Mirar para adelante!

Hay un momento en nuestra vida, que cuando ocurre, deseamos que no nos vuelva a pasar jamás.

En el preciso instante que nos dicen “Ya no te quiero como antes”. “No siento lo mismo”, “Me he enamorado de otra persona”, sentimos como un pesadísima losa de mil kilos de dolor recae sobre nuestro corazón. Tras esto, perdemos absolutamente el interés por nuestros amigos, trabajo familia… Absolutamente por nuestro mundo en general.

Y lo peor de todo, pensamos que nunca saldremos adelante. Pero nada más lejos de la realidad.

¿A qué la mayoría de nosotros lo habrá sentido así alguna vez? Incluso el humilde escritor de este artículo se ha sentido de esta manera en un par de ocasiones (y las que me quedan por desgracia). Sin embargo, cuando sólo sentía dolor y desolación me percaté que tenía que aprovechar esta situación para conocerme mejor, aprender a estar solo/a, y mejorar como persona. Me di cuenta de ésto cuando mi madre me decía “Pues hijo/a, yo te veo mejor, más cariñoso conmigo, con más interés por las cosas que te ocurren en la vida…” Fue en ese momento cuando percibí en mi interior que estaba superando la ruptura.

Y lo mejor de todo era que estaba mirando HACIA DELANTE sabiendo que la vida me iba a deparar momentos maravillosos aún por experimentar.

El proceso de recuperación tras una separación

Habrás escuchado bien, da igual que los den todos los ánimos posibles, que conozcás chicos/as justo después de dejarlo con nuestra pareja, que sino has superado la ruptura, el proceso para conseguirlo será mucho más largo y doloroso. Creo que en esto de las relaciones, no se cumple el dicho de “un clavo quita a otro clavo”. Al menos a corto plazo.

Este proceso de recuperación tras la ruptura será harto difícil. Al principio cuando nos dejan, lo primero que nos sale (o al menos a la mayoría) es intentar recuperar a nuestra pareja. Nos sentimos culpables creyendo que hemos hecho algo mal, que no hemos sido suficientemente detallistas, o que no le hemos dicho tantas veces “te quiero”. Pero recordar, esto sólo está en nuestra mente, que la muy pícara, nos juega todo tipo de jugadass.

En definitiva, aquí solo el tiempo será la única medicina contra este dolor.

Tras este primer paso, viene el de la aceptación. Pensamos “Bueno, pues ya no que me quiere ¿Qué le voy hacer? Seguro que encontraré otra persona” En parte está bien pensar esto, pero cuidado. Mucha gente se confía demasiado en este paso y cree que al menos sí puede tener una relación de amistad con su pareja. Pero cuando la de la mano con otra, , el bajón tanto anímico como sentimental puede ser colosal. Este paso puede ser largo, doloroso y tedioso. Aquí es cuando hay que dedicarnos a nosotros mismos. 

Cuando hayás conseguido esto, el camino más arduo y doloroso estará ya mucho más superado. En ocasiones os acordaréis de ya vuestra “expareja”, pero quizá de una manera más melancólica recordando todos los buenos momentos que pasaste con ella. Y si todavía creéis que nunca lo superaréis pensad lo siguiente

¿A qué cuando estabas sin pareja erás personas normales que respirabas, comias, reías sin la necesidad de tener a alguien a  lado? Pues a mí me ha pasado y seguro que a todos vosotros también. Recordar que no hay mejor compañía que la de uno mismo.

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