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Cómo decir las cosas
Una sabia y conocida anécdota dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.
Después de despertar, mandó llamar a un Adivino para que interpretara su sueño.
-¡Qué desgracia Mi Señor! -exclamó el Adivino- Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
¡Qué insolencia! -gritó el Sultán enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡Fuera de aquí!!!
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado.
Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
-¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.
El semblante del Sultán se iluminó y con una gran sonrisa…
…ordenó que le dieran cien monedas de oro al segundo Adivino.
Cuando éste salía del palacio, uno de los guardias le dijo admirado:
-¡No es posible!. La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer Adivino. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
-Recuerda bien amigo mío – respondió el segundo Adivino – que todo depende de la forma en que decimos las cosas…. uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse.
N.T.O.C.Y.T.A.
Si no es uno de los cuentos más lindos que leí hasta ahora, pega en el palo… no dejen de leerlo. Vale la pena!!
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N.T.O.C.Y.T.A.
Mis abuelos ya estaban casados hacía mas de cincuenta años y continuaban jugando al juego que habían iniciado cuando comenzaron su noviazgo.
La regla del juego era que uno tenía que escribir la palabra “Ntocyta” en un lugar inesperado para que el otro la encuentre y así quien la encontrase debería escribirla en otro lugar y así sucesivamente. Ellos se alternaban dejando “Ntocyta” escrita por toda la casa, y así que cuando uno la encontraba, era su momento de esconderla en otro lugar para que el otro la encuentre. Ellos escribían “Ntocyta” con los dedos en el azúcar dentro del azucarero o en el pote de harina para que el próximo que fuera a cocinar la encuentre. Escribían en la ventana empañada por lo sereno que daba para el patio donde mi abuela nos daba torta que ella hacia con tanto cariño. “Ntocyta” era escrita en el vapor dejado en el espejo después de un baño caliente, donde la palabra iría a aparecer después del próximo baño. Una vez, mi abuela hasta desenrollo un rollo entero de papel higiénico para dejar “Ntocyta” en la última hoja y enrolló todo de nuevo.
No había limites para donde “Ntocyta” pudiera surgir. Pedacitos de papel con “Ntocyta” garabateado aparecían enrollados al volante del coche que ellos compartían. Los papeles eran metidos dentro de los zapatos y dejados debajo de los almohadones. “Ntocyta” era escrita con los dedos en el polvo sobre las estanterías.
Esta misteriosa palabra tanto hacia parte de la casa de mis abuelos como del mobiliario. Llevo bastante tiempo para que yo comience a entender y gustar completamente de este juego que ellos jugaban. Mi escepticismo nunca me dejo creer en un único y verdadero amor, que pueda ser realmente puro y duradero.
Sin embargo, nunca dude del amor, entre mis abuelos. Este amor era profundo. Era mas que un juego de diversión, era un modo de vida. Su relación era basada en devoción y un amor apasionado, que no todo el mundo tiene la suerte de tener.
El abuelo y la abuela estaban siempre que podían con sus manos unidas. Se robaban besos uno al otro, siempre que se encontraban en aquella cocina tan chiquita. Ellos conseguían terminar la frase incompleta del otro y todo el día resolvían juntos las palabras cruzadas del diario. Mi abuela me cuchicheaba diciendo cuan bonito era mi abuelo, como el se había vuelto un viejito lindo y amoroso.
Antes de cada comida, ellos se reverenciaban y daban gracias a Dios y bendiciones a los presentes por ser una familia maravillosa, para continuar siempre unidos y con buena suerte.
Mas una nube oscura surgió en la vida de mis abuelos: mi abuela tenía cáncer de mama. la enfermedad había aparecido hacia diez años. Como siempre, el abuelo estaba con ella a cada momento. El la tranquilizaba en el cuarto amarillo de ellos, que él había pintado de ese color para que ella estuviera siempre rodeada de la luz del sol, mismo cuando ella no tenía fuerzas para salir.
El cáncer ahora estaba de nuevo atacando su cuerpo. Con la ayuda de un bastón y la mano firme de mi abuelo, ellos iban a la iglesia todas las mañanas. Y mi abuela fue quedando cada vez más flaca, hasta que, finalmente, ella no pudo salir más de casa. Por algún tiempo, mi abuelo resolvió ir a la iglesia solito, rezando a Dios para cuidar de su esposa.
Entonces, lo que todos temíamos sucedió. La abuela partió. “Ntocyta” fue grabada en amarillo en las cintas de color rosa de los buques de flores del funeral de la abuela. Cuando los amigos comenzaron a irse, mis tías, tíos, primos y otras personas de la familia se juntaron y quedaron alrededor de la abuela por ultima vez Mi abuelo se quedo junto al cajón de la abuela, y en un suspiro bien profundo, comenzó a cantar para ella.
