos haga falta lo que no fue, y que ya no nos duela lo que alguna vez latió.

Soltar no significa deshacerse, sino, irse más ligero.

Escrito por Carlos Silva

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Las Relaciones Los Hombres TEXTOS

Dejémonos de #cuentos

Dejémonos de cuentos. Si un hombre no te llama, es porque no quiere llamarte. Si no te invita a salir, es porque no quiere verte. Si te trata como si fueras un comino, es porque le importas un comino. Si te traiciona, es porque no le gustas bastante. Si te deja ir es porque no quiere estar contigo.

Es que no estoy listo, es que tú eres la mujer de mi vida pero, es que ahora no es el momento, es que no se, es que tengo que organizar mi vida, es que si pero no, es que, es que, es que.

Es que ¿?, es que no quiere!!! Vivimos probreciteando a los hombres y siguiéndoles su jueguito de confusión y victimación porque “pobrecitos, el que me ama pero yo lo entiendo”.

Dejemos una cosa clara: Cuando un hombre quiere estar con uno, ESTA!! Así de fácil. Sin tantos enredos, sin tantas mentiras, sin tantas excusas. Cuando un hombre se derrite por ti, puede que le de miedo, claro que sí, pero lo enfrenta porque no va a arriesgarse a perderte.

Deja de ser tan Madre Teresa de Calcuta, justificándole cada rechazo, cada desplante y cada excusa. Ponte TÚ en un primer lugar. No necesitas a alguien que no sabe lo que quiere, que no ve lo mucho que vales, que no ve todo lo que puedes aportar a su vida.

Por favor, no quieras intranquilidad, dudas y desprecio envuelto en explicaciones sin sentido. Tú mereces, #MERECES un hombre que sepa qué tiene al frente, que te valore y se esfuerce cada día por ti .Deja ya de romperte las uñas por algo que probablemente no va a ser tan bueno como tú piensas y date la oportunidad de recibir todo lo que mereces con un hombre que si te quiera.

RECUERDA: No existe hombre asustado o confuso. Tampoco existe hombre trágicamente afectado por el pasado, ni hombre necesitado de ayuda. Los hombres se dividen solamente en dos categorías: lo que te quieren y los que no.

Todo el resto es una excusa!

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TEXTOS

Aprovecha cada momento porque no siempre tendrás una segunda oportunidad

En muchas ocasiones nos comportamos como el monje de esta historia: dejamos que algunas cosas, como el trabajo o las pequeñas tareas de la vida cotidiana, absorban por completo nuestra vida, hasta tal punto que no dejamos espacio para nada más. Confundimos lo serio con lo importante y caemos en el error de pensar que lo que ocupa tiempo es significativo.
Al dejarnos llevar por el estrés y ensimismarnos en nuestra rutina cotidiana, terminamos reaccionando como el monje y después nos arrepentimos. No somos capaces de estar plenamente presentes cuando alguien a quien queremos nos necesita.
Sin embargo, debemos tener presente que no siempre tendremos tanta suerte como el monje. A veces no tenemos la oportunidad de reparar lo que hemos hecho mal porque la vida nos arrebata a las personas que queremos.
Por eso, es importante ser plenamente conscientes de que la vida es ahora. No esperes a mañana para demostrarle a alguien cuánto le quieres, no dejes que las tareas que no te aportan nada consuman todo tu tiempo y energía. Aprende a vivir cada momento junto a los demás de forma plena y valora a quien te regala su tiempo porque te está dando su posesión más valiosa. Asegúrate de estar plenamente presente para que ese regalo se convierta en un recuerdo especial.
La vida no puede ser un subseguirse de hábitos que no te aportan nada, cada día debes decidir qué es lo más importante para ti y priorizarlo. Piensa en tu vida como en un frasco de cristal que debes llenar. Si primero metes arena, no cabrá nada más. Sin embargo, si primero metes unas pelotas de golf, por ejemplo, habrá espacio para que sigas metiendo objetos más pequeños. Las pelotas de golf son las personas significativas y las cosas que nos apasionan, mientras que la arena representa todas esas tareas intrascendentes que debemos realizar pero que no nos aportan nada.
Solo siguiendo esta filosofía así podrás vivir sin arrepentimientos y, cuando llegue el momento de mirar atrás, encontrarás una vida rica de sentido.