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La esencia del ser
Sabrás del dolor y de la pena de estar con muchos, pero vacío.
Sabrás de la soledad de la noche y de la longitud de los días.
Sabrás de la espera sin paz y de aguardar con miedo.
Sabrás de la soberbia de aquellos que detentan el poder y someten sin
compasión.
Sabrás de la deserción de los tuyos y de la impotencia del adiós.
Sabrás que ya es tarde y casi siempre imposible.
Sabrás que eres tú el que siempre da y sientes que pocas veces te toca
recibir.
Sabrás que a menudo piensas distinto y tal vez no te entiendan.
Pero sabrás también:
Que el dolor redime.
Que la soledad cura.
Que la fé agranda.
Que la esperanza sostiene.
Que la humildad ennoblece.
Que la perseverancia templa .
Que el olvido mitiga.
Que el perdón fortalece.
Que el recuerdo acompaña.
Que la razón guía, Que el Amor dignifica…
Porque lo único que verdaderamente vale es aquello que está dentro de tí!!!
Aprendí del arca de Noé
Todo lo que necesito saber, lo aprendí del Arca de Noé…
Uno: No pierdas el barco.
Dos: Recuerda que todos estamos en el mismo barco.
Tres: Planea por adelantado. No estaba lloviendo cuando Noé construyó el Arca.
Cuatro: Mantente en buena salud. Cuando tengas 600 años, alguien puede pedirte que hagas algo muy grande.
Cinco: No escuches a los críticos; simplemente sigue con el trabajo que necesita ser hecho.
Seis: Construye tu futuro en tierra alta.
Siete: Por razones de seguridad, siempre viaja en pareja.
Ocho: La velocidad no siempre es una ventaja. Los caracoles estaban a bordo junto con los chitas.
Nueve: Cuando estés estresado, flota un rato.
Diez: Recuerda, el Arca fue construida por aficionados guiados por la mano de Dios; el Titanic por profesionales.
Once: No importa la tormenta, cuando estas con Dios, siempre hay un arco iris esperándote.
Nos gusta la palabra “SIEMPRE”
Nos alivia pensar que nuestros hijos vivirán durante toda nuestra vida, que los amigos estarán a nuestro lado hasta el final… que todos los embarazos llegarán a término, que todos los bebés nacerán sanos, y vivirán por muchos años.
Nos empeñamos en jurarnos amor para toda la vida, aún sabiendo que es sólo una expresión de deseos…
En el amor, como en la vida, los “siempre”, los “para toda la vida”, los “nunca”, nos calman… nos eximen de pensar en lo peor, en la muerte, en los imprevistos, en el dolor, en la injusticia, en los imponderables…
Y cuando las cosas no salen como hubiéramos querido, siempre podemos culpar a Dios, al destino, a la mala suerte…
Lo cierto es que la vida se maneja bien distinto… nos sobresalta, nos confunde, nos enoja, nos cambia los planes, y cuando nos acostumbramos, los vuelve a cambiar.
Y que, a la larga, cuando miramos para atrás, cada cosa fue para mejor. Claro, si lo sabemos ver…
Tal vez debiéramos vivir con más entrega, con más ingenuidad, con menos exigencia…
Tal vez debiéramos entender que las personas, las situaciones, están en nuestras vidas por algo, y que a veces la sutil presencia de otro es suficiente para un gran aprendizaje, para un gran cambio.
No son mejores las amistades que duran toda la vida, que aquellas que duran solamente unos días…
No son mejores las relaciones para siempre, que aquellas fugaces, que pueden cambiarnos la vida…
La intensidad no tiene relación con la permanencia en el tiempo…
Nada es para siempre, y cuando podamos comprender eso, entenderemos que cada momento vivido con alguien, cada instante sutil de la vida, tiene un mensaje para darnos, nos ocurre por algo, y que a veces bastan unos pocos segundos para captar el mensaje, y seguir nuestro camino, o dejar libre al otro para que siga el suyo…
Claro que es lindo tener amigos de toda la vida, relaciones intensas y duraderas.
A veces tenemos el privilegio de contar con ellas. Pero otras veces, el roce es fugaz, casi imperceptible.
A veces ni nos cuestionamos para qué tuvo que pasarnos esto en la vida. He aprendido que cuando uno da lo mejor de sí, y toma lo que la vida, o la otra persona tiene para dar, puede seguir su camino en paz, sabiendo que el contacto ha sido posible, y que algo bueno saldrá de ello. Y fundamentalmente, podemos dejar que el otro también se vaya en paz… sin reclamos, sin culpas, sin rencores…
Cada segundo puede ser una eternidad… de hecho, la Eternidad, no es más que una sucesión de instantes…
(Desconozco su Autor)
Apuntes de anatomía
Que los PIES te lleven por el camino más largo hacia la felicidad, porque la felicidad son sólo puntos en el mapa de la vida, y el verdadero disfrute está en buscarlos.
Que los OJOS reconozcan la diferencia entre un colibrí y el vuelo que lo sostiene. Aunque se detenga, seguirá siendo un colibrí, y es conveniente que lo sepas, para que no confundas el sol con la luz, ni el cielo con la voz que lo nombra.
Que las MANOS se tiendan generosas en el dar y agradecidas en el recibir, y que su gesto más frecuente sea la caricia para reconfortar a los que te rodean.
Que el OÍDO sea tan fiel a la hora del reproche, como debe serlo a la hora del halago, para que puedas mantener el equilibrio en cualquier circunstancia.
Que las RODILLAS te sostengan con firmeza a la altura de tus sueños y se aflojen mansamente cuando llegue el tiempo del descanso.
Que la ESPALDA sea tu mejor soporte y no la carga más pesada.
Que la BOCA refleje la sonrisa que hay adentro, para que sea una ventana del alma y no la vidriera de los dientes.
Que los DIENTES te sirvan para aprovechar mejor el alimento, y no para conseguir la tajada más grande en desmedro de los otros.
Que la LENGUA encuentre las palabras más exactas para expresarte sin que te malinterpreten.
Que las UÑAS crezcan con lo suficiente para protegerte, sin necesidad de lastimar a nadie.
Que la PIEL te sirva de puente y no de valla.
Que el PELO le de abrigo a tus ideas, que siempre adornan más que un buen peinado.
Que los BRAZOS sean la cuna de los abrazos y no camisa de fuerza para nadie.
Que el CORAZÓN toque su música con amor, para que tu vida sea un paso del Universo hacia adelante.