A través de sus lágrimas y pesar, la música surgió como una canción que venía muy de adentro de su ser. Me sentía muy triste, nunca voy a olvidar aquel momento. Porque yo sabia que sin todavía entender completamente la profundidad de aquel amor, yo había tenido el privilegio de testimoniar la belleza sin igual que aquello representaba.
Apuesto que a esta altura usted se estará preguntando: “Pero que significa NTOCYTA?”.
Nunca Te Olvides Cuanto Yo Te Amo = “NTOCYTA”
Todos buscan la felicidad…
CUANDO LOS DIOSES SE REUNIERON
En cierta ocasión se reunieron todos los Dioses y decidieron crear al hombre y la mujer, planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo:
- Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero que les quitamos?
Después de mucho pensar uno de ellos dijo: -Ah, ya se! vamos a quitarle la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la encuentren jamás!
Propuso el 1°: vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo, a lo que inmediatamente repuso otro: no recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien subirá, y la encontrara, y si la encuentra uno todos sabrán donde esta.
Luego propuso otro: entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contesto, no , recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien construirá un equipo por el que puedan entrar y bajar, entonces la encontraran. Uno mas dijo: escondámosla en un planeta lejano a la tierra. Y le dijeron no, algún día alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otro planeta y la descubrirán, entonces todos tendrán felicidad y serán igual a nosotros.
El último de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizo cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren, todos voltearon y preguntaron al unísona: DONDE?
La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontraran. Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo……
La isla de los sentimientos
Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos… la alegría, la tristeza, y muchos más, incluyendo el amor.
Un día les fue avisado a sus moradores, que la isla se iba a hundir. Todos los sentimientos se apresuraron a abandonarla. Abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente.
Sólo el Amor permaneció en ella, quería estar un rato más con la isla que tanto amaba, antes que desapareciera. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el Amor comenzó a pedir ayuda. Se acercó a la Riqueza que pasaba en un lujoso yate y el Amor dijo:
-Riqueza, llévame contigo.
La Riqueza contestó: -No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti.
Le pidió ayuda a la Vanidad, que también venía pasando:
-Vanidad, por favor ayúdame.
-Imposible Amor, estás mojado y ensuciarás mi barco nuevo.
Pasó la Soberbia, a la que pidió también ayuda.
-Quítate de mi camino o te paso por encima.
Como pudo, el Amor se acercó al yate del Orgullo y una vez más solicitó ayuda. La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia, cuando el capitán aceleró su yate. Entonces, el Amor pidió ayuda a la tristeza:
-Tristeza, ¿me dejas ir contigo?
-Ay amor, tú sabes que siempre ando sola y prefiero seguir así.
Pasó la Alegría, estaba tan ocupada que ni siquiera oyó al Amor llamarla. Desesperado, el Amor comenzó a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Fue entonces cuando una voz le dijo:
-Ven Amor, yo te llevo.
Era un anciano. El Amor estaba tan feliz que olvidó preguntar su nombre. Fue llevado a la tierra de la Sabiduría y una vez allí, el Amor le preguntó:
-¿Quién era el anciano que me trajo y salvó mi vida? La Sabiduría respondió:
-Era el Tiempo.
-¿El Tiempo? Pero ¿por qué el Tiempo me quiso ayudar?
Y la Sabiduría respondió:
-Sólo el Tiempo es capaz de ayudar y entender a un gran amor.
Elocuencia
! Entonces que es el amor para ti ? ! , me preguntó .
! No lo sé, le contesté honestamente.
Y al ver , que ella abria la boca para responderme, no me quize quedar atras y le dije.
Pero te propongo que lo aprendamos juntos, que partamos de darnos lo mejor de cada uno, que el dar, no nos de tiempo para pensar en el quitar.
Que lo nuestro, sea solamente eso, nuestro, que no sigamos modelos ni ejemplos externos, que nuestro encuentro sea algo diferente a los demás, que se base en el respeto, lealtad y perseverancia.
Que en nuestro vocabulario y relación nunca se escuche un , ! hasta aquí ! o ! Esto se acabó ! , porque si empezamos este camino con esa palabras, no llegaremos juntos a su final , es mas, no tiene ni caso que lo intentemos.
Pero que no falte el verbo perdonar y amar, que la rutina y la mediocridad no se agregue a la vida diaria, que el orgullo y el desdén, queden fuera de nuestras conversaciones.
Y que la cereza que corone el pastel de nuestra relación, sea siempre la comprensión y la capacidad de ponernos en el lugar del otro, para acercarnos mas a la forma de amar uno de otro.
Que te parece?……le dije…y ella me contesto con los ojos brillantes.. acepto…
No entendí la sonrisa de satisfacción en su rostro hasta muchos años después.
Había pronunciado los mandamientos de nuestra vida juntos.
En un exceso de elocuencia , me comprometí a lo que las mujeres luchan toda su vida,
! Hacer de sus hombres, buenos compañeros